VIERNES, 16 DE ENERO DE 2009
¿Bajar la tasa?

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“El efecto de una política monetaria menos restrictiva que la actual sobre la demanda agregada sería básicamente insignificante es decir, bajar la tasa de fondeo no ayudaría, en las circunstancias actuales, para impulsar el crédito y atenuar las presiones recesivas.”


¿Existen las condiciones para que el Banco de México reduzca su tasa de fondeo? ¿Cuáles son los riesgos? ¿Serviría de algo? Estas son las preguntas que me imagino estarán hoy en la mente de los miembros de la Junta de Gobierno del Banco cuando se reúnan para discutir el rumbo de la política monetaria y supongo que uno de los elementos que más pesarán en la decisión que tomen es la evolución que ha tenido el tipo de cambio y su impacto inflacionario.

 

En los últimos días hemos observado una significativa depreciación del tipo de cambio ante el fenómeno de la “huída hacia la seguridad” es decir la decisión de algunos agentes económicos de reducir su exposición financiera en pesos para migrar hacia posiciones en dólares a pesar del diferencial que existe entre las tasas de interés en pesos y dólares, fenómeno que también se ha presentado en otros países como Canadá, Brasil, Chile, Rusia y varios más. Dado que no se espera que el tipo de cambio regrese, al menos en corto plazo a niveles por debajo de los 13 pesos por dólar, es altamente probable que esta depreciación se traduzca paulatinamente en mayores presiones inflacionarias, partiendo de una base de inflación (6.5%) que de por sí ya es muy elevada.

 

En estas circunstancias, podría ser altamente riesgoso que el Banco de México reduzca la tasa de fondeo ya que podría inducir mayores presiones en el mercado cambiario con los efectos negativos que ello tendría en los meses venideros sobre la evolución de la tasa de inflación.

 

Y ahora la pregunta, ¿serviría de algo bajar la tasa de fondeo?, es decir si esta medida ayudaría a atenuar las presiones recesivas que enfrenta la economía mexicana. La respuesta en principio es que no. En las condiciones actuales de recesión de la economía mexicana, el aumento que han experimentado las tasas de interés sobre los diferentes tipos de crédito, particularmente el correspondiente a las tarjetas de crédito, se explica por la percepción de un mayor riesgo de no pago lo que ha llevado a la banca mexicana a ser más “cautelosa” en el otorgamiento de crédito. Bajar la tasa de interés de fondeo no resuelve el problema de riesgo crediticio, por lo que no tendría un efecto significativo sobre el nivel efectivo de las tasas de interés activas. Esto implica que el efecto de una política monetaria menos restrictiva que la actual sobre la demanda agregada sería básicamente insignificante es decir, bajar la tasa de fondeo no ayudaría, en las circunstancias actuales, para impulsar el crédito y atenuar las presiones recesivas.

 

Con estas dos consideraciones, dado que el riesgo inflacionario es significativamente más importante que el efecto expansivo sobre el crédito y sobre la demanda agregada es que el Banco de México debe posponer para mejores momentos la decisión de reducir la tasa de interés, particularmente cuando la tasa de inflación haya tomado una clara tendencia decreciente, lo que no se espera suceda sino hasta el segundo trimestre del año.

• Problemas económicos de México

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