MARTES, 10 DE ABRIL DE 2012
De la Madrid: ¿“Neoliberal” y prócer de la Patria?

A un año del comienzo del gobierno de López Obrador, usted cree que hemos mejorado en...
Economía
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El punto sobre la i
“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
Othmar K. Amagi


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“De la Madrid ha sido uno de los fulanos más calumniados del país y seguramente lo seguirá siendo después de muerto, pero sólo por una cosa: por ser injustamente acusado de neoliberal, cuando ¡se trata de uno de los estatistas más viles que haya padecido México!”


He aquí dos pasajes decisivos de las constituciones de dos naciones:

  1. “La vida económica (…) es determinada y dirigida por el plan estatal de economía nacional”.

  2. “Corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional (…) El Estado planeará, conducirá, coordinará y orientará la actividad económica nacional”.

El primer pasaje corresponde a…

¡Sí, acertó usted! El primer pasaje corresponde al artículo 11 de la constitución original de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Y el segundo pasaje corresponde a…

¡Otra vez acertó usted! El segundo pasaje corresponde al artículo 25 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Y ¿quién introdujo este engendro ultra-estatista en la ya de por sí muy estatista Constitución?, ¿acaso Lázaro Cárdenas?, ¿acaso José López Portillo? ¡No! Fue Miguel de la Madrid Hurtado en 1983, el mismísimo que ahora nos quieren presentar como un adalid de la libertad económica y un modelo de “juicioso manejo de los asuntos públicos”.

De la Madrid ha sido uno de los fulanos más calumniados del país y seguramente lo seguirá siendo después de muerto, pero sólo por una cosa: por ser injustamente acusado de neoliberal ¿¡Neoliberal!? ¡Pero si se trata de uno de los estatistas más viles que haya padecido México!

La modificación a la constitución en 1983 no fue un accidente, no hubo error en su redacción. Por el contrario expresó la creencia del emperador mexicano en turno, quien se disponía a ejercer la planificación central de la economía luego de la estatización de la banca y el apoderamiento por parte del Estado de gran parte de las mayores empresas en las que los bancos tenían inversiones. Años después el planificador central De la Madrid se daría cuenta amargamente de que el mainstream global de la doctrina y las políticas económicas había cambiado, pero en su primer año en el poder él surfeaba eufórico la ola del estatismo salvaje que fregó a media humanidad en los setenta.

Con De la Madrid el gasto público no cesó de expandirse hasta representar en 1986 el 44% del PIB, lo cual a su vez contribuyó a la inflación desbocada y a que en 1987 México alcanzara el crecimiento más alto de su historia del índice general de precios: 159%. Y ¿qué trajo todo esto? Más pobreza, más destrucción de capital, más atraso.

Que De la Madrid ingresó a México al GATT y desincorporó gran cantidad de paraestatales, sí ¿y qué? El comercio exterior en Venezuela es hoy más libre que el de México en 1987 y eso no hace de Hugo Chávez un liberal, ni mucho menos. Y si Miguel de la Madrid se debió deshacer de muchas paraestatales fue porque no le quedó de otra, porque la situación era insostenible.

Si desestatizar hubiera sido su convicción, De la Madrid habría comenzado por devolver los bancos a sus legítimos propietarios, a quienes José López Portillo y su pandilla despojaron.

Una de las principales víctimas del dúo López Portillo-De la Madrid denuncia el alcance del atraco y explica  sabiamente la responsabilidad de cada cual:

“En el proceso de estatización de la banca perdí poco más del 90% de mis bienes y, con ellos, todos los años de trabajo que les había dedicado (…)

“No hay duda que José López Portillo cometió un acto arbitrario al decretar la expropiación, pero fue Miguel de la Madrid quien la transformó en un despojo. Si hubiera sido en verdad el líder de una renovación moral –mérito del cual se ufanó durante su sexenio-, su primera tarea debería haber sido evitar que esto ocurriera, no ordenarlo”.[1]

Y qué bueno que don Manuel Espinosa Yglesias echara en cara a De la Madrid su hipocresía, porque el de este politicastro fue uno de los gobiernos más podridos que haya sufrido México.

La obra “Todo lo que debería saber sobre el crimen organizado en México”[2] explica así lo ocurrido bajo el gobierno delamadridista:

“En la primera mitad de los ochentas, la DFS [Dirección Federal de Seguridad] fue transformada en su parte ‘operativa’ en una gran organización criminal que controló la mayor parte del narcotráfico en México, de una manera mucho más centralizada, disciplinada y firme que a la conseguida por las ‘mafias’ policíacas o de Estado, antes o después.

“Sólo como resultado de una organización así pudieron darse hechos tan sorprendentes como la concentración de 8 mil toneladas de mariguana en el rancho ‘El Búfalo’, en Chihuahua, encontradas en 1984. Se trata del decomiso de drogas más grande en la historia de la humanidad, con un valor aproximado de ¡2 mil millones de dólares!

“Obviamente algo así no podría ser posible por la mera asociación de narcotraficantes y los cientos de agentes y comandantes de la DFS. Por poderosa que fuera la DFS no podía sola y requirió de los apoyos del más alto nivel, de miembros de las fuerzas armadas y de muchos gobernadores y sus respectivas policías.

“El sistema de protección de las masivas operaciones del Cartel de Guadalajara, funcionaba como una gran maquinaria para amasar dinero y distribuirlo a lo largo de las cadenas de mando, hasta los más altos niveles policíacos y políticos.” [Énfasis mío]

Pero esta colosal operación de transformación de un organismo policial en una mafia y protección estatal al crimen organizado (y de hecho la transformación – por decisión de Estado- de grupillos de narcos rascuaches en un verdadero cártel) no fue incruenta, cobró vidas, como la del agente de la DEA, Enrique Camarena y la del periodista Manuel Buendía. Y quizás ahora sí podamos saber quiénes fueron los verdaderos autores intelectuales y materiales del asesinato del segundo.

De modo que la respuesta a la pregunta que encabeza este artículo, respecto a si Miguel de la Madrid fue un neoliberal y un prócer de la Patria, se resume en una sola palabra:

¡Patrañas!


[1] Espinosa Yglesias, Manuel; Bancomer: Logro y destrucción de un ideal; en: Espinosa & Cárdenas (editores), La nacionalización bancaria; México; 2007;Centro de Estudios Espinosa Yglesias; Tomo II; pp 65 y 67

[2] Instituto Mexicano de Estudios de la Criminalidad Organizada AC (IMECO); 1998; México; Océano; p. 64

• Miguel de la Madrid

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