MARTES, 29 DE JULIO DE 2008
Victoria en Argentina

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El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“El orden estatista no se va a caer solo, para de forma automática instaurarse el orden social liberal. Al orden estatista hay que derrocarlo y mucho de la verdadera rebelión de Atlas pasa por la revuelta fiscal.”


Mereció menos atención que el rescate de Ingrid Betancourt –obra maestra de la labor de inteligencia y de las operaciones especiales-, pero el triunfo de los productores agropecuarios de Argentina no es una proeza menor y marca un hito en la resistencia contra tsunami neocomunista en América Latina y en general contra la opresión estatista.

 

Una pequeña parte de la población, pero que hace –proporcionalmente- la principal aportación a la economía argentina, fue capaz de oponerse con coraje, determinación e intransigencia a una mayoría electoral, a un gobierno de terroristas en receso y a sus hordas de piqueteros, y vencer.

 

Mucho hay que aprender de este movimiento, que significa más de lo que por ahora podemos vislumbrar. Y mucho hay que replicar: crear uno, dos, tres, muchos movimientos como el de Argentina, ¡esa es la consigna!

 

La movilización de los productores agropecuarios de Argentina fue una rebelión contra el expolio fiscal. Este ha hecho, no pocas veces, de partera de la historia. El aumento en la extorsión institucionalizada fue el disparador de las revoluciones inglesa, francesa y americana; también de las revoluciones de independencia en América Latina y antes, los españoles pudieron conquistar México con relativa facilidad, gracias a que explotaron el hartazgo de diversos pueblos de Mesoamérica contra las tributaciones impuestas por los aztecas.

 

David F. Burg en su obra “World History of Tax Rebellions: An Encyclopedia of Tax Rebels, Revolts, and Riots from Antiquity to the Present” (2003), hace -a través de 502 páginas- la descripción de 392 diferentes protestas fiscales desde una revuelta contra los impuestos en el año 2350 antes de Cristo en Babilonia, hasta la protesta fiscal en la pequeña isla británica de Asunción, perdida en el Atlántico sur y con poco más de un millar de habitantes. En el siglo XVIII es justamente cuando se registra el mayor número de revueltas fiscales.

 

En algunas reseñas se critica al autor no mencionar la revuelta fiscal en Estados Unidos, que cobró la forma de la fuerza electoral que llevó a Ronald Reagan al poder. También se le critica que la obra se quede en lo puramente descriptivo y no explique asuntos clave, como es que pequeños aumentos de impuestos puedan provocar grandes rebeliones y en cambio no haya estallado una revolución en Suecia, cuando se llegó al extremo de tasas impositivas de hasta el 80% sobre los ingresos.

 

En su breve ensayo “Apatía del contribuyente, inercia institucional y crecimiento económico”, James M. Buchanan advertía que la carga fiscal ya era la misma que cuando estallaron las revueltas que llevaron a Reagan y a Thatcher al poder, pero que no se sentían debido a que ahora había auge económico.

 

Al parecer, resulta aplicable aquella horrenda imagen de la rana en una olla con agua que termina cocida sin darse cuenta, pues la temperatura se fue elevando muy gradualmente.

 

Y viene todo esto a cuento porque quizás no sea seguro que estallen revueltas como la de Argentina, pues en ese caso la rana fue arrojada de pronto a agua hirviendo. Pero al mismo tiempo debe considerarse que las voraces clases políticas latinoamericanas pueden tenernos algunas sorpresas. En México en la medida en que siga decayendo la producción petrolera y tendencialmente el ingreso fiscal por esa vía, mayor será la tentación de nuestros expoliadores de la clase política hincarnos más el diente.

 

En cualquier caso debemos organizarnos, como ya se han organizado en muchas partes del mundo. Existe desde hace 20 años una Asociación Mundial de Contribuyentes de fuerte inspiración liberal, con presencia en 45 países, si bien las asociaciones más poderosas son las de Suecia (con 200 mil afiliados en un país de 9 millones de habitantes) y las de Estados Unidos. La Asociación Mundial de Contribuyentes tiene entre sus asesores a Mart Laar, ni más ni menos que el ex primer ministro de Estonia y líder de la revolución liberal de la economía.

 

En su obra La Rebelión de Atlas (traducción inexacta del título original), Ayn Rand explora la estrategia para hacer frente a la avalancha reaccionaria contra el capitalismo en Estados Unidos. Los generadores de la riqueza optan por simplemente encogerse de hombros y dejar que los estatistas se apoderen de todo y fracasen. Cuando el mundo ha caído en pedazos, las masas hambrientas claman por el regreso de los capitalistas.

 

Perdón, pero eso ni va ocurrir en los países que ya accedieron al capitalismo, ni en aquellos en donde no lo hemos alcanzado. El orden estatista no se va a caer solo, para de forma automática instaurarse el orden social liberal. Al orden estatista hay que derrocarlo y mucho de la verdadera rebelión de Atlas pasa por la revuelta fiscal.

• Impuestos • Argentina

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