VIERNES, 25 DE ABRIL DE 2008
Rebelión fiscal: Argentina enseña el camino

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“¿Cómo salir de la trampa de la nueva era del totalitarismo democrático, donde las mayorías deciden democráticamente cómo y cuánto devorar a los miembros más productivos de la sociedad? ¿Cómo organizarse y movilizarse contra esta injusticia?”


¿Cómo salir de la trampa de la nueva era del totalitarismo democrático, donde las mayorías deciden democráticamente cómo y cuánto devorar a los miembros más productivos de la sociedad? ¿Cómo organizarse y movilizarse contra esta injusticia, en tanto encontramos la cuadratura al círculo (hacer política sin terminar siendo parte de la casta parasitaria conocida como "clase política" o "aristocracia de la violencia" según la designaba Ayn Rand)?

 

Hay que mirar hacia el sur, a Argentina. Desde que al final del milenio anterior América Latina fue lentamente arrasada por el tsunami de tinte neo-comunista, ningún movimiento de resistencia social había sido tan prometedor –con la excepción del que derrotó a Hugo Chávez en el referéndum de diciembre de 2007– como el paro de los productores agropecuarios de Argentina. Los productores se hartaron de la esclavitud fiscal de que son víctimas, cuando el gobierno socialista de la dinastía Kirchner dio una vuelta más a la tuerca de sus grilletes, al elevar la tasa de impuestos hasta el 44% de los ingresos de los productores. A decir verdad, considerando todos los impuestos y "retenciones" el Estado predador argentino termina quedándose con el 75% de las ganancias de agricultores y ganaderos.

 

Antes de este incremento en la tasa impositiva, se había concretado otro atropello del gobierno ultra-interventor sobre los productores agropecuarios: La prohibición de las exportaciones de diversos productos, entre ellos la carne, para forzar el descenso de la carestía (provocada por la política económica gubernamental).

 

El movimiento social ha puesto contra la pared a un gobierno plagado de terroristas jubilados, que se creía imbatible y que ha estado buscando cómo apresurar el paso y alcanzar a Chávez en su marcha al "socialismo del siglo XXI". El movimiento, que ha dado una tregua al gobierno y que está negociando, no es dirigido por liberales inmaculados, ni mucho menos, sin embargo varias de las expresiones de sus líderes no dejan de ser interesantes: Rechazan los argumentos del gobierno como que los impuestos se les devuelven a través de subsidios y dólares "baratos". No queremos – dicen - ni los unos ni los otros, sino lo que es nuestro y la libertad de venderle a quien queramos.

 

El movimiento muy probablemente concluirá con algunas concesiones mínimas (reducir un poco las retenciones y aceptar cuotas de exportación), pero esto no es el fin de la historia. La movilización ha hecho conscientes a los agricultores de su poder, del poder que nace de la generación de la riqueza, frente al poder de quienes se apoderan de ella gracias a la coerción. Más aún, los productores agropecuarios les muestran el camino de la rebelión fiscal a los demás productores de la riqueza de Argentina y América Latina.

 

¿Qué hubiera pasado si en lugar de los productores agropecuarios todos los contribuyentes argentinos se hubieran movilizado, mediante una huelga de pagos? El gobierno socialista estaría de rodillas y los contribuyentes podrían imponer sus condiciones: no solamente una reducción drástica de la extorsión fiscal, sino la derogación de cuando menos las medidas estatistas más extremas.

 

La rebelión fiscal en Argentina es además un curso intensivo de pensamiento liberal, aun si los protagonistas de la primera no son por ahora del todo conscientes de las lecciones. La rebelión también revela la potencialidad de la construcción de un movimiento liberal de masas en nuestra región. La Rebelión de Atlas en América Latina pasa hoy por la revuelta contra el expolio fiscal ¿Qué esperamos para organizarnos?

• Argentina

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