VIERNES, 18 DE ENERO DE 2008
¿Qué tan liberal es usted? (VI)

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Mercado significa libertad para producir y libertad para consumir. Atacarlo es atacar la autonomía de la voluntad.”
Antonio Escohotado


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“Hoy trataré tres temas que son de mucha actualidad: a) “el libre comercio debe subordinarse a la soberanía nacional”; b) “la soberanía alimenticia es indispensable para la independencia de una nación”; y, c) la libre competencia debe ser la idea más progresista para un político de izquierda”.”


Siguiendo con el análisis del cuestionario, hoy trataré tres temas que son de mucha actualidad: a) “el libre comercio debe subordinarse a la soberanía nacional”; b) “la soberanía alimenticia es indispensable para la independencia de una nación”; y, c) la libre competencia debe ser la idea más progresista para un político de izquierda”.

 

Respecto de la primera, la posición liberal dice que esta afirmación no tiene validez. La razón es que una nación incrementa su soberanía a medida que la población es más rica y el nivel de vida y bienestar se incrementa; sin duda, una fuente de mejora del bienestar es el libre comercio que induce a que los recursos se asignen hacia aquellas actividades en donde se tenga ventaja comparativa. Cuando una economía se desenvuelve en una contexto de protección a los productores nacionales, se benefician a unos cuantos productores y trabajadores en los sectores protegidos, mismos que obtienen rentas extraordinarias pero siempre a costa del bienestar del resto de la población que enfrenta, como consumidores que somos todos, precios más elevados de los bienes junto con una menor calidad de éstos. Adicionalmente, la protección implica una pérdida en la libertad económica de los individuos ya que se ven obligados a adquirir los bienes que desean consumir únicamente de productores nacionales en lugar de poder optar por productores extranjeros que podrían vender estos bienes con una mayor variedad, a un menor precio y una menor calidad. Así, es claro que el libre comercio internacional, al incrementar la libertad individual y el bienestar de los consumidores, fortalece la soberanía nacional.

 

Respecto de la segunda, la búsqueda de la soberanía alimenticia, entendida como que todo lo que consumimos lo tenemos que producir internamente, no tiene sentido. Tratar de que todos los alimentos se produzcan internamente implica incurrir en un enorme costo para la sociedad en su conjunto al transferirle a un relativamente pequeño grupo de productores agropecuarios cantidades exorbitantes de recursos a través de toda una maraña de programas y subsidios, las más de las veces de manera muy ineficiente. Es mucho más eficiente, con significativas ganancias en el bienestar de la población, que los productores agropecuarios destinen los recursos a producir aquellos bienes en los cuales se tengan ventajas comparativas y exportarlos e importar aquellos alimentos que son producidos de manera más barata y eficiente en otros países. Al respecto, es claro que la agricultura mexicana tiene ventajas comparativas sobre la estadounidense en la producción de verduras, frutas y hortalizas y no en granos, particularmente maíz, en donde Estados Unidos goza de amplias ventajas. Insistir en que hay que producir en México el maíz que consumimos es ridículo y sería muy costoso.

 

Finalmente la tercera. Cualquiera que esté a favor del bienestar de la población debe estar a favor de la libre competencia, única estructura de mercado que logra, efectivamente, que los individuos sean libres para elegir qué es lo que más les conviene hacer con los recursos de su propiedad. La libre competencia tiende a garantizar la igualdad de oportunidades de acceso a los mercados, genera crecimiento económico, mayores salarios reales para los trabajadores y una más equitativa distribución de la riqueza y del ingreso.

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