MIÉRCOLES, 5 DE OCTUBRE DE 2011
Creatividad tributaria, un ejemplo

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“Dios nos libre, ¡y si Dios no nos libra librémonos nosotros, que para eso sirve la democracia!”


Dios nos libre, ¡y si Dios no nos libra librémonos nosotros, que para eso (¿?) sirve la democracia!, de los gobernantes que, uno, quieren redactar y promulgar leyes para regular todos los frentes de la vida de los ciudadanos, como si los mismos fueran eternos menores de edad necesitados de la tutela del gobernante y, dos, que se creen con el derecho de cobrar cuanto impuesto se les ocurra, como si la persona no tuviera el derecho al producto íntegro de su trabajo, derecho que lleva a preguntar por la justificación del cobro de impuestos.

Dios nos libre de los gobernantes que quieren regular todos los frentes de la vida de los gobernados y cobrar impuestos sobre cualquier acción, ingreso o patrimonio gravable, sin olvidar que cualquier frente de la vida es susceptible de regulación y  que cualquier acción, ingreso o patrimonio puede ser gravado, ya que basta que alguien (por ejemplo: el Poder Ejecutivo) proponga cobrar más impuestos, y que alguien más (por ejemplo: el Poder Legislativo) lo acepte, para que al día siguiente el contribuyente tribute más.

Ejemplo de ese afán de algunos gobernantes por regular todos los frentes de la vida de los gobernados, y de ese interés por cobrar impuesto sobre toda acción, ingreso o patrimonio, es el siguiente: “El próximo jueves (6 de octubre) el Cabildo del municipio de Guaymas, que preside el panista César Lizárraga, decidirá si aprueba el Reglamento para la Protección, Control y Manejo de Animales, mediante el cual se contempla el cobro de un impuesto a los ciudadanos que tengan un perroy no den aviso de esa pertenencia al municipio. La semana pasada, en la sesión de Cabildo número 66, los regidores del Ayuntamiento de Guaymas decidieron analizar y aprobar este 6 de octubre el dictamen presentado por la Comisión de Gobernación y Reglamentación Municipal, referente al anteproyecto de Reglamento para la Protección, Control y Manejo de Animales Domésticos” (http://www.eluniversal.com.mx/notas/798238.html).

¿De qué se trata? En primer lugar de la intención de reglamentar la posesión de mascotas, en concreto perros (¿pero por qué no también canarios, tortugas, pollitos, hamsters, etc.?), reglamentación que comienza por la obligación del dueño de la mascota de avisar a la autoridad municipal de esa posesión y, en segundo término, del cobro de un impuesto, que en realidad es una multa, que nunca pasa de ser eso: un impuesto, a quien no cumpla con esa obligación. ¿Qué tenemos? Al gobierno metido hasta la cocina, intentando reglamentar lo que no se debe de reglamentar, intentando cobrar impuestos que no se deben cobrar, es decir, al gobierno cometiendo arbitrariedad tras arbitrariedad, en contra de la libertad individual y de la propiedad privada.

A quienes tales barbaridades proponen hay que recordarles el primer mandamiento del Decálogo para el buen comportamiento del gobierno: “Reconocerás y garantizarás los derechos de la persona a la vida, la libertad y la propiedad. Aceptarás que esos derechos son anteriores y superiores al Estado, sus leyes y sus gobiernos, cuya única tarea es reconocerlos y garantizarlos.”

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