VIERNES, 29 DE JULIO DE 2011
Idealismo político y realismo económico (II)

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El punto sobre la i
“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
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“Idealismo político: ¡Todo para todos! Realismo económico: ¡Algo para algunos! Abuso gubernamental, consecuencia del realismo económico: ¡Te quito a ti para darle a aquel!”


Según el manifiesto de “Democracia real ya” (DRY), los gobiernos deben cubrir los derechos básicos a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz, en pocas palabras: ¡satisfacer todas las necesidades, y defender todos los intereses, de todos los gobernados!, intención imposible de hacer realidad por aquella máxima, la más importante de la economía, que señala que No hay tal cosa como una cena gratis, ya que de una u otra manera, hoy, mañana o pasado mañana, alguien termina pagando, lo cual quier decir 1) que el gobierno no puede darle todo a todos, razón por la cual 2) le da algo a algunos, para lo cual 3) previamente tuvo que haberle quitado a otros, lo cual nos lleva a la segunda más importante máxima de la economía: No hay nada que el gobierno le dé a algún gobernado que previamente no se lo haya quitado otro.

Tomemos en cuenta estas dos máximas - No hay tal cosa como una cena gratis: alguien termina pagando y No hay nada que el gobierno le dé a algún gobernado que previamente no se lo haya quitado otro – y preguntémonos si, considerándolas, es posible hacer realidad lo que se propone en el manifiesto de DRY: que el gobierno cubra los derechos básicos a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz, en pocas palabras: que satisfaga todas las necesidades (satisfacción indispensable para lograr esa vida sana y feliz a la que se hace referencia) y defienda todos los intereses (defensa que también resulta necesaria para conseguir esa vida plena), de todos los gobernados (ya que se trata de derechos básicos y eso quiere decir, ¿o me equivoco?, derechos de todos).

Al final de cuentas, o por principio de ellas, lo que se propone en el manifiesto de DRY es que el gobierno le quite a unos para darle a otros, sin olvidar la tercera más importante máxima de la economía, conocida como la equivalencia ricardiana: Al final de cuentas todo gasto gubernamental termina financiándose con impuestos, y de ella lo dicho: no hay nada que el gobierno le dé a algún gobernado que previamente no se lo haya quitado, por la vía del cobro de impuestos, a otro, lo cual me lleva, ¡una vez más! (¿cuántas van?), a pregunta ¿qué justifica que el gobierno le quite a unos para darle a otros?, pregunta que sigue en espera de respuesta, misma que deben dar quienes se dedican a eso, a quitarle a unos para darle a otros., o quienes proponen tales prácticas, como los redactores del mentado manifiesto.

Idealismo político: ¡Todo para todos! Realismo económico: ¡Algo para algunos! Abuso gubernamental, consecuencia del realismo económico: ¡Te quito a ti para darle a aquel!

Continuará.

• Cultura económica • Derechos humanos

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