LUNES, 13 DE DICIEMBRE DE 2010
Y después de todo... ¿hay calentamiento global?

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“Diversas voces se han alzado contra el nuevo dogma oficial y el número de herejes crece rápidamente por doquier. Esta no es una discusión académica ni de creencias personales; tiene las mayores consecuencias prácticas sobre el derrotero que ha de seguir la humanidad. Si se asume la premisa de que el hombre amenaza la vida en el planeta, la conclusión no puede ser otra que la de desmantelar la civilización industrial.”


La amenaza de una catástrofe que terminaría por aniquilar a la especie humana, debido a un cambio en el clima y el que tal peligro es consecuencia de la propia actividad del hombre, es una “verdad oficial” que pareciera casi haber logrado unanimidad.

Todos los países, salvo Estados Unidos y Australia, han firmado el Protocolo de Kyoto, el cual data de hace 11 años y es un compromiso de reducir los “gases de invernadero” que supuestamente estarían provocando el calentamiento de la Tierra, el aumento del nivel del mar, la multiplicación de las sequías y de los huracanes. George Bush estuvo a un paso de sacar a su país de la corta “lista negra” y Barack Hussein Obama lo hará, según se ha comprometido.

Burócratas de la ciencia de todo el mundo insisten en la presunta amenaza, particularmente los integrantes del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Los medios de comunicación y la iglesia católica han adoptado la creencia en el calentamiento como un dogma de fe, al estilo medieval y la menor duda es presentada como una intolerable herejía.

Y por supuesto, hoy por hoy, nada hay más políticamente correcto que proclamarse contra el cambio climático y demandar medidas “urgentes” y “radicales”. El ex vicepresidente estadounidense y candidato presidencial demócrata, Al Gore, se ganó un Premio Nobel, por su película sobre el tema “La verdad incómoda”.

En México el Consejo Coordinador Empresarial ha comprado completo el paquete y su Comisión de Estudios del Sector Privado sobre el Desarrollo Sustentable (CESPEDES) publica diversos materiales, desde los informes del citado Panel hasta el informe Stern sobre el impacto económico del cambio climático. Otros artículos se dedican al “mercado” de los “bonos de carbono”, o sea a los incentivos económicos para reducir la emisión de dióxido de carbono.

Pero no hay unanimidad en el tema. Diversas voces se han alzado contra el nuevo dogma oficial y el número de herejes crece rápidamente por doquier, pese a las excomuniones, censuras e incluso amenazas.

En 2007 el Canal 4 de TV de Gran Bretaña difundió el documental “La gran estafa del calentamiento global”, dirigido por Martin Durkin, en el cual se cita a varios de los más prestigiados científicos del mundo que no se creen el cuento del cambio climático (ver aquí y aquí.).

Los argumentos contra el dogma oficial son, en resumen, los siguientes:

  • No existe evidencia incontrovertible de calentamiento (de hecho en el último lustro la tendencia clara es hacia la disminución de la temperatura).

  • Aun en caso de existir el calentamiento esta variación climática como cualquier otra no es antropogénica, es decir, provocada por la acción del hombre.

  • El calentamiento no es necesariamente desastroso (la humanidad ya ha vivido eras muy cálidas y muy frías). En todo caso habría que adaptarse.

  • No existe evidencia de que los llamados gases de invernadero (en primer lugar el dióxido de carbono o CO2) tengan responsabilidad alguna en las variaciones climáticas, pues para empezar su peso específico en la atmósfera es minúsculo (menos del 1%).

  • No existe siquiera una correlación estadística entre las variaciones en las concentraciones de CO2 y las variaciones (mayor calor) en el planeta y mucho menos ha sido probada una relación causa-efecto. La afirmación en el documental de Al Gore de que cada subida en la temperatura (según el análisis de series estadísticas históricas de años, decenios y siglos) estuvo precedida de un aumento en las concentraciones de CO2 es falaz pues en realidad ocurrió exactamente lo contrario: las concentraciones de este gas variaron después de que lo hizo la temperatura.

  • En las tres décadas posteriores a la segunda guerra mundial, cuando el mundo vivió hasta entonces su mayor auge industrial así como su mayor producción de vehículos automotores y de emisión de CO2, no hubo un aumento de la temperatura del planeta, sino una disminución.

  • En realidad, la humana es la fuente menos importante de producción de CO2. Mucho más importantes son los animales, las plantas o los volcanes ¿habría que prohibirles que emitieran “gases de invernadero”?

  • La evidencia científica apunta a que los cambios climáticos no dependen de gas alguno sino de un factor muy ajeno al hombre y que son las variaciones en la actividad solar. Cuando se analizan series históricas de las dos variables (actividad solar y temperatura del planeta), resulta evidente cómo siempre la primera determina a la segunda.

  • La humanidad ya ha vivido etapas mucho más cálidas que la presente, sin que su existencia se haya visto siquiera amenazada. Por ejemplo, si aproximadamente en el año mil de la era cristiana los vikingos pudieron colonizar lo que hoy conocemos como Groenlandia e incluso incursionar hasta Norteamérica. Ello fue posible porque la temperatura entonces era más elevada que la contemporánea. De hecho el nombre de Groenlandia viene de que los vikingos encontraron, no una gran costra de hielo sobre la isla, sino vastos pastizales. Por la misma época en Londres se cosechaba uva (propio del clima mediterráneo) y se producía vino.

  • Muchos de los que ahora pronostican el Apocalipsis ambiental por el supuesto cambio climático, hacía 3 ó 4 décadas pronosticaban para finales del siglo XX el agotamiento de los recursos naturales y hambrunas colosales en las naciones más ricas del mundo (y ni que decir en las más pobres).

  • No es evidencia científica alguna lo que inspira la preocupación sobre el cambio climático, sino una suerte de fe religiosa. Los promotores de la campaña contra el “calentamiento global” en realidad lo que aborrecen es a la civilización industrial, como el producto más logrado del capitalismo. Ante el fracaso del comunismo, el ambientalismo radical se erige en la alternativa de crítica contra el capitalismo victorioso y en la nueva oportunidad para intentar convencer al mundo sobre la necesidad de imponer un gobierno mundial que rija la conducta de cada individuo (una suerte de Big Brother planetario.

En suma, no hay evidencia de que: el calentamiento inexorable; que los cambios climáticos sean antropogénicos; que el CO2 varíe el clima; que no sean los ciclos solares los causantes de las variaciones; que un eventual calentamiento sea catastrófico.

• Calentamiento global • Ambientalistas

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