LUNES, 5 DE ENERO DE 2009
Aplasta a Bush

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“El arrogante Bush padre confiesa sin rubor que ahora le gustaría que Estados Unidos y el mundo probase a ver si su hijo Jeb sale menos idiota que su hermano mayor. Eso no es amor paterno, es pura maldad.”


Un amigo me envió desde Estados Unidos un pequeño regalo de Navidad: Se trata de un muñequito de goma que es la efigie de George W. Bush y que debe servir para disminuir la tensión nerviosa o el enojo apretándolo con la mano; tiene un pequeño letrero en la espalda donde invita a estrujar, aplastar, colapsar a Bush. En la parte posterior de la cabeza otro letrerito nos advierte que el muñequito carece de cerebro.

 

No había calibrado el gran poder terapéutico de este regalo hasta que hoy leí en la edición en línea del periódico limeño “El Comercio” algo que me dejó helada de terror: “Bush padre quiere ver a su hijo Jeb como Presidente de Estados Unidos”. ¡Por Júpiter!, ¿qué clase de perverso es George Bush padre o George H. W. Bush?, ¿qué abismos de crueldad hay en el corazón de este hombre?, ¿le parece que su otro hijo, el del muñequito descerebrado, George W., dejó pendiente alguna estupidez por cometer o algún daño que causar?

 

Francamente, y que conste que lo dice una mujer arrepentida de haber creído en el descerebrado George hace años, lo que debería haber hecho Bush padre esta mañana de domingo en el programa Fox News Sunday es arrodillarse ante las cámaras y pedir perdón por todo el daño que le ha causado la estulticia de su hijito mayor al mundo, por la forma contundente en la que su hijo y sus neo-mentirosos (eso son los “neo-con”) han destruido la fe en valores cruciales para la civilización, como la libertad, el respeto al estado de derecho y la promoción de un comercio libre, que es el mejor heraldo de la paz y de la prosperidad.

 

Pero no, el arrogante Bush padre confiesa sin rubor que ahora le gustaría que Estados Unidos y el mundo probase a ver si su hijo Jeb sale menos idiota que su hermano mayor. Eso no es amor paterno, es pura maldad.

 

Mientras tanto aquí sigo apretando con fuerza mi muñequito de hule con la efigie de George W. Bush y recordando algunas de sus frases idiotas y tristemente célebres como esta: “De hecho, una gran parte de nuestras importaciones son productos manufacturados en países extranjeros”.

• Estados Unidos

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