LUNES, 21 DE JULIO DE 2008
Consumidor, libertad y bienestar (III)

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“Precisamente por serlo, los sectores estratégicos de la economía deben estar sujetos a la disciplina de la competencia, para lo cual lo único que se necesita, ¡siempre en beneficio de los consumidores!, es permitir la participación de todo aquel, nacional o extranjero, que quiera participar, sin más límite que sus ganas, recursos y capacidades, y el respeto del mismo derecho de los demás.”


Para conseguir la mayor competencia posible, y con ella la mayor competitividad practicable (menores precios, mayor calidad y mejor servicio), lo único que se requiere es un artículo constitucional que diga, en esencia, lo siguiente: “Todo aquel, nacional o extranjero, que quiera participar en cualquier sector de la actividad económica, o en cualquier mercado de la economía, en reconocimiento y garantía de la libertad individual y la propiedad privada, lo podrá hacer sin otro límite que el respeto al mismo derecho en el caso de los demás”.

 

Ya analicé, en la última entrega, el tema de los nacionales y extranjeros (habiendo respondido a la pregunta de si los extranjeros deben, o no, participar en las mismas condiciones que los nacionales), debiendo ahora analizar el de su participación en cualquier sector de la actividad económica, o en cualquier mercado de la economía, respondiendo a la pregunta de si no sería conveniente que ciertas actividades económicas y mercados, sobre todo los estratégicos, estuvieran en las manos exclusivas del gobierno. ¡Al final de cuentas se trata de sectores estratégicos! ¿Conviene dejarlos en manos de los particulares y, sobre todo, someterlos a la competencia, permitiendo que todo aquel, nacional o extranjero, que quiera participar lo pueda hacer, sin más límite que sus ganas, recursos y capacidades? Sí, claro que sí, y la razón es muy sencilla: precisamente por ser estratégicos esos sectores deben estar sujetos a la disciplina de la competencia, para lo cual se requiere que todo aquel, nacional o extranjero, que quiera participar en cualquier sector de la actividad económica, o en cualquier mercado de la economía, lo pueda hacer.

 

Son estratégicas aquellas actividades económicas que proveen de bienes y servicios al resto de las mismas, de tal manera que la falta de competitividad en dicha oferta se transmite al resto de la economía, limitando su competitividad, afectando su desempeño y, lo más importante de todo, ¡perjudicando a los consumidores!, quienes verán limitadas sus opciones de consumo, ya sea por el lado del precio, ya de la calidad, ya del servicio.

 

Supongamos, a manera de ejemplo, un empresario que compite con nacionales, pero sobre todo con extranjeros, y que ha hecho, en materia de productividad (hacer más con menos), todo lo que, al interior de su empresa, debió hacer para elevar su competitividad (hacerlo mejor que los demás), pero que enfrenta una oferta de energéticos, tanto de electricidad como de gasolina y diesel, monopólica, razón por la cual obtiene esos energéticos a un precio mayor que sus competidores extranjeros, lo cual le resta competitividad. ¿Qué es lo que este empresario necesita para elevar su competitividad? Que la oferta de energéticos sea competitiva. ¿Y qué se requiere para que lo sea? Competencia en la industria energética. ¿Y cómo se consigue esto último? Permitiendo que todo aquel, nacional o extranjero, que quiera participar en cualquier sector de la actividad económica, o en cualquier mercado de la economía, lo haga. ¿Nada más? Nada más.

 

Precisamente por serlo, los sectores estratégicos de la economía deben estar sujetos a la disciplina de la competencia, para lo cual lo único que se necesita, ¡siempre en beneficio de los consumidores!, es permitir la participación de todo aquel, nacional o extranjero, que quiera participar, sin más límite que sus ganas, recursos y capacidades, y el respeto del mismo derecho de los demás.

 

Continuará.

• Competencia

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