VIERNES, 25 DE ABRIL DE 2008
Un mercado de órganos humanos

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“Todos pierden con la restricción impuesta a la donación de órganos; el pobre sigue siendo pobre y la gente que requiera de un órgano, rica o pobre, seguiría muriendo por falta de órganos para transplantes. Es tiempo de evaluar la posibilidad de liberar el mercado de órganos humanos.”


Es un hecho que la cantidad de riñones e hígados que se donan de manera altruista no son suficientes para cubrir las necesidades de transplantes. De acuerdo al Centro Nacional de Transplantes de México, durante el año de 2006 4,822 individuos estaban en espera de un riñón pero únicamente se realizaron 1,916 transplantes, en el caso de transplante de hígado, se presentó un faltante de 242 donadores. Si el altruismo fuese suficientemente poderoso, la oferta de órganos para transplantes sería lo suficientemente elevada y no habría necesidad de cambiar el sistema actual que restringe la donación únicamente por motivos altruistas, tanto en vida como los provenientes de cadáveres, sea bajo el sistema en que el donador, antes de morir especificó su voluntad de donar sus órganos útiles, como bajo el sistema en el cual, si la persona que fallece no especificó que no deseaba donar sus órganos, estos se pueden utilizar.

 

La restricción impuesta de que los órganos para transplantes solo pueden provenir de actos altruistas, en vida o cadavéricos, implica que el precio efectivo de órganos es cero, lo que en consecuencia genera un exceso de demanda: las donaciones no son suficientes y mucha gente muere esperando un órgano que nunca llega. Ante esta situación, ¿debe permitirse la venta de órganos humanos? En el caso de riñones un individuo puede, con los cuidados médicos adecuados, vivir una existencia prácticamente normal con solo un riñón, mientras que en el caso del hígado sólo se toma una parte del órgano del donador que al ser transplantado crece dentro del cuerpo del recipiente, mientras que para el donante este órgano se regenera.

 

La principal objeción a que haya un mercado de órganos establece que ello daría el incentivo para que los pobres vendieran sus órganos para beneficio de los ricos que serían los únicos que podrían pagar por estos, hecho que además se considera injusto. No hay duda que legalizar un mercado de órganos incrementaría la disponibilidad de éstos para ser utilizados por individuos que los necesitan para sobrevivir y el precio que se establecería en el mercado sería aquél que eliminaría el exceso de demanda que existe.

 

Claramente no tiene por qué haber algún problema si la venta del órgano se pacta previamente y sólo concretiza cuando el individuo muera y el pago realizado por el recipiente se le diera a los herederos; ambas partes del intercambio, el recipiente y los herederos estarían en mejor posición es decir, habría una ganancia mutua. Realizar este tipo de contratos, con entrega futura de los órganos cuando el individuo fallezca, garantiza la calidad de los órganos ya que el pago sólo se realizaría si el donante cuida que estos no se deterioren.

 

¿Pero qué sucede si el pobre vende en vida uno de sus riñones o parte de su hígado? Obviamente al vender estos órganos, su nivel de bienestar se incrementaría; prohibirle que venda sus órganos no le mejora su posición. Todos pierden con la prohibición, el pobre sigue siendo pobre y la gente que requiera de un órgano, rica o pobre, seguiría muriendo por falta de órganos para transplantes.

 

Es tiempo de evaluar esta posibilidad.

• Acción humana

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