LUNES, 25 DE FEBRERO DE 2008
Reforma energética: Algunas consideraciones

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“La reforma energética (cualquier cosa que la misma signifique), sobre todo en su parte petrolera, está siendo discutida pasando por alto lo más importante: el beneficio del consumidor y la libertad y propiedad de los (posibles) oferentes.”


La reforma energética (cualquier cosa que la misma signifique), sobre todo en su parte petrolera, está siendo discutida pasando por alto lo más importante: el beneficio del consumidor y la libertad y propiedad de los (posibles) oferentes. Me explico.

 

La pregunta en torno a la reforma energética, en su parte petrolera, tal y como lo ha señalado Ricardo Medina, ha sido la siguiente, “¿Qué hay que hacer para rescatar a PEMEX de la difícil situación por la que atraviesa?”, como si el rescate de PEMEX, y no el bienestar de los consumidores de productos petrolíferos (bienestar que depende de menores precios, mayor calidad y mejor servicio), fuera lo más importante. Suponiendo que la pregunta pertinente sea la relacionada con el rescate de PEMEX, la respuesta correcta es la siguiente: “Que se le dé a la paraestatal petrolera el mismo trato tributario que a cualquier otra empresa”, es decir, que pague impuestos de la misma manera que lo hace el resto de las empresas que tributan en este país. Si bajo esas condiciones no es rentable, entonces PEMEX no tiene nada que hacer y lo mejor para los consumidores es consumir petróleo y derivados importados.

 

Pero la pregunta pertinente no es la relacionada con el rescate de PEMEX, sino aquella que tiene que ver con el bienestar de los consumidores, lo que se logra en la medida en la que cuentan con más y mejores opciones de consumo, algo que resulta imposible de lograr cuando la oferta es monopólica, con los agravantes propios del monopolio gubernamental. ¿Cómo superar este inconveniente? Por medio de la competencia entre oferentes, lo cual, en el caso de México, no requiere de la privatización del petróleo, tal y como lo explicaré en la segunda entrega de esta serie, dedicando el resto de este artículo al tema del respeto a la libertad y a la propiedad que debe contemplar cualquier reforma energética, comenzando por la parte petrolera.

 

La exploración, extracción, refinamiento, distribución y venta de petróleo, ¿es una actividad delictiva por su propia naturaleza, entendiendo por tales aquellas que violan los derechos a la vida, libertad y propiedad de los demás? No. Entonces, ¿por qué se les prohíbe a los particulares llevarlas a cabo? El Estado, sus leyes y sus gobiernos deben prohibir las acciones delictivas por su propia naturaleza, ¡y nada más!, al tiempo que reconocen y garantizan la libertad del ser humano para realizar cualquier actividad que no sea delictiva por su propia naturaleza, tal y como es el caso de la exploración, extracción, refinamiento, distribución y venta de petróleo.

 

Lo anterior quiere decir que la participación de los particulares en la industria petrolera debe permitirse, no solamente como socios de PEMEX, y no únicamente por motivos financieros, sino por motivos de justicia, ya que prohibir la realización de actividades que no son delictivas por su propia – tal y como es el caso de la exploración, extracción, refinamiento, distribución y venta de petróleo -, es una injusticia que viola la libertad individual y la propiedad privada, sin olvidar algo muy importante: elimina la competencia, con las inevitables consecuencias negativas que todo ello trae consigo, sobre todo para el consumidor.

 

La reforma energética, tanto en su parte petrolera, como en la eléctrica, debe permitir la participación de los particulares en tales actividades económicas, lo cual no supone la privatización del petróleo, tal y como lo explicaré en la siguiente entrega.

 

Continuará.

• Reforma energética

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