Asuntos Económicos
Nov 28, 2011
Godofredo Rivera

Política fiscal y la crisis de deuda soberana

Lo que deben hacer los gobiernos es regresar a la ortodoxia fiscal y monetaria, el resto lo harán los mercados. Es hora de patearle el trasero al mago keynesiano.

La evidencia histórica de las crisis bancarias y financieras mundiales es contundente. A lo largo del siglo XX, a las crisis bursátiles y bancarias le fueron seguidas agudas crisis de deuda soberana. Y tal es el caso hoy de EU y varias naciones europeas.

Estos procesos comienzan cuando la deuda privada es “socializada” por el gobierno a través de los llamados bailouts y de la llamada compra de activos tóxicos, no sólo de entidades financieras sino de otros sectores como el automotriz y el de la construcción.

Posteriormente el proceso se agrava como consecuencia de la crisis que se traduce en reducción de ingresos tributarios, aumentos en los subsidios al desempleo, y en general por la adopción de políticas fiscales keynesianas que resultan en descomunales déficit fiscales (“estimular” a toda costa la demanda agregada) y endeudamiento masivo insostenible en el largo plazo (caso de EU y Europa).

Parece que los gobiernos no aprenden de la historia, el keynesianismo ramplón sólo los lleva a la banca rota.En estos momentos en Europa se discute el respaldo generalizado del Banco Central Europeo a la deuda soberana de los países miembros de la Unión Europea. El gobierno alemán se opone férreamente a que el BCE monetice la deuda europea. Y los alemanes tienen razón.

Hay varios economistas que apoyan fuertemente el respaldo del BCE a toda la deuda europea. Algunos de estos economistas deberían desempolvar sus libros de teoría y política monetaria.

Los bancos centrales tienen balances en donde registran activos y pasivos. Aunque el BCE quisiera respaldar a las economías europeas, simplemente no tendría la capacidad para rescatar a economías grandes como Italia o España. Lo único que podría lograr el BCE con irresponsables inyecciones monetarias (en donde sus pasivos superarían con creces a sus activos) sería el de alcanzar escenarios de hiperinflación (aunque hoy no haya problemas inflacionarios en Europa). Y de eso saben mucho los alemanes, por las desastrosas inflaciones que sufrieron a principios del siglo XX y que en buena medida fueron también parte de las causas que llevaron a los nazis al poder.

Restringir la política fiscal de manera tardía está teniendo como consecuencia la expulsión de la inversión privada por el endeudamiento gubernamental, dificultando la recuperación económica y debilitando las finanzas públicas de los países. Ese el talón de Aquiles del keynesianismo, un circulo vicioso peligroso. Se repite y parece que no se aprende.

En EU simplemente no se ve una seria estrategia de recorte masivo en el gasto público. Si el dólar se está relativamente apreciando es gracias a la debilidad del euro y al “generosidad” de los chinos.

El crecimiento de la deuda pública estadounidense tarde o temprano llevará a un aumento en la prima de riesgo que pagan los bonos del tesoro, tal como lo estamos viendo en Europa. Recordar que recientemente incluso los alemanes no pudieron colocar la mayoría de sus bonos de deuda en los mercados. Simplemente el mercado les hizo el feo. Si Alemania se las ve negras, cabría poca imaginación para ver lo que le puede pasar (ya está pasando de hecho) a los bonos de deuda italianos y españoles que están teniendo que pagar primas de riesgo elevadísimas. De los bonos chatarra griegos mejor ni hablar.

Como siempre, les recuerdo a los lectores que nos hacen el favor de leernos en este espacio, detesto jugar al mago charlatán y hacer predicciones. Lo único que sí sé y ello es mera lógica económica, que si no hay una corrección fiscal seria (lo que por supuesto implica corregir varios de los excesos de los llamados estados de bienestar socialistas), si hay inyección monetaria masiva e irresponsable, el colapso monetario sobrevendrá. Por supuesto, por el bien de México y el mundo es lo que menos deseamos.

Hay cambios de gobiernos en algunas naciones europeas, si quieren estar a la altura deberán realizar ajustes serios, que tendrán costos sociales en el corto plazo, pero que en el largo plazo sembrarán el terreno para que el ahorro y la inversión se recuperen (y ello es papel del sector privado, no del gobierno) y con ello se regrese al crecimiento económico. No hay política económica de izquierda o de derecha, sólo hay política económica correcta o incorrecta.

Lo que deben hacer los gobiernos es regresar a la ortodoxia fiscal y monetaria, el resto lo harán los mercados.

Es hora de patearle el trasero al mago keynesiano.



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