LUNES, 11 DE JULIO DE 2011
¿Cambiar el modelo económico?

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Godofredo Rivera







“López y Narro (y corifeos) se deberían de poner a estudiar más, dejar de ser ignorantes en materia económica y no hablar de sandeces como la de “cambiar el modelo económico”.”


Cuando me topo con algún leguleyo que repite cual si fuera un periquito silvestre, esa frase favorita de López (el peje) y el rector Narro “hay que cambiar el modelo económico”, lo primero que le pregunto es ¿hacia cuál? Ahí es donde empieza todo tipo de sandeces.

Los adoctrinados (imposible ya salvarlos) recitan, vociferan que tenemos que irnos hacia un sistema de planificación central (el Estado dueño de todos los medios de producción). ¿Será que no se han enterado del estrepitoso fracaso y colapso de la Unión Soviética? ¿Será que no saben que no es lo mismo el socialismo sueco ó español que el cubano? ¿Será que no saben que en países con planificación central como Cuba y Corea del Norte lo único que se impone es la tiranía, en donde la pobreza y la escasez están a la orden del día? ¿Será que no saben que los países con mayor ingreso del mundo son aquellos en donde se respeta la propiedad privada, se permite el libre emprendimiento y los  mercados están abiertos al comercio con el resto del mundo? ¿Será que no saben que las personas y las empresas planean mejor su destino que un burócrata desde un escritorio? ¿Será que no saben?, o simplemente se trata de cinismo disfrazado para no aceptar que el capitalismo (por la vía de la libertad de elegir, de ahorrar, trabajar e invertir, el reconocimiento de la propiedad privada y el libre funcionamiento del mecanismo de precios) es un sistema económico muy superior  al de planificación central, también conocido como socialismo.

Luego están los un poco más letrados (un poquito), que saben de la tiranía y fracaso de los esquemas  comunistas, pero que sin embargo son amantes de los gobiernos estatistas. Son aquellos que hablan de la “tercera vía”, de “un capitalismo más humano”, que aceptan la coexistencia de la propiedad privada con gobiernos todo reguladores, benefactores de todo mundo (de la cuna a la tumba) y que defienden a la democracia de masas (en su vocablo no se escucha República liberal con pleno equilibrio de poderes). A este grupo añadiría a ciertos académicos y políticos que creen fielmente en el keynesianismo ramplón, de que es necesario que el gobierno sea el “motor” de la economía y gaste y gaste no obstante que ello signifique altos déficit fiscales, endeudamiento descomunal y futuros altos impuestos.

Finalmente están los que no saben nada (y no pocos de estos personajes, increíble, están también presentes en la academia), sólo que “algo está mal” que hay privilegios para unos cuantos, que hay mucha pobreza y que el gobierno debe hacer algo. Critican el llamado sistema “neoliberal” (cuando les pido que me definan eso, lo único que señalan es la identificación-confusión- de dicho término con el sexenio de Salinas, sobra decir que no tiene caso preguntarles qué es el liberalismo clásico).

Lo primero que hay que aclararle a los bien intencionados estatólatras ó a los ignorantes politizados (al grupo de los adoctrinados, insisto, no le veo remedio, son poquitos, pero peligrosos, pues ejercen influencia sobre universidades y políticos de la izquierda “progre” como el peje o Ebrard), es que “No hay que cambiar de modelo económico”, sino depurarlo, perfeccionarlo.

El sistema económico (prefiero el término al de “modelo económico”), más eficiente en materia de asignación de recursos es el del libre mercado (o capitalismo libre), probado históricamente hablando y hasta reconocido por Karl Marx, en donde hay libertad de emprender, se respeta la propiedad privada (incluyendo la de los recursos naturales) y el sistema de precios funciona sin intervencionismo gubernamental (inflación y control de precios).

Y es que a los desmemoriados que exigen a gritos el cambio de modelo económico se les olvida que México ya ha transitado del populismo (los gobiernos gastalones e irresponsables de LEA Y JOLOPO) a la llamada “tercera  vía” que hoy practica el PAN (seguro médico supuestamente universal,  más y más recursos a los quebrados IMSS e ISSSTE, más y más recursos a la Sedesol, más escuelas, universidades y hospitales estatales sin competencia alguna, más gratuidad en más “servicios sociales” etc.).

El Estado benefactor europeo que algunos admiran en México, no sólo no es factible financieramente, sino que es totalmente contraproducente para un país como el nuestro, que antes que nada necesita de un vigoroso crecimiento económico (crecer a una tasa superior del 7% y no a las mediocres tasas de 2.5%-3%, si bien nos va) y que éste sólo se da con impuestos bajos, jamás altos, como es el requisito de todo Estado benefactor de la cuna a la tumba. Debemos copiar a Hong Kong ó Singapur, no a Europa, y ya ni siquiera a EU que está impregnado de leyes estatistas y que está atrapado en el keynesianismo más desgraciado.

Y a los keynesianos cínicos sólo les recuerdo los casos patéticos europeos como el de Grecia, Portugal y España. Espero no olviden que hoy estas naciones ajustan su gasto, su tamaño de gobierno, privatizan, suben impuestos, alzan colegiaturas, despiden burócratas, etc.,  y todo menos por ideología (por cierto, no me vengan ahora los izquierdistas de que es culpa del FMI), sino por los nefastos abusos fiscales en que incurrieron y que se tradujeron en gasto público deficitario y endeudamiento de gran escala. La política económica es correcta ó incorrecta, no se trata de una cuestión de ideologías y menos de keynesianismo ramplón, pues está probado que el gasto público abultado, lejos de ayudar a las economías, las hunde y las destroza.

El “modelo económico” correcto es el que tenemos, no busquemos peras en el olmo, sólo hay que blindarlo y perfeccionarlo. Sí, cambiar las leyes para abrir más intensamente la economía mediante la eliminación de los nefastos monopolios de gobierno, y la construcción de un marco de competencia que le quite a los distintos oligopolios privados los privilegios de los que hoy gozan;  poner candados para que el gobierno no abuse del gasto público (para no depender de qué partido esté en el poder); hacer transparente el uso de los recursos públicos para evitar corrupción y la existencia de “monstruitos sindicales” como Elba Esther Gordillo (que caro le ha salido al Presidente haber pactado con los alacranes del SNTE) ó los líderes sindicales del viejo PRI corporativo que están a lo largo y ancho del gobierno y sus monopolios estatales.

Nuestro sistema económico en realidad es capitalista-mercantilista, lleno de buscadores de rentas y grupos económicos privilegiados por leyes que obstaculizan la entrada de nuevos competidores. Hay que corregirlo, volverlo un capitalismo de libre mercado, perfeccionarlo, hacerlo más liberal (esa palabrita de neoliberalismo, no existe, pues el pensamiento liberal jamás ha tenido una discontinuidad intelectual, no hay un nuevo liberalismo); para el liberalismo clásico el individuo está por encima de la colectividad, el mejor sistema económico es el de libre competencia-con fronteras abiertas al resto del mundo para el comercio- y la propiedad privada es sagrada. Así que eso de “neoliberalismo” es una palabreja usada y pervertida por los estatistas, que odian a la libre competencia (no le entienden), aman al Estado controlador todo poderoso, y desprecian la libertad individual y la propiedad privada.

López y Narro (y corifeos) se deberían de poner a estudiar más, dejar de ser ignorantes en materia económica y no hablar de sandeces como la de “cambiar el modelo económico”.

• Liberalismo • Libertad económica • Socialismo • Buscadores de rentas

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