LUNES, 7 DE SEPTIEMBRE DE 2009
Timorato o estadista: Algunas sugerencias señor Presidente

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“Señor Presidente, es hora de decidir si proseguir al estilo rancio priísta ó verdaderamente comportarse como el estadista que México necesita.”


Veo al Presidente Calderón muy confundido. La cruda realidad lo puso en su lugar. No creo que esté convencido en retirar totalmente su política keynesiana de múltiples subsidios, pero sí estoy seguro que ya está consciente de que no puede ya aumentar el gasto público irresponsablemente y, por el contrario, tendrá que revisar recortes al mismo. Así lo indican al menos sus declaraciones en el contexto del informe presidencial.

 

Por otro lado, es preocupante que el Presidente siga pensando que sus “programas sociales” están por encima del contribuyente. Por lo menos así lo dejó ver en una de sus varias entrevistas a los medios de comunicación. Sigue obstinado, empecinado en su costoso programa de cobertura universal médica, programa que cubriría médicamente a todos los mexicanos, independientemente de sus ingresos.

 

Ya el seguro popular implica gasto público creciente, que deberá en el futuro tener su contrapartida en ingresos para mantenerse y no convertirse en un desastre financiero. Otra erogación costosísima es, y será más en el futuro, la cobertura médica de todo mexicano nacido en el sexenio calderonista.

 

Si el Presidente quiere agregar a su populismo médico, la cobertura médica universal de todos y cada uno de los mexicanos (como también lo desea erróneamente Obama en EU), se topará con la cruda realidad, con los recursos escasos, con la debilidad de las finanzas públicas. Pero insisto, si el Presidente sigue empecinado, entonces querrá subirnos los impuestos a todos lo mexicanos, lo que es totalmente injusto.

 

Por lo pronto y dadas sus dudas, le sugiero al Presidente los siguientes recortes al gasto, y, ajustes, que con firme decisión y liderazgo, podrían llevar a México a crecer espectacularmente en el futuro. Créame señor Presidente, estas acciones no afectarán a México en un ápice, por el contrario nos beneficiaran a todos los mexicanos.

 

A continuación sugiero al Presidente:

 

·         Que recorte la mitad del personal activo de PEMEX. Que se las ingenie para saltarse al sindicato corrupto priísta. Ello implica ahorros millonarios.

 

·         Que liquide a la nefasta, ineficiente y corrupta Compañía de Luz y Fuerza del Centro, que año con año chupa del contribuyente miles de millones de pesos. Que aproveche la actual discordia sindical. Es hora de crear un mercado privado competitivo de electricidad (no crear un monopolio privado, sino un mercado de varios participantes que compitan por ganarse al consumidor; eso del monopolio natural en la electricidad es puro cuento; luego escribiré con detalles de este asunto) en la zona metropolitana.

 

·         Que liquide a la burocracia parasitaria cultural y deportiva de la CONADE y CONACULTA. No es la misión del gobierno el formar artistas y campeones deportivos. Ello incluye liquidar toda participación en la televisión vía canales televisivos costosos. No es la misión del gobierno educar y dar cultura. Cuando ésta se da es a discreción del burócrata en turno.

 

·         Que liquide a las secretarías de Turismo, de la Reforma Agraria y de Agricultura. También debería hacerlo parcialmente (para liquidarla totalmente al final) con la Secretaría de Economía. Para ello el Presidente necesita fajarse los pantalones y eliminar todo subsidio al campo y a la industria como en su momento de crisis lo hicieron países como Irlanda y Nueva Zelanda. Este último posee uno de los mercados agrícolas más prósperos del mundo que no usa subsidio alguno. Créame señor Presidente, se puede.

 

·         Que liquide a la ineficaz Secretaría de la Función Pública que sólo inhibe la actuación honesta de servidores públicos en el ejercicio del gasto público. Me pregunto ¿es el gobierno quien debe auditarse asimismo? Por supuesto que no. Esa mentira se la tragó Fox.

 

·         Que liquide buena parte de los programas de la SEDESOL, para luego desaparecerla. No es la transferencia creciente de recursos federales lo que acabará con la pobreza. Los millonarios recursos que se entregan a la burocracia de esta secretaría serían más útiles a los pobres vía el subsidio directo. Aquí albergo pocas esperanzas, pues el Presidente cree que sólo el gasto público acaba con la pobreza. Ojo señor Presidente, la evidencia es que es la inversión privada y la capacitación vía la educación básica eficiente (sin corruptos sindicatos) son factores que realmente contribuyen a la disminución de la pobreza. Creer que dar y dar más dinero, creer que presupuestos públicos contra la pobreza cada vez más gordos son la solución a la misma, es vivir en el "paraíso de los tontos." Ojalá el Presidente revise la historia de los países asiáticos (los tigres) que sin recursos, sólo con el talento humano, fueron capaces de sacar de la miseria a millones de seres humanos.

 

·         Que elimine todos los aranceles no sólo con EU, sino con el resto del mundo, así como echar atrás la última medida arancelaria contra EU, que se tomó como revancha a la decisión de Obama en materia de transporte, y que ya ha causado millones de dólares en pérdidas a los importadores y consumidores mexicanos.

 

·         Que Obligue a las universidades públicas a vivir cada vez del mercado, en especial a la costosísima UNAM. Es inaceptable que alumnos de clase media y ricos no paguen por su educación. Para los estudiantes pobres el subsidio sería temporal y por la vía de créditos que luego se cobrarían a tasas de interés de mercado.

 

·         Que disminuya drásticamente el personal de la SEP (esta secretaría podría luego desaparecer y no pasar nada; la existencia de la SEP en nada ha servido para hacer de la educación en México una de nivel de excelencia; sólo ha burocratizado la educación) pues es una entidad que sólo burocratiza y obstaculiza a las instituciones educativas que no viven de la ubre del gobierno, y sí en cambio, del mercado, de la satisfacción de necesidades a los particulares.

 

·         Que emprenda una reforma tributaria que obligue a los estados y municipios a hacerse crecientemente responsables en materia de gasto público. Se acabaron los tiempos de sólo exigir mayores transferencias y facultades para gastar. Es hora de enfrentar también las responsabilidades en materia de recaudación.

 

·         Que liquide a la estructura costosísima de IMSS e ISSSTE y cree el sistema de cuentas individuales de ahorro médico. Para los pobres, la atención médica seguiría a través del seguro popular (que elegirían a clínicas privadas y no a los ineficientes IMSS e ISSSTE). Para la clase media, es de vital importancia darles la oportunidad de elegir a su proveedor médico, y vía sus propios ahorros, solventar la atención médica para evitar abusos como ocurre en EU. Ya al día de hoy muchos de los usuarios de IMSS e ISSSTE gastan en medicina privada por la ineficiencia e ineficacia gubernamental en materia de atención médica. Los ricos se atienden en el extranjero, así que es ilógico y estúpido que el Presidente quiera cubrirlos.

 

·         Si el paso anterior no se da, entonces además de recortar el número de diputados y senadores, es de vital importancia eliminar los millonarios seguros privados que le son asignados. Si los políticos defienden tanto al Estado, entonces deben atenderse en el ISSSTE ó pagar medicina privada de su propio sueldo.

 

·         Que deje la investigación científica al sector privado como ocurre en EU. Ello implicaría eliminar al ineficiente, burocratizado y costosísimo CONACYT.

 

·         Que elimine todo gasto gubernamental millonario destinado al proselitismo en medios carísimos como la televisión.

 

·         Que elimine a toda la banca de desarrollo que con el tiempo sólo heredan deudas costosísimas a los contribuyentes. El abuso de los créditos subsidiados no sirve para apoyar a las medianas y pequeñas empresas. Más le sirven a las mismas el reducir el costo de abrir y operar, el reducir costo de la seguridad social, el reducir el costo y la complejidad del pago de los impuestos y el brindar una mayor protección a los derechos de propiedad.

 

·         Que elimine todas las transferencias millonarias de las utilidades a los sindicatos de empresas como PEMEX y CFE.

 

·         Que elimine el impuesto confiscatorio llamado “reparto de utilidades.” Este tipo de impuesto confiscatorio fue producto de los socialistas del PRI empeñados en quitarle ganancias a las empresas que honestamente las obtuvieron. Este tipo de impuesto sólo existe en México. No es posible que se robe a las empresas de este vil modo.

 

No soy ingenuo, y sé que el Presidente no tomará todas las medidas anteriores por los costos políticos que implican. Per él mismo lo dijo, hoy son necesarias las reformas deseables, no sólo las posibles. Dado lo dubitativo que veo al Presidente, ahí están algunas sugerencias para eliminar lo inútil dentro de la administración pública. La enorme mayoría no necesita de la aprobación del Congreso. Que no se diga que no hay tela de dónde cortar.

 

Además de estas medidas, el Presidente deberá proseguir con terquedad de santo con las reformas estructurales. No debe ya conformarse con “contentar” al PRI. Sí, es cierto, debe negociar, pero ello no implica renunciar a los ideales. Yo prefiero que el Presidente en todo caso, de no lograr lo deseable, mejor denuncie a los políticos que las obstaculizan y entonces sí, ya los electores nos las cobraremos en las siguientes elecciones. Ojalá lo haga así, pues ya vio que lo timorato, el someterse al PRI, en nada le benefició electoralmente.

 

Señor Presidente, es hora de decidir si proseguir al estilo rancio priísta ó verdaderamente comportarse como el estadista que México necesita.

• Reformas estructurales

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