LUNES, 8 DE AGOSTO DE 2011
Turbulencias por un problema sin resolver

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac L. Sánchez







“El incremento en el límite de endeudamiento no resuelve el problema, la deuda no podrá seguirse pagando ad infinitum con más deuda, la situación tendrá un final. Ahora los americanos tienen que pagar el costo de sus malas decisiones, lo que sigue es reducir gradualmente el gasto en todas las áreas, no en algunas. Tienen que minimizar su Estado de bienestar y su gasto en defensa.”


Hasta antes del dos de agosto, al no ponerse de acuerdo los congresistas republicanos y demócratas, se temía que el gobierno americano fuera incapaz de cumplir con el pago de su deuda, lo que tenía como límite esa fecha. El plazo se cumplió y los americanos se pusieron de acuerdo justo a tiempo para incrementar su nivel de endeudamiento, el cual pasó de 14.3 a 16.4 billones de dólares.

Aunque esto resolvió un problema de corto plazo, dejó sin resolver el verdadero problema, relacionado con un gasto público excesivo. Además, los mercados no se han tranquilizado, las turbulencias continúan; al caso americano se le suma lo que ocurre en Grecia y en los países más débiles (financieramente hablando) de Europa. La medida tomada por la economía americana no ha sido percibida con mucho agrado, porque no garantiza estabilidad y fortaleza el pago de deuda con deuda. Querer resolver el problema de esta forma, resulta igual que tratar de aliviar a una persona con sobrepeso con más productos que le hagan continuar esa tendencia o comprándole un cinturón más grande para que siga comiendo.

Este acontecimiento ha puesto en duda la capacidad y fortaleza de la economía de los EE.UU., de hecho, es muy probable que las agencias calificadoras de riesgo, reduzcan la nota de la deuda americana (ya lo hizo el pasado viernes  Standard & Poors), con lo que sería más difícil que paguen y tendría diferentes efectos como la caída del mercado bursátil (cosa que ya está ocurriendo), el incremento en las tasas de interés y la generación de una incertidumbre sistémica que colapsaría, en primera instancia, a las economías que sostienen relaciones comerciales y financieras con aquel país. Lo que también debe tomarse en cuenta es que ellos son los emisores de la moneda que se utiliza como reserva internacional, lo que permite, hasta cierto punto, postergar los efectos negativos de su mala conducta financiera. De aquí que muchos analistas consideran necesario replantear el funcionamiento del sistema monetario internacional.

El gran problema de los americanos es su tremendo nivel de endeudamiento, como resultado de un gasto público excesivo. La historia de la deuda y de los límites legales de endeudamiento tienen una larga historia, iniciaron hace ya casi cerca de un siglo con la participación de los EE.UU. en la Primera Guerra Mundial. Después, desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el Congreso incrementó el límite de endeudamiento cada año. Los incrementos en esos años se asociaban con conflictos bélicos, que una vez terminados permitían reducir el monto del endeudamiento. En los años sesenta la deuda se incrementó como resultado de un extendido Estado de bienestar, situación que duraría hasta la mitad de los años noventa, cuando se lograron reducciones en la deuda (debe reconocerse también el esfuerzo por estabilizar el presupuesto público durante los años ochenta), las buenas prácticas no durarían, se iniciaron guerras muy costosas e implementaron programas sociales de carácter político, así como una reducción de impuestos a los deciles de ingreso más elevados, todo ello se transformó en mayor endeudamiento, sin olvidar las operaciones de rescate por parte del gobierno durante la crisis financiera más reciente.  

El elevado nivel de endeudamiento que ahora observamos (véase la gráfica presentada por The Economist), es simplemente el efecto de un mayor gasto público. Como lo demuestra la teoría económica ortodoxa, el endeudamiento tiene la característica de desplazar la inversión privada, ya que cada unidad monetaria tomada prestada implica una unidad monetaria menos para uso privado. Con un mayor endeudamiento, producto del gasto público, la inversión privada se reduce y con ello la producción económica, en consecuencia se dejan de generar empleos e ingresos.

En mi opinión, el incremento en el límite de endeudamiento no resuelve el problema, consistente en un desmedido gasto público, la deuda no podrá seguirse pagando ad infinitum con más deuda, la situación tendrá un final. Sencillo decirlo, pero políticamente difícil de aceptarlo, los americanos tienen que pagar el costo de sus malas decisiones, lo que sigue es reducir gradualmente el gasto en todas las áreas, no en algunas. Tienen que minimizar su Estado de bienestar y su gasto en defensa. Las soluciones no son sencillas, estamos hablando del país hegemónico.   

Ahora bien, por la forma en la que nos incorporamos al contexto internacional en materia económica, ciertos problemas de ellos son nuestros problemas. Resulta que México adoptó una estrategia económica consistente en el impulso a las exportaciones y éstas se dirigen principalmente hacia aquel país, hasta antes de la crisis, uno de los principales motores del crecimiento. Es por ello, que sin ser responsables y como coloquialmente se dice “sin tener vela en el entierro”, tendremos que pagar también los costos de la deuda y el gasto público desmedido de los americanos. Como lo anticipa amigo lector, el sistema actual, como se construye resulta sumamente contradictorio, particularmente cuando interviene el Estado y toma malas decisiones.

Como lo he comentado en mi anterior artículo, existen cuatro canales por los cuales sentiremos los impactos: 1) el comercio exterior, es previsible que se reduzcan nuestras exportaciones hacia ese destino, ya que es posible que se contraiga el poder adquisitivo americano (por cierto, hasta ahora esto no ha sucedido, la industria automotriz mexicana exportó a los EE.UU. mercancías por un valor superior a los 51,000 millones de dólares en 2010); 2) las remesas, para los miles de mexicanos, la crisis significa desde ahora menores ingresos y de intensificarse pérdida de empleo o menores posibilidades de hallarlo para los que lo buscan; 3) turismo, la mayor parte de turistas extranjeros que arriban a México son americanos (de acuerdo con la Secretaría de Turismo, México es el principal destino de los norteamericanos), sus visitas menos frecuentes impactarán en estados abocados a este sector, particularmente en el centro y sur del país; y 4) inversión extranjera directa, lo que implica cierre de empresas o bien cancelación de proyectos que se tenían en mente.

¿Se puede hacer algo para minimizar los efectos? Ya lo ha venido haciendo el gobierno mexicano, al aumentar el monto de las reservas internacionales, tener una política macroeconómica prudente, pagar la deuda y evitar la contratación de nueva en condiciones desventajosas. Lo que habla bien de nuestras autoridades, pero también deja pendiente el tema del crecimiento y la generación de empleos, lo que ha impactado durante los últimos años las cifras de personas en situación de pobreza. Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social, en el país existían 52 millones de pobres en 2010, de los cuales 11.7 eran pobres extremos. Las cifras no son halagadoras, debe decirse que bajo las condiciones actuales no existen garantías de que la pobreza se reduzca.

Considerando el escenario, es momento de que todos reaccionemos ante tantas malas noticias en el ámbito externo, el llamado es a fortalecer nuestro mercado interno con más competencia y libertad económica, promover realmente toda inversión privada y aprovechar los acuerdos comerciales firmados. Para ello se requiere que con lo que tenemos, trabajemos eficientemente. En otros artículos, he señalado que se requiere de reformas estructurales para salir adelante, éstas pueden tardar mucho, aunque seguramente ayudarán, por ello en lo inmediato, lo deseable es trabajar de la mejor forma con lo que tenemos, que no es poco. Nuevamente, es fácil decirlo, pero es difícil políticamente lograrlo.

• Estado de bienestar • Finanzas internacionales • Crisis / Economía internacional • Estados Unidos

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