MARTES, 10 DE JUNIO DE 2008
Presión al Banco de México

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“Es verdad que Estados Unidos ha reducido de manera dramática sus tasas de interés y ha inyectado grandes cantidades de dinero a su economía, pero esta irresponsable política monetaria nos obliga a ser todavía más cuidadosos. No podemos darnos el lujo de que la enorme economía estadounidense nos arrastre en su caída.”


El presidente Calderón exhortó este pasado 4 de junio al Banco de México a reducir las tasas de interés en nuestro país. Ésta es una manera, dijo, en que la institución puede ayudar a hacer más competitivas a las empresas mexicanas.

 

La verdad, sin embargo, es que la junta de gobierno del Banco de México debe hacer valer su autonomía y resistir este intento de presión del Ejecutivo. El Banco de México está haciendo lo correcto al mantener los réditos en el nivel actual. Un relajamiento de la política monetaria en este complejo momento podría ser desastroso para la economía nacional.

 

Las tasas de interés en nuestro país no son exageradamente altas. Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México, calculaba esta semana pasada que la inflación cerrará en 4.8 por ciento en el 2008. Los Cetes de 91 días están dando un rendimiento de 7.6 por ciento, por lo que estamos hablando de una tasa real de apenas 2.8 puntos porcentuales. En México lo usual es que esta tasa sea de 3 por ciento. No podemos decir, por lo tanto, que nuestros intereses están exageradamente altos.

 

Pero el problema es que la inflación oficial no nos cuenta toda la historia. El 4.8 por ciento de inflación que el Banco de México calcula para este 2008 depende fuertemente de un enorme subsidio a la gasolina. Tan solo en este año el gobierno del presidente Calderón gastará 200 mil millones de pesos en este programa y el monto podría ser mayor si sube el precio del petróleo. Si el gobierno reconociera la realidad, la gasolina Magna, en vez de costar 7 pesos por litro en las estaciones de servicio, alcanzaría entre 10 y 14 pesos. La inflación oficial, por supuesto, aumentaría de manera muy significativa. Por eso no podemos bajar la guardia.

 

El Banco de México tiene un mandato constitucional para combatir la inflación. Pero de nada sirve reprimir los precios. Esto solamente oculta la inflación durante un tiempo. A final de cuentas, ningún gobierno puede darse el lujo de gastar 200 mil millones de pesos al año en un subsidio a la gasolina que beneficia principalmente a quienes más tienen. En las últimas semanas Indonesia y la India, países que también mantenían enormes subsidios a la gasolina, se vieron obligados a eliminarlos. A México le pasará lo mismo en algún momento y esto aumentará fuertemente la inflación.

 

Al cumplir su mandato de combatir la inflación, el Banco de México debe tener cuidado de no afectar el crecimiento de la economía. Pero hasta este momento no hay indicaciones de que la política monetaria esté afectando el desarrollo. El producto interno está creciendo a un ritmo cercano al 3 por ciento y seguramente cerrará el año con un 2.8 por ciento. Esto es inferior al 3.3 por ciento del 2007; pero en vista de la fuerte desaceleración de los Estados Unidos, es sorprendente que la economía mexicana se esté expandiendo incluso a este ritmo.

 

El Banco de México tiene obligación de mantener una política monetaria sensata. El que los Cetes registren un rendimiento real de 3 por ciento es apenas lógico ante las presiones inflacionarias. Es verdad que Estados Unidos ha reducido de manera dramática sus tasas de interés y ha inyectado grandes cantidades de dinero a su economía, pero esta irresponsable política monetaria nos obliga a ser todavía más cuidadosos. No podemos darnos el lujo de que la enorme economía estadounidense nos arrastre en su caída.

• Inflación / Política monetaria

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