VIERNES, 25 DE ABRIL DE 2008
Impunidad tributaria

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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Arturo Damm







“¡Ya basta del abuso contra el bolsillo de los contribuyentes! ¡Ya basta de la impunidad tributaria, es decir, del cobro de impuestos para pagarle a gente que, de entrada, viola la Constitución, con el agravante de que quienes la violan son, en el caso del secuestro de las tribunas de las cámaras legislativas, legisladores!”


La libertad del consumidor es mayor que la del contribuyente, diferencia que, cuando a los funcionarios públicos les falla la ética, causa incentivos que llevan al abuso. Y eso, abuso, es lo que hemos vistos de parte de aquellos que, ¡en defensa del petróleo!, secuestraron las tribunas de las cámaras legislativas, con la clara intención de impedir que el resto de los legisladores haga su trabajo, lo cual viola lo establecido en el artículo 5 constitucional, en el cual se afirma que “a ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícito”, siendo que eso, impedir que los legisladores se dediquen a la profesión para la cual los elegimos, es lo que ocasiona la toma de tribuna por unos cuantos integrantes del Frente (retaguardia) Amplio (estrecho) Progresista (retrógrado).

 

Vuelvo a la idea inicial: la libertad del consumidor es mayor que la del contribuyente. Si como consumidor me dan un mal servicio, ejerciendo mi libertad, no vuelvo a comprarlo, sobre todo si tengo otras opciones entre las cuales elegir. Por el contrario, si como contribuyente recibo un mal servicio, porque los gobernantes no cumplen como deben, yo tengo que seguir pagando por ese mal servicio, y los gobernantes, hagan lo que hagan, y háganlo como lo hagan, seguirán recibiendo su sueldo, tal y como sucede con los legisladores, que no solamente no trabajan, al menos no en lo que deben, sino que además impiden que el resto de los diputados y senadores sí trabaje, lo cual viola la Constitución en un punto en el cual la misma tiene razón: reconocer y garantizar el derecho al trabajo, sobre todo cuando este es lícito, como lícito es el trabajo del legislador, sobre todo cuando el resultado del mismo son leyes justas.

 

Para los contribuyentes resulta frustrante ver cómo el gobierno nos obliga a entregar parte del producto de nuestro trabajo, parte del cual se destina a pagar los sueldos de los legisladores, ¡hagan lo que hagan y háganlo como lo hagan!, lo cual es injusto, injusticia que debe remediarse. ¿Cómo? Haciendo depender la percepción del sueldo del buen desempeño del trabajo correcto, para lo cual hay que definir en qué casos (tal y como lo sería el de impedir el funcionamiento normal de las cámaras legislativas) los legisladores merecerían la suspensión del sueldo.

 

Que el gobierno obligue al gobernado a entregar parte del producto de su trabajo para pagarle a gente que no trabaja, y todavía peor, que impide que otros lo hagan, hace del cobro de impuestos un robo con todas las de la ley, un abuso que debe evitarse, para lo cual hay que tomar medidas como la propuesta en el párrafo anterior. ¡Ya basta del abuso contra el bolsillo de los contribuyentes! ¡Ya basta de la impunidad tributaria, es decir, del cobro de impuestos para pagarle a gente que, de entrada, viola la Constitución, con el agravante de que quienes la violan son, en el caso del secuestro de las tribunas de las cámaras legislativas,  legisladores!

 

¿Qué posibilidades existen de que se realice mi propuesta a favor de definir en qué casos los legisladores se harían acreedores a la suspensión del sueldo? Muy pocas, ya que esa propuesta debe ser aprobada por los mismos legisladores, quienes, ¡obviamente!, no están dispuesto a echarse la soga al cuello, razón por la cual a ti y a mí se nos seguirán cobrando impuestos para pagarle a quienes no trabajan, ni en lo que deberían, ni mucho menos como deberían. ¡Ya basta de la impunidad tributaria! ¡Ya basta de que nos obliguen a mantener a violadores de la ley! A ellos, castígueseles donde más les duele, en el bolsillo, y ya veremos si no vuelven al redil.

• Democracia mexicana

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