Pesos y contrapesos
Dic 30, 2011
Arturo Damm

¿Por quién votaría? (III)

Es el momento de explicar por qué es necesario abrir todos los sectores de la actividad económica, y todos los mercados de la economía, a la participación de todo aquel, nacional o extranjero, que quiera participar, propiciando la mayor competencia posible.

Yo votaría por el candidato que se comprometiera a legalizar y reglamentar el consumo y comercio de drogas; a abrir todos los sectores de la actividad económica, y todos los mercados de la economía, a la participación de todo aquel, nacional o extranjero, que quiera participar; y a limitar la acción del gobierno a la lucha contra la delincuencia, la impartición de justicia, la provisión de los bienes y servicios públicos, ¡que realmente lo sean!, y a ayudar a los más necesitados en materia de alimentación, atención médica y educación, siempre y cuando, en los casos posibles, esa ayuda se otorgue subsidiando, no la oferta del bien o servicio, sino su demanda.

Ya expliqué por qué, no siendo el mayor de los bienes, pero sí el menor de los males, se debe legalizar y reglamentar el comercio y consumo de drogas, tanto por los derechos que viola la prohibición, como por las consecuencias que la misma trae consigo. Es el momento de explicar por qué es necesario abrir todos los sectores de la actividad económica, y todos los mercados de la economía, a la participación de todo aquel, nacional o extranjero, que quiera participar, propiciando la mayor competencia posible.

El problema económico de fondo es la escasez, el hecho de que no todo alcanza para todos, y menos en las cantidades que cada uno quisiera, escasez que se va sobrellevando, ¡nunca se eliminará!, en la medida en la que se produzcan, no solamente más bienes y servicios, sino mejores bienes y servios, para lo cual se requiere que los oferentes de los mismos estén sujetos a la disciplina de la competencia que los obliga a conseguir la trilogía de la competitividad: menores precios, mayor calidad y mejor servicio, todo ello en beneficio de los consumidores, consecuencia, no solamente de la competencia, sino de la productividad, definida como la capacidad para hacer más con menos.

En la medida en la que se logre hacer más con menos, en la medida en la que se avance en materia de productividad, y en la medida en la que los oferentes de bienes y servicios estén sujetos a la disciplina de la competencia, y por ello se avance en materia de competitividad, se sobrellevará de mejor manera el problema de la escasez: los oferentes harán un mejor uso de los factores de la producción a su disposición, y los demandantes encontrarán más y mejores opciones de consumo, lo cual les permitirá elevar su nivel de bienestar.

Recuerdo lo que decía Ludwig Erhard en el sentido de que si el fin es un mayor bienestar para todos, el medio debe ser la mayor competencia posible entre todos, para lo cual hay que de abrir todos los sectores de la actividad económica, y todos los mercados de la economía, a la participación de todo aquel empresario que quiera participar, comenzando, ¡esto es muy importante!, por los sectores estratégicos, hoy monopolizados arbitrariamente por el gobierno y trasmitiendo su falta de competitividad al resto de las actividades económicas.

Continuará.



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El punto sobre la i

Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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