MARTES, 15 DE NOVIEMBRE DE 2011
Una explicación del pobre crecimiento

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac L. Sánchez







“Se trata de alinear los intereses de corto plazo de los distintos actores que tienen poder con una cierta visión de largo plazo y creer en que somos capaces de crecer y ser más productivos que aquellas naciones que hoy son líderes en la materia.”


Justo esta semana acabo de terminar la lectura de un libro simplemente genial, manejado con gran precisión y rigor técnico: “Por eso estamos como estamos. La economía política de un crecimiento mediocre”, dicho texto fue escrito por Carlos Elizondo Mayer-Serra con la intención de explicar las razones del pobre crecimiento económico en México. Sin duda, es una lectura obligada para todos aquellos que desean generar estrategias para superar el problema y poner al país nuevamente en la senda del desarrollo.

De forma novedosa, el autor considera que México no ha logrado la tasa de crecimiento económico que sería deseable para un país con las características del nuestro, debido a decisiones políticas y acciones tomadas internamente. El autor rechaza en todo momento culpar de nuestra tragedia a nuestros vecinos o a las condiciones adversas que existen en el mundo. Para el autor, lo que somos es fundamentalmente el resultado de lo que hemos hecho y dejado de hacer.

El autor considera que el problema central de la economía mexicana reside en la capacidad de ciertos grupos para evitar la formulación y puesta en práctica de políticas públicas favorables al interés general que premien el mérito y doten a los mexicanos de verdaderos derechos universales, y en la debilidad y poca intención de nuestra sociedad para imponer esos cambios. Adicional a lo anterior, el autor señala que mediando entre los grupos de interés y la sociedad se encuentra un sistema político que no genera los incentivos para propiciar cambios de utilidad general, así como un Estado débil y permeado que no puede enfrentar a los intereses más poderosos que frenan al país, incluida su propia burocracia.

Debo advertirle amigo lector que la hipótesis manejada por el Dr. Carlos me parece sorprendente viniendo de un claro exponente del liberalismo moderno. Normalmente, los autores liberales caen en extremos, algunos incluso señalan que no es necesario contar con Estado, dudan de su función como promotor del desarrollo. Para este autor, el Estado es necesario y no sólo eso, debe ser fuerte regulador de las conductas anticompetitivas. Opina que lograr esto es posible sin gastar grandes recursos, siendo eficiente. El Estado es un agente más en la historia del desarrollo o subdesarrollo, eso es innegable.

Dicho lo anterior, continúo con mi reseña del libro. El autor nos dice que no debemos nuestra situación actual a ninguna fatalidad divina, histórica ni cultural. Somos responsables de ella y, por tanto, también podemos hacer que cambie. Los mexicanos sí tenemos remedio. La transformación de México es totalmente un asunto que está en nuestras manos.

Su libro sugiere que debemos imaginar un mejor mañana y trabajar todos los días para lograrlo, nos hace pensar en la necesidad de replantear el futuro. Es cierto que hoy las cosas se ven sumamente negras, pero no tiene porque ser así permanentemente, nosotros podemos darle un giro a nuestra trágica historia, el cambio está plenamente en nuestras manos. De lo que se trata es de pensar y actuar con una visión emprendedora, hacer de la libertad y la competencia las banderas del cambio.

En esencia de lo que se trata, según el autor, es de alinear los intereses de corto plazo de los distintos actores que tienen poder con una cierta visión de largo plazo y creer en que somos capaces de crecer y ser más productivos que aquellas naciones que hoy son líderes en la materia. Por cuestiones de espacio no me detendré aquí, pero el autor nos informa que ya en dos ocasiones esto ha ocurrido, México sí debe y puede cambiar.

El autor también analiza por qué las reformas de principios de los ochenta y noventa han fracasado. Contrario a una visión simplista que acusa al neoliberalismo del fracaso, el autor explica que muchas malas prácticas del pasado siguen vigentes y son éstas, junto a la falta de reformas lo que nos está deteniendo. Apunta que las viejas estructuras corporativas y diversos grupos con privilegios supieron adaptarse al nuevo entorno económico y político, en muchos casos sin haber sufrido modificaciones importantes y, en cambio, logrando ganar una mayor capacidad de maniobra, dada la dispersión del poder que trajo el proceso democratizador.

En México, las reformas económicas no crearon una economía más dinámica y capaz de ofrecer a los mexicanos mayores oportunidades basadas en su poder para satisfacer las necesidades del mercado. El autor argumenta que no hemos construido una sociedad en la que se premien el esfuerzo, el mérito y se tengan derechos universales genuinos básicos que permitan una razonable igualdad de oportunidades.

En su libro se demuestra que para crecer a tasas elevadas y sostenidas es necesario tener un país que promueva la inversión, la competencia, la igualdad de oportunidades y el mérito como forma de incrementar los ingresos de cada individuo. El libro comprueba que durante los últimos treinta años las fuerzas políticas no han logrado la coordinación necesaria que haga posible el crecimiento. Su argumento central es que muchos de los actores dominantes en el país se conducen conforme a la lógica corporativa del pasado, donde importaba más defender un privilegio que generar instituciones capaces de lograr, a través de bienes públicos de calidad, una cierta igualdad de oportunidades y derechos universales reales, así como mecanismos que hicieran del esfuerzo, el mérito y la competencia los motores centrales para la distribución de beneficios.

Espero que esta breve reseña del libro “Por eso estamos como estamos. La economía política de un crecimiento mediocre”, le anime a comprarlo, leerlo y sobre todo a ayudar a construir un México pacífico, democrático y competitivo. Por cierto, en unos meses estaré presentando mi versión del estancamiento, le mantendré informado.

• Problemas económicos de México

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