MIÉRCOLES, 4 DE FEBRERO DE 2009
Los mitos de FDR y el “New Deal”

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“Si Obama pretende reencarnar el mito de FDR y el “New Deal” no hay que esperar una salida rápida y eficaz de la crisis.”


Encontré un ejemplar, en una venta de libros usados, del segundo tomo de la obra “La era de Roosevelt” del historiador estadounidense Arthur M. Schlesinger junior, que trata de “La llegada del Nuevo Trato” (The coming of the New Deal 1933-1935,), a un precio de ganga. Lo empecé a leer con la sincera intención de convertirme en un admirador de Franklin Delano Roosevelt (FDR) y del famoso New Deal que la sabiduría dizque progresista suele tipificar como el arquetipo del buen gobierno que derrotó a la Gran Depresión.

 

Schlesinger no oculta su admiración por Roosevelt. Finaliza la obra (página 563) con este panegírico: “Vivió, de acuerdo con su exultación, en los horizontes lejanos y en los mares desconocidos. Fue esto lo que le mereció la confianza y la lealtad en una época atemorizada (…) esto y la convicción de la gente sencilla de que les había dado su mente y su corazón y que no cesaría de luchar por su causa”.

 

Sin embargo, lo que antes ha reseñado Schlesinger a lo largo de la obra, no se conduele con la imagen heroica de un gobernante ejemplar, sino con la de un amasijo de contradicciones, voluntarismo político, arrogantes experimentos intervencionistas, demagogia, impericia técnica, transacciones políticas inconfesadas con los poderosos… Lo que salvaría al personaje es que invariablemente dijo estar a favor de la “gente sencilla” y en contra de la odiosa “derecha”. Esto es: el mito del “pueblo bueno” al que invariablemente recurren los populistas.

 

Si Barack Obama pretende resucitar en los albores del siglo XXI los mitos de FDR y del “New Deal ha empezado con el pie derecho (o con el izquierdo, para aquellos que llevan la ideología hasta los pies), pero eso significa, también, que no hay que abrigar esperanzas de que Estados Unidos supere con rapidez esta crisis. Intervencionismo gubernamental a granel, rescates y socorros multimillonarios, mucha retórica y sofismas (basta seguir hoy los alegatos falsamente académicos de keynesianos redivivos contra neoclásicos en los diarios y en las bitácoras de la red), proteccionismo comercial aderezado de xenofobia y de solidaridad con la “gente sencilla” que perdió su empleo, nos dirán, por culpa de la codicia de Wall Street, del libre comercio y de la invasión de indocumentados de pelo oscuro y grasoso que hablan español. Prepárense.

• Estados Unidos

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