LUNES, 14 DE SEPTIEMBRE DE 2009
Mayores impuestos, ¿estimulan la actividad económica?

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“Todo gobierno, por supuesto, va contra la Libertad.”
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“El problema es de incentivos. Desde hace años los políticos y sus intereses no coinciden con los de los ciudadanos.”


Lo que temíamos, amigo lector, el gobierno calderonista se fue otra vez por la vía de chuparnos la sangre a los mismos contribuyentes cautivos de siempre. Sí, ya hay la propuesta de más y más impuestos. Y lo peor, se pretende volver a subir el ISR (del 28 al 30%) dizque de manera temporal (a otros con ese cuento).

 

Ya desde hace años había sido un gran avance el ir progresivamente bajando el impuesto que empresas y contribuyentes cautivos pagamos por nuestro trabajo (ISR). Si prospera la iniciativa calderonista, será un grave revés a la estrategia que hace ya más de un sexenio se inició para hacer de México un país atractivo para mayores inversiones, mayor ahorro y mayor esfuerzo laboral.

 

Aplaudo la rectificación calderonista al recortar el gasto público, pero aún es muy tibia. Y señor Presidente recuerde lo siguiente:

 

· Más y más impuestos sólo distorsionan los precios (especialmente los llamados IEPS), lo que deviene en una mala asignación de recursos que le pega a productores y consumidores.

 

· Los impuestos al ingreso distorsionan las decisiones de ahorrar, invertir y trabajar.

 

· Los más altos impuestos sobre el ingreso, harán menos atractivo al país en términos de atraer inversión extranjera.

 

· Proseguir con más y más altas tasas impositivas, con el complejísimo -y carísimo- actual esquema fiscal de pago de impuestos a la larga sólo le derrumbará aún más al gobierno la recaudación (ojalá el Presidente cheque la curva de Laffer; la encontrará en cualquier libro de microeconomía básica).

 

· Más y más impuestos sólo empeoran la situación de los más pobres, pues al hacer más costosa la actividad productiva (por los impuestos), se incentiva perversamente un mayor desempleo, y lo que le pega a los más pobres, mayor inflación. No sé de donde saca el Secretario de Hacienda que mayores impuestos estimularán a la actividad productiva. Es doctor en economía y muy bien sabe que el efecto de impuestos más altos provoca lo contrario. La literatura económica al respecto es abundante.

 

· No es subiéndole los impuesto a los mismos de siempre y redistribuirlos entre las personas de menor poder adquisitivo, lo que reducirá la pobreza en México. Esas son las famosas políticas llamadas injustamente de Robin Hood, esas que lejos de beneficiar a los más pobres, arruinan a los ricos y terminan aumentando más la pobreza. Ahí está América Latina, que durante décadas sus gobiernos se la han pasado redistribuyendo el ingreso, y la pobreza, salvo honrosas excepciones, no disminuye. En los casos (con excepción de Chile) en que la pobreza latinoamericana ha disminuido, no es resultado de quitarle a los más ricos para darle a los más pobres, sino de finanzas públicas sanas que coadyuvan a estabilizar la inflación, ese impuesto perverso que más daña a los pobres.

 

· Proseguir tercamente en los subsidios contra la pobreza a costa de aumentar impuestos, sólo agravará la misma. Son los bajos impuestos lo que genera que haya más inversión, producción, empleo, consumo y bienestar para los más pobres. La pobreza no se acaba redistribuyendo la riqueza como torpemente creen los gobiernos y periodistas estatistas. La pobreza se acaba con el crecimiento económico, y éste se da más dinámicamente en un entorno de bajos impuestos, jamás de altas tasas impositivas.

 

· La propuesta de nuevos altos impuestos es resultado, en el margen, del populismo calderonista de dar y dar subsidios, de congelar y congelar precios; también son resultado de la nefasta decisión de los legisladores, que sin preguntarnos a los contribuyentes, vilmente nos endilgaron una parte de la deuda de PEMEX. Pero en el fondo, el boquete fiscal es resultado de la debilidad estructural de las finanzas públicas, lo que proviene de hace años de la enfermiza dependencia petrolera por parte de los gobiernos de todos los colores y niveles. El PRI no acepta que los impuestos al consumo son más eficientes que los impuestos a los ingresos y evitan una mayor evasión. El PAN hoy se queja, pero hizo lo mismo en la época priísta en que Gurría era Secretario de Hacienda, y proponía eliminar varias de las exenciones de IVA. No sé pero aquí el problema me parece que es de incentivos. Los intereses de los políticos mexicanos simplemente no están alineados con los de nosotros, los ciudadanos y contribuyentes.

 

Ojalá los legisladores le corrijan la plana al Presidente, y no se la pasen desde sus cómodas posiciones criticando y criticando. Se debe impedir que suba el ISR.

Lo ideal sería desaparecer el ISR y dejar al Impuesto Empresarial a Tasa Única. Lo ideal sería que el IVA estuviera por abajo del 10% y no hubiera exención alguna. Lo ideal sería una canasta de medicinas y alimentos exentos para los más pobres vía el programa Oportunidades.

 

Es cosa de imaginación. No sé, insisto, aquí el problema es de incentivos. Desde hace años los políticos y sus intereses no coinciden con los de los ciudadanos.

 

El Presidente debería insistir en los impuestos al consumo y no disfrazarlos del ridículo nombre de “impuestos para el combate a la pobreza.” No existen impuestos contra la pobreza. Al contrario, los impuestos fomentan la misma. Si el Presidente cae en el juego priísta, el resultado será que el PAN perderá la presidencia en el 2012 y el país estará peligrosamente más endeudado y lo más nefasto, en un entorno de mayores impuestos.

 

Yo insisto, si no le permiten hacer los cambios necesarios, el Presidente debe denunciar a los priístas. Ello traería cortar negociaciones, pero en el futuro podría ser el factor para hacer las reformas que realmente México necesita e impedir que el nefasto PRI vuelva con sus dinosaurios (ya sin los tecnócratas) al poder. Está en sus manos señor Presidente, pero ya empezó mal con esos de intentar subir los impuestos. No se le olvide.

• Reforma fiscal

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