JUEVES, 28 DE JULIO DE 2011
¿Josefina para presidenta?, ¡me late!

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“¿Tiene Josefina Vázquez Mota aquellas peculiaridades que hoy y ahora se demandan de un político electoralmente triunfador?”


Parecía fácil, pero me ha costado trabajo entender la “lógica” de los comentarios y análisis periodísticos.

Lo primero: no puedes hablar de todo lo que quisieras el mismo día. Nadie asimila un amasijo hecho de temblores y temores en los mercados internacionales, grillas alrededor de las elecciones presidenciales de 2012, perplejidades sobre los juegos políticos de Barack Obama y el Congreso estadounidense (los legisladores del GOP, Great Old Party) al borde del abismo (y que acabarán, quiero creer, con un suspiro de alivio), sesudas reflexiones acerca de las reformas necesarias que no se hacen y alegatos a favor de la libertad y de la ley como el mejor modo de vida colectiva que nos podemos dar.

Repito: ya entendí que no se puede hablar de todo de golpe y porrazo. Una cosa a la vez. Hay más tiempo que vida o más sopa que lentejas (si alguien sabe lo que quiere decir este último dicho de un amigo mío, le agradeceré la exégesis).

Así pues, por hoy me limitaré a escribir sobre los posibles candidatos presidenciales del PAN. Mañana o después habrá tiempo para otros asuntos, si la jornada laboral en el campo (que empieza a las cinco de la mañana), lo permite.

La noticia es agridulce: Josefina Vázquez Mota según varias encuestas fiables parece ser la mejor ficha de la que dispone el PAN para las elecciones presidenciales del año próximo. Ni hablar. Lo agrio de la noticia es que mis gallos “in pectore”, que eran Ernesto Cordero, primero, y Alonso Lujambio, después, no parecen tener todo lo que se necesita, hoy, aquí, para ser candidatos exitosos. Y si algo necesita el PAN en las elecciones de 2012 es una buena carta en la mano.

Me causa cierto disgusto que una persona “como uno”, que es el caso de Ernesto Cordero, no parezca tener el capital suficiente para ser un candidato presidencial competitivo. Cordero es un hombre con excelente humor vital (“buena onda” dirían los clásicos) y un hombre “de trabajo”. Sabe dedicarse a lo suyo, es responsable, no se inclina por las ensoñaciones fantasiosas, hace lo que se necesita hacer, tiene cierta repulsión a posar de “importante” o a escenificar el papelito de “soy un pequeño lujo, pero creo que lo valgo”, sin embargo todas esas cualidades valen poco en el contexto de una contienda electoral en México, en los tiempos que corren. Por su parte, Alonso Lujambio es un prestigiado académico, inteligente y de buena presencia. No más. Otra vez, aunque sea por razones distintas, son credenciales que no pesan mucho cuando tendrás que enfrentarte en la arena pública con un Enrique Peña Nieto o con un Andrés López (que es un auténtico costal de mañas, malas la mayoría) o tal vez con un Marcelo Ebrard que tiene una cualidad muy valorada en los medios políticos: no parece tener escrúpulos.

Josefina Vázquez Mota, en cambio, sí parece tener esas peculiaridades que hoy y ahora se demandan de un político electoralmente triunfador: conecta de inmediato con la gente, tiene un discurso apropiado para cada ocasión, es notablemente echada para delante (lo cual puede resultar odioso en las relaciones personales de amistad o en un pequeño círculo de amigos que se reúne socialmente sin mayores pretensiones, pero eso no importa en la política), tiene ese “no sé qué” característico de los luchadores electorales y que intento definir, imperfectamente, como una gran, gran, gran ambición y afición por el poder, un gusto innato por vencer y por convencer, la necesaria habilidad para generar compromisos y lealtades (algo muy necesario en las negociaciones con el poder legislativo, como el buen Barack Obama ya debe haber comprendido), y hambre, mucha hambre electoral.

Seguramente estas características no convierten a Josefina (a quien conocí hace años como una simpática conferencista de la Coparmex o del CCE evangelizadora de aspirantes a empresarios libres con responsabilidad social; nótese la corrección política de mi descripción) en la mejor de las madres de familia, en la esposa deseada por cualquier hombre o en la maestra y confidente inolvidable, pero la hacen una política muy competitiva. Porque, además, debe uno recordar que las cualidades exigibles al político y en especial a un presidente son muy distintas de las que esperaríamos de quien deba ser nuestro más íntimo amigo, el maestro de nuestros hijos o nuestro psicoterapeuta. Recuerdo que una amiga estadounidense (de talante más bien conservador) apoyaba sin ambages a Bill Clinton en medio de los escándalos que se suscitaron por sus calurosas relaciones con Mónica Lewinsky y argumentaba: “Lo que me interesa es que el tipo lo haga bien como presidente, no lo quiero como pastor de mi iglesia, como confesor o como maestro de mis hijos, mucho menos para casarme con él”.

Así pues, ni hablar. Si Josefina tiene las cualidades para ser la carta del PAN en las elecciones del 2012 ¡que lo sea y ya!

Conclusiones: 1. ¿Habrá un alma caritativa que convenza a Santiago Creel que sus esfuerzos y disfuerzos rayan en lo ridículo y que lo suyo, lo suyo, lo suyo, no es ser un ganador?, y

2. Seguiré prefiriendo para jugar una partida de dominó o como compañero de viaje a un Ernesto Cordero por encima de una persona como Josefina, pero debo reconocer que no se trata de elegir un cuate confiable para echar una cascarita, sino una carta ganadora que nos libre –que así sea- de una reedición del priísmo más añejo y detestable tras el parapeto de una sonrisa más del canal de las estrellas, con página de Facebook incluida.

• Elecciones México 2012

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