MIÉRCOLES, 4 DE ENERO DE 2012
Año 2012, ¿un año libertario?

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Ricardo Valenzuela







“América Latina es una tierra fértil para la opción liberal. Pero ésta no puede ser moderada, debe ser radical. Pues si no se va a la raíz de los problemas, la solución será efímera. La opción liberal no es conservadora.”


“No hay esclavos más encadenados que aquellos que creen ser libres permaneciendo en la opresión.” Voltaire

Como cada inicio de año, la mayoría de los mexicanos, al igual que gente alrededor  del mundo, inicia una profunda reflexión y dirigiendo la mirada hacia el pasado, evalúan de alguna forma lo sucedido, lo que fue logrado o no logrado en el que termina. Pero más importante aún, enfilan brújula y compás hacia el futuro que ya hemos penetrado en este nuevo año, algunos atemorizados otros con esperanza, millones confundidos. Sin embargo, pienso que en esta ocasión este proceso es más importante que nunca—y lo digo no como cliché—lo digo con un total convencimiento y una sincera espontaneidad.

El mundo entero, a diferencia de hace 12 meses, se encuentra en una profunda recesión económica que afecta de forma especial a México. Los EU se encuentran involucrados en una guerra—la primera del siglo—totalmente diferente a todas las incrustadas en la historia. En México terminamos el penúltimo año de la administración del cambio en la cual depositamos tantos sueños y esperanzas. Sin embargo, surge la famosa pregunta que le hiciera Reagan al pueblo americano en su primer debate con Carter: ¿Están ustedes mejor que hace un año? Desafortunadamente creo la respuesta de casi todos los mexicanos sería un rotundo no. Pero he aquí lo irónico, por primera vez en muchas décadas no podemos ni debemos culpar “totalmente al gobierno.”  

Pero si nuestro análisis es lo suficientemente profundo, nos daremos cuenta de una tendencia aterradora: El esfuerzo mundial para el regreso del viejo Estado opresor, todolólogo, déspota y corrupto. Un evento que me recuerda el regreso de Perón a la Argentina en los 70s. Y más aterrador aun es que muchos de los mexicanos no sólo le dan la bienvenida, lo festejan. La actitud de multitud de nuestros compatriotas es similar a la de alegría de los hijos ante el regreso del padre autócrata, regañón, golpeador, pero el cual nos endulza cada domingo con nuestro raquítico semanario. Ese padre quien gritando los grandes sacrificios que hace “por sus hijos”, tiene aun ese gesto de generosidad para darnos lo suficiente para ir al cine.

Ante los fracasos de las “reformas neoliberales—tercera vía” en la mayoría de los países de América Latina, ese gran liberal Mario Vargas Llosa escribe: “Reformas tan profundas como las que América Latina necesita en economía, educación, justicia, simplemente no serán posibles, ni durables, si no las acompaña o antecede una reforma de las costumbres, de las ideas, de ese complejo sistema de hábitos, conocimientos, imágenes y formas que llamamos cultura. Porque en la cual vivimos no es liberal y ni siquiera del todo democrática. Sigue siendo populista u oligárquica, absolutista, colectivista, dogmática, mechada de prejuicios sociales y raciales, muy poco tolerantes para con el adversario político, amantes de las verdades absolutas, una de las peores formas de monopolio; el de la verdad.”

América Latina es una tierra fértil para la opción liberal. Pero ésta no puede ser moderada, debe ser radical. Pues si no se va a la raíz de los problemas, la solución será efímera y lo estamos atestiguando en Argentina. Como la propuesta liberal está en contra del colectivismo y el estatismo que han sido las recetas de la izquierda a los males sociales, se le tilda de derecha. Pero eso ya no importa, las categorías de izquierda y derecha se han vaciado casi totalmente del contenido que alguna vez tuvieron, sobre todo después del desplome de la Unión Soviética. Una cosa es segura; la opción liberal no es conservadora. Es de profunda transformación de las sociedades como existen y como han existido a través de la historia.

Ya lo dijo Revel: “Como el liberalismo en América Latina no puede desarrollarse sin trastornos y tropiezos, ya que durante siglos el continente fue moldeado por el estatismo, el dirigismo, el socialismo, el corporativismo, los liberales no son pues en modo alguno conservadores, sino reformadores: renovadores de los hábitos establecidos y las ideas enraizadas. Más bien deberían de ser llamados revolucionarios.” Eso es, la alternativa liberal supone una revolución para este país de las esperanzas postergadas. Una revolución que purifique el vocablo de connotaciones de sangre, muerte, demagogia y dogmatismo que tiene entre nosotros y lo impregne de ideas, sentido común, creación, justicia, racionalidad, libertad, pluralismo político y legalidad.

Nos dice James Allen que la mente del hombre es como un jardín que puede ser inteligentemente cultivado, o simplemente permitir que broten las ramas que lo conviertan en un campo salvaje; pero cultivado o abandonado, siempre dará sus frutos. Si se permite que las hiervas salvajes sobrevivan; una abundancia de ellas brotará para tomar control; el campo por lo mismo producirá eso: Espinosas ramas inútiles y venenosas el lugar de frutos y flores. Si se cultiva con amor y con las semillas de la libertad, finalmente seremos libres.

Este año para nosotros será la prueba para una de las agresiones liberales más importantes. Ron Paul, el único precandidato libertario para la presidencia de EU, a pesar de los bloqueos del establecimiento norteamericano, poco a poco ha remontado las encuestas amenazando a los otros participantes y eso, provoca que cunda el pánico entre tanto en las filas de republicanos como demócratas.

Ron Paul es el maestro de algo importante para todos los libertarios, la tolerancia; creer en la relatividad de las verdades, estar dispuestos a rectificar el error y a someter siempre las ideas y las convicciones a la prueba de la realidad. Por eso el liberalismo es una filosofía, una doctrina, no una ideología. Porque la ideología es una forma dogmática e inmutable de pensamiento—algo que tiene mucho más de religión que de ciencia—y la filosofía liberal, además de pluralista, es también cambiante, un sistema flexible que va modernizándose y perfeccionándose al compás de los avances del conocimiento y de la experiencia vivida.

Hay elecciones este año libertario en México, EU, Venezuela, llevemos las ideas y acciones del Tea Party a nuestras naciones ávidas de libertad.

Quiero por este conducto hacer una invitación a todos los seres humanos amantes de la libertad, a los enemigos de los procesos, eventos, organizaciones que nos han negado la oportunidad de participar en la construcción de un mundo mejor, más prospero, más libre y sobre todo más justo, para que me acompañen en la jornada de la libertad este nuevo año que sin duda será la cultivación de un jardín que aporte frutos y flores, y ya no más las espinosas hiervas que tanto han desangrado nuestro país. Esta es una invitación a la libertad similar a la de Octavio Paz cuando afirmó: “La historia de la literatura, del pensamiento y arte moderno es inseparable de la historia de la libertad. Allí donde perece la libertad, el pensamiento perece. La libertad es la sangre invisible que anima a la sociedad entera.”

Feliz año nuevo… en la libertad.

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