Pesos y contrapesos
Sep 23, 2011
Arturo Damm

Hacia adelante y hacia atrás, ¿avanzamos?

En materia de competitividad avanzamos, en lo que a libertad económica se refiere retrocedimos. En conjunto, ¿qué pasó? En el futuro, ¿qué pasará?

Hace unas semanas el Foro Económico Mundial dio a conocer el Índice de Competitividad Global 2011 – 2012, en el cual se informó, entre otras cosas, que México ocupa, entre 142 naciones, en materia de competitividad, el lugar 58, lo cual da como resultado un importante avance, que se explica de la siguiente manera: en 2009 – 2010 el 45.1 por ciento de las naciones se encontraba, en materia de competitividad, mejor que México; en 2010 – 2011 el porcentaje fue 47.5, siendo que en 2011 – 2012 el porcentaje es de solamente el 40.8. ¿Resultado? Mejoramos en materia de competitividad, que se define como la capacidad de una nación para atraer, retener y multiplicar inversiones directas, definidas como todo gasto destinado a producir más y mejor, inversiones directas de las cuales depende el progreso económico, definido como la capacidad para producir más y mejores bienes y servicios, para un mayor número de gente. Hasta aquí el tema de la competitividad, frente en el cual hemos avanzado.

Hace unos días el Instituto Fraser publicó el Reporte de Libertad Económica 2011 (que no hay que confundir con el índice del mismo nombre de la Fundación Heritage), en el cual se nos informa que, en materia tan importante para el progreso económico como lo es la libertad, México ocupa hoy, entre 141 países considerados, el lugar 75, con una calificación de 6.74 sobre 10. ¿Mejoramos, nos mantuvimos igual o empeoramos? En el año 2005 el lugar de México, entre las mismas 141 naciones, fue el 56; en 2008 el 68, hoy es el 75 ¿Tendencia? Muy clara: de la mediocridad a lo malo. Otro dato: en 2005 la calificación de México, en materia de libertad económica, fue 7.00, en 2008 alcanzamos el 6.87 y hoy sacamos un 6.74. ¿Tendencia?  De nueva cuenta muy clara: de la mediocridad a lo malo.

El Instituto Fraser considera, para medir la libertad económica, cinco grandes grupos de variables – 1) tamaño de gobierno; 2) estructura legal y seguridad de derechos de propiedad; 3) acceso a dinero fuerte y sano; 4) libertad de comercio internacional; 5) regulación del crédito, el trabajo y los negocios -, siendo las calificaciones respectivas las siguientes: 6.84, 5.06, 7.97, 6.88 y 6.96. ¿En qué reprobamos? En estructura legal y seguridad de derechos de propiedad, calificación de 5.06, algo que depende totalmente del gobierno, no debiendo pasar por alto que en 2005 la calificación fue 5.60 y en 2008 5.42. ¿Tendencia?  Muy clara: de lo malo a lo pésimo.

Las variables que integran este rubro - estructura legal y seguridad de derechos de propiedad – y sus respectivas calificaciones, son: independencia judicial, 3.69;  imparcialidad de las cortes, 3.74; protección de derechos de propiedad, 4.88; interferencia militar en el Estado de Derecho y la política, 7.50; integridad del sistema legal, 3.33; imposición legal de contratos, 5.39; restricciones regulatorias a la venta de propiedad real, 6.89. ¿Situación? Pésima.

En materia de competitividad avanzamos, en lo que a libertad económica se refiere retrocedimos. En conjunto, ¿qué pasó? En el futuro, ¿qué pasará?



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