LUNES, 14 DE SEPTIEMBRE DE 2009
Impuestos, ¿cuántos más?

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“La propuesta del Ejecutivo a favor de nuevos impuestos, y de aumentar algunos de los que ya se cobran, es una muestra de que la discrecionalidad del gobierno para cobrarlos, es decir, para obligar al contribuyente a entregarle parte del producto de su trabajo, es total.”


Por obra y gracia de la “reforma fiscal”, que entró en vigor en 2008, se eliminó el Impuesto al Activo y se crearon el Impuesto Empresarial a Tasa Única, el Impuesto a los Depósitos en Efectivo y, en el marco del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, un nuevo tributo que grava juegos y sorteos, de tal manera que el Gobierno Federal pasó de cobrar diez impuestos en 2007 (sobre la renta; al activo; al valor agregado; especial sobre producción y servicios; sobre tenencia o uso de vehículos; sobre automóviles nuevos; sobre servicios expresamente declarados de interés público por ley; a los rendimientos petroleros; al comercio exterior; accesorios) a cobrar once en 2008 y 2009 (todos los anteriores, menos el impuesto al activo, más el Impuesto Empresarial a Tasa Única, más el Impuesto a los Depósitos en Efectivo, más el nuevo Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, que se aplica a juegos y sorteos, y que no supuso la creación de un nuevo impuesto sino la ampliación de uno ya existente.

 

(El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, para tenerlo presente, se divide en cuatro: a gasolinas y diesel para combustión automotriz; a bebidas con contenido alcohólico, cervezas y bebidas refrescantes; a tabacos labrados; a juegos y sorteos).

 

Para 2010 el Ejecutivo ha propuesto la creación de un impuesto general, del 2 por ciento, a las ventas; la creación de un impuesto, del 4 por ciento, a los servicios de telecomunicaciones; aumentar la tasa del Impuesto a los Depósitos en Efectivo del 2 al 3 por ciento, y reducir la cantidad a partir de la cual se cobra de 25 mil a 15 mil pesos; el incremento en la tasa marginal del Impuesto sobre la Renta del 28 al 30 por ciento; aumentos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios cobrado a cigarros y bebidas alcohólicas, todo lo cual, de ser aprobado por los legisladores, dará como resultado el cobro, de parte del Gobierno Federal, de trece impuestos distintos, tres más en comparación con los que se cobraban en 2007, lo cual supondría un incremento, en la cantidad de impuestos recaudados, ¡del 30 por ciento!, sin contar el aumento en la tasa de los que ya se cobran, todo ello, no porque el gobierno tenga el derecho de hacerlo, sino por que cuenta con el poder para llevarlo a cabo, ¡algo muy distinto!

 

La propuesta del Ejecutivo a favor de nuevos impuestos, y de aumentar algunos de los que ya se cobran, es una muestra de que la discrecionalidad del gobierno para cobrarlos, es decir, para obligar al contribuyente a entregarle parte del producto de su trabajo, es total: basta y sobra que el Ejecutivo lo proponga, y que el Legislativo lo apruebe, para que al día siguiente el contribuyente tenga que entregarle al recaudador un mayor porcentaje del producto de su trabajo, lo cual supone algo muy grave: que el derecho de propiedad, de entrada sobre los ingresos, no está, ni plenamente reconocido, ni puntualmente definido, ni jurídicamente garantizado.

• Reforma fiscal

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