LUNES, 5 DE MAYO DE 2008
El petróleo es “nuestro”, desperdiciémoslo

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Juan Pablo Roiz







“Es ridículo discutir una reforma energética o una reforma a PEMEX cuando la política pública evidente en esa materia es dilapidar los recursos energéticos. Ese machismo soberano –“porque el petróleo es mío, lo dilapido”- debería hacer feliz a López Obrador.”


En México la gasolina es hoy 42% más barata que en Estados Unidos. En promedio, nos regalan tres pesos por cada litro de gasolina que compramos. Esas son ofertas de remate y no chiquitas…

 

Mientras tanto, y a pesar de los altos precios del petróleo, que engolosinan a todos los políticos (ya están calculando cuánto les va a tocar de la piñata), el gobierno mexicano está recibiendo menos ingresos de los que había programado por exportación de petróleo –alrededor de 8% menos- porque en volumen se exporta menos crudo del que se esperaba. No hay manera de exportar más. Esta incapacidad no es un problema político, que vayamos a resolver con discursos o con escuadrones de adelitas y adelitos incordiando a toda hora. No, es un problema ontológico tan antiguo como la filosofía griega: Nadie da lo que no tiene.

 

Supongo que ante esto Andrés Manuel López Obrador –la nefasta Némesis del presidente Felipe Calderón- debe estar muy contento porque el gobierno que él y sus borregos llaman “ilegítimo”, está aplicando en materia de precios de energéticos la misma política de machismo soberano e irresponsable que habría aplicado López Obrador a imitación de ese otro irresponsable machista soberano, de infausta memoria, que se llamó José López Portillo: “Somos muy machos, dueños de nuestro petróleo, por eso lo desperdiciamos y lo dilapidamos; se nos está acabando ¿y qué?, nos vale”.

 

Como López Hablador había espantado con el petate del muerto del “gasolinazo”, ¿qué hizo el gobierno de Calderón? Pues, aumentar el subsidio a la gasolina…

 

Un país serio, con un gobierno medianamente coherente, estaría protegiendo un recurso caro y escaso –el petróleo, y específicamente la gasolina, de la cual se importa alrededor del 40 por ciento- ofreciéndolo a su precio auténtico, el del mercado internacional. Así, además, desalentaría el desperdicio energético, la contaminación y el dichoso calentamiento global. Pero no. En México, el monopolio gubernamental actúa exactamente al revés de lo que aconseja la elemental lógica económica: Monopoliza un bien –el petróleo y todos sus derivados- para regalarlo y acabárselo. El gobierno mexicano, al menos, debería aprender del monopolista privado Carlos Slim. ¿Qué hace Carlos Slim con los servicios telefónicos, como el de interconexión, que monopoliza? Los encarece, ejerce su monopolio a placer, exprimiendo las rentas de los consumidores.

 

¿Reforma energética?, ¿debate nacional? No me hagan reír que tengo los labios partidos. ¿Bonos ciudadanos de deuda de PEMEX que darán un rendimiento extra? Ni loco que estuviera para comprarlos, ¿para qué queremos un papel financiero de una empresa que regala la mercancía que se le está acabando?

 

Este país no es serio.

• Petróleo

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