MIÉRCOLES, 3 DE MARZO DE 2010
Educación chatarra

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“Si los políticos, sean diputados, senadores, asambleístas, estuvieran realmente preocupados por los niños tendrían que enfocar sus baterías no contra los alimentos, sino contra la educación chatarra que se da en todo el sistema educativo mexicano.”


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Diputados y senadores del congreso se han rasgado las vestiduras para lanzar una gran campaña contra las grandes empresas y salvar a los niños y jóvenes de los “alimentos chatarra”. Quieren “protegerlos” para que no ingieran  alimentos “con poco valor nutritivo”.  Están muy preocupados porque México tiene muchos niños gordos, obesos. Así que quieren prohibir que se vendan refrescos de Coca Cola, papas fritas de Sabritas, chicarrones de Barcel, hamburguesas de Mac Donalds, pizzas de Domino’s y además, que no se les deje tareas para que no estén sentados  “pues eso causa obesidad”. El Congreso se apresta para crear nuevas leyes que deben aplicarse de manera rigurosa en las escuelas públicas y privadas. Por fin encontraron un nuevo pretexto para darle la guerra a las grandes empresas capitalistas “que lucran con el hambre de los niños”. De paso, pretenden decirnos que así  justifican  los enormes sueldos de los legisladores, pues “velan por el bien del pueblo de México”. Pronto veremos las flamantes leyes que se producirán en largas y sesudas comisiones del congreso para que concluyan que los niños sólo consuman los alimentos que prepara el Estado y así se acabe con la intromisión de los capitalistas voraces en los templos del saber.

En realidad, a los políticos del poder poco les importa  la salud de los niños, lo que les importa es golpear a las empresas capitalistas, destruir los negocios que “lucran con el hambre de los niños”. La razón no está en la mala calidad de los alimentos, sino el contacto de los niños con esa odiosa institución llamada “mercado” que es capaz de ofrecer lo que demandan los clientes.

Si los políticos, sean diputados, senadores, asambleístas, estuvieran realmente preocupados por los niños tendrían que enfocar sus baterías no contra los alimentos, sino contra la educación chatarra que se da en todo el sistema educativo mexicano. La educación chatarra es mucho más preocupante que los chicharrones, naranjas o perones que compran los niños antes y después de entrar o salir de las aulas.

Si los niños consumen alimentos poco convenientes es precisamente el producto de la mala calidad de educación que reciben en las escuelas. Si un niño aprendiera que consumir alimentos con exceso de azúcar o sal puede dañar sus riñones, genera obesidad, poco rendimiento y reduce la capacidad de razonamiento es más posible que evitara el consumo de esos alimentos. Pero nada de eso aprenden  porque las escuelas  solo llenan las horas con educación vieja, descontextualizada, rezagada e inútil. Las escuelas públicas, sean primarias, secundarias o preparatorias están funcionando como guarderías para entretener y simular que educan a los niños y jóvenes, esa sí que es educación chatarra, es decir, educación inútil, incapaz de desarrollar los talentos de los niños y jóvenes.

Muchos padres de familia ya se dan cuenta de la educación chatarra que reciben sus niños y por eso prefieren no enviarlos a la escuela. O bien, los cambian a las escuelas privadas y resultan que allí les dan la misma educación chatarra pues, por ley, deben impartir lo que dice la Secretaría de Educación Pública. Por eso muchos optan por dejarlos en casa, que tampoco es buena solución.

La educación chatarra de México no solo se da en las primarias y secundaria pues incluso en las preparatorias, bachilleratos y en las mismas universidades públicas. Cualquier joven que egresa de la preparatoria no sabe hacer nada. Si consiguen trabajo la empresa los tiene que capacitar pues apenas saben leer y cada palabra la escriben con faltas de ortografía, no hablan con fluidez y mucho menos saben comunicarse en inglés. Los padres de familia mandan a sus hijos a la universidad con la esperanza de que multipliquen su capacidad de colocación, pero nada, se vuelven a encontrar que el universitario, con título bajo el brazo no sabe hacer nada. Luego prefieren seguir estudiando una maestría pues al menos el gobierno los mantiene con una beca de 8 mil pesos. Al terminar la maestría siguen con el doctorado para seguir viviendo de becas del gobierno. Esa es la educación chatarra que encuentran los niños y jóvenes  en todo el sistema educativo mexicano, pero de esto nadie habla y mucho menos los diputados y senadores pues son producto de esa educación chatarra y por eso mismo no pueden ofrecer ni imaginar otras alternativas.

 

• Educación / Capital humano

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