MARTES, 17 DE MARZO DE 2009
Algunas bisoñerías monetarias

A un año del comienzo del gobierno de López Obrador, usted cree que hemos mejorado en...
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“Al día de hoy, sólo hay un respiro para el peso. Pero una moneda fuerte se consigue mejorando el régimen de inversión y ello pasa por el poder legislativo.”


Más de un periodista distraído se la pasa preguntando quién ha causado la depreciación del peso, que el Banco de México dé nombres de los “saqueadores malditos” responsables de la debacle del peso. Vaya ignorancia. La semana pasada Arturo Damm lo demostró en un ejemplo simple; si una persona posee dinero en pesos, y si el gobierno mexicano no es una dictadura y respeta las garantías individuales, entonces dicha persona puede hacer cualquier cosa con su dinero y una de ellas es cambiar sus pesos por dólares para invertirlos en dónde le dé la gana.

 

En los últimos meses, cerca de 15 mil millones de dólares han dejado de estar invertidos en cetes para ser invertidos en bonos del tesoro. Eso, lejos de ser un delito (comprar dólares no es saqueo, ni delito, pues a cambio se dan pesos respaldados por la autoridad monetaria mexicana), obedece a la creciente percepción de riesgo en los mercados emergentes. Delito grave sería que el gobierno diera los nombres de las personas que efectúan transacciones en el mercado cambiario.

 

Por otro lado, parece que hay un ligero respiro para el peso. Por lo menos así sucedió una parte de la semana pasada, en donde el peso recuperó parte de sus pérdidas, cotizando el dólar por debajo de los 15. Obvio, si sube la bolsa (que también recuperó 14% de sus perdidas), entonces hay inversionistas nacionales y extranjeros deseosos de comprar acciones y bonos mexicanos, lo que favorece al peso, de ahí la relación entre el precio del dólar y el índice bursátil. Aunque todavía es premeditado saber si es el inicio de una recuperación, lo cierto es que nuevamente está actuando el mercado -no el gobierno-, la oferta y demanda de dólares de millones de seres humanos que intercambian día a día en el mercado cambiario.

 

En este tenor, la Comisión de Cambios decidió ofertar dólares mensualmente para contribuir a la liquidez del mercado. Ojo, porque la Comisión de cambios no es la salvadora del peso, sólo puede contribuir con la liquidez haciendo que Banco de México (Banxico) desacumule reservas, pero, jamás podrá controlar ese precio llamado tipo de cambio, que obedece a las percepciones que sobre México tengan los inversionistas. Ah, pero nuevamente los periodistas y políticos bisoños toman esto como otro saqueo a la nación.

 

Cuando Banxico desacumula y vende dólares de las reservas internacionales, no saquea al país (ya los mafiosos líderes del sindicato de electricistas están diciendo esto para presionar en las negociaciones salariales). Expongo dos razones poderosas para demostrarlo:

 

1) Cuando Banxico vende esos activos llamados dólares, no pierde, pues los compró a un precio inferior, y al comprar barato y vender caro, las utilidades se verán reflejadas en los estados contables de la institución monetaria.

 

2) La tenencia de dólares por parte de Banxico sólo es posible contrayendo un pasivo en pesos. Banxico tiene que endeudarse en pesos para poder comprar los dólares que entran a las reservas internacionales. Así que cuando la autoridad monetaria vende dólares, se reducen los costos de acumulación (costo de acarreo) de Banxico, que como en el caso anterior, se verán reflejados en utilidades en los estados contables.

 

Quienes nos oponemos a las intervenciones de Banxico, lo hacemos sobre todo por la segunda razón. Poseer dólares cuesta y cuesta muchísimo. Se dice que es un seguro contra alguna corrida contra el peso, pero es un seguro carísimo que ojo, en una verdadera corrida contra el peso, poco podría hacer por el mismo, como lo demuestra la historia.

 

Si acaso, Banxico puede hacer algo como dejar funcionar al mercado y desacumular parte de sus dólares, pero insistimos, buscar controlar un tipo de cambio que responde a factores estructurales -y algo especulativos, pero en una muy menor medida- es como tratar de evitar que la tierra gire sobre su propio eje.

 

De ahí que siempre que Banxico interviene en el mercado cambiario, da la impresión de que intenta defender al peso, que busca “fijar” una paridad. Por más que la autoridad aclare que no, en los mercados no se aprecia así.

 

Para que Banxico pudiera conseguir un tipo de cambio fijo, tendría que acumular una cantidad formidable de dólares (que se acercara al medio billón de dólares), pero ello sería a un costo de acarreo altísimo, pues como ya mencionamos arriba, acumular dólares significa endeudarse en pesos (por cierto, le aclaramos a otros analistas bisoños que esa es la razón por la que Banxico no puede regalarle dólares de su reserva a Hacienda para que los use para gasto público).

 

Una moneda fuerte se consigue mejorando el régimen de inversión y ello pasa por el poder legislativo. Al día de hoy, sólo hay un respiro para el peso, que ojalá sea duradero. Pero, insistimos, no hay que olvidar, si las condiciones internacionales continúan deteriorándose -y en ausencia de cualquier mejora al régimen de inversión- no habrá mecanismo intervencionista que sirva. En hora buena el respiro para el peso.

• Tipo de cambio

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