VIERNES, 30 DE MAYO DE 2008
¿Crisis alimenticia?

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“Las distorsiones por el lado de la oferta junto con el aumento de la demanda tiene, como mecanismo natural de ajuste, un aumento de los precios. Y esto no es una crisis. Simplemente, así funcionan los mercados.”


En estas últimas semanas, a raíz del aumento que han experimentado diversos bienes agrícolas, se escucha frecuentemente que en el mundo existe una crisis alimenticia (no se dice alimentaria). ¿Estamos realmente en una crisis? ¿A qué se debe el aumento que han experimentado el precio de los granos y, en cascada, el de otros bienes agropecuarios y sus derivados? Al respecto hay varios elementos que entran en juego.

 

Primero, observamos que en prácticamente todos los países el sector agrícola es el sector económico más distorsionado, sea a través de subsidios directos a los productores, controles de precios, barreras al comercio internacional (altos aranceles y cuotas de importación así como impuestos a las exportaciones), proteccionismo comercial en las industrias que abastecen de insumos a la agricultura (insecticidas, fertilizantes, maquinaria, etcétera) y más. Normalmente a todos estos elementos que distorsionan los precios relativos de los alimentos existen en un sinnúmero de países una estructura de la propiedad de la tierra agrícola que no define eficientemente los derechos de propiedad, hecho que por sí mismo induce una asignación y operación ineficiente del sector.

 

Algunos ejemplos de lo anterior. Primero, los países desarrollados imponen altas barreras a las exportaciones agrícolas de los países subdesarrollados, lo que introduce un desincentivo a la producción en estos segundos países (además de que dificultan el abatimiento de la pobreza); esta política proteccionista es lo que tiene detenido el avance en las negociaciones para una mayor libertad mundial en el comercio internacional (la ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio). Segundo, uno de los principales productores de granos en el mundo, Argentina, se enfrenta a que su populista presidenta decidió imponer un elevado impuesto a las exportaciones de estos bienes, lo que saca del mercado mundial una importante parte de la oferta. Tercero, en una decisión por demás cuestionable, el gobierno de Estados Unidos decidió subsidiar la producción de etanol a partir del maíz amarillo, lo que se traduce en una caída en la producción de otros granos como maíz blanco, trigo, sorgo y soya, con los consecuentes aumentos de precios, así como un aumento en el precio de los bienes pecuarios que usan estos granos como forraje.

 

Además de todas estas distorsiones por el lado de la oferta, hay otro elemento que explica el aumento en el precio mundial de los alimentos: el aumento en la demanda. Hoy hay en el mundo muchos más habitantes en la Tierra que comen, como también hay muchos menos pobres que hace una década. Solamente en China e India, más de 500 millones de individuos han salido de la pobreza en los últimos diez años. El mayor ingreso los lleva, naturalmente, a demandar más bienes y de mayor calidad, incluidos obviamente los alimentos.

 

Las distorsiones por el lado de la oferta junto con el aumento de la demanda tiene, como mecanismo natural de ajuste, un aumento de los precios. Y esto no es una crisis. Simplemente, así funcionan los mercados.

• Inflación alimentaria

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