LUNES, 8 DE ABRIL DE 2013
¿Qué diferencia hay entre Chipre y el ISR?

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Fernando Amerlinck







“El impuesto sobre la renta es fundamentalmente inmoral. No puede ser decente meter mano en el producto del esfuerzo ajeno, en su trabajo, su inteligencia, su talento, su sudor, su creatividad, su propiedad privada, su libertad. Hay un atraco en ello, diga lo que diga una ley a modo para legitimarlo.”


Don Licio Lucchesi, capomafioso siciliano, hablaba de finanzas y política en El Padrino 3. Esto que dijo tiene eterna validez: “La finanza es una pistola. La política te dice cuándo jalar el gatillo”.

Verdad incontrovertible si vemos a Chipre y los bancos (mejor dicho: los bancos y Chipre, porque los bancos siempre van primero). No es nuevo que un gobierno —“democrático” o no— obedezca a los grandes bancos, cuantimás si se trata de “rescates”, léase ajustes contables bancarios para que los gobiernos endosen la cuenta a sus pueblos.

Todos somos Chipre porque Chipre es todos. Aunque hayan metido reversa para los depósitos menores a 100,000  y el FMI entre al rescate, vale la advertencia: el atraco se repetirá: cada día más, cada día peor; en Europa, América, Asia, África, Antártida y hasta en Saturno, siempre y cuando allí haya gobierno. En Chipre confiscaron de repente 10% del dinero que tienen los grandes ahorradores; en todas partes han hecho lo mismo, pero más despacio y en mayor proporción.

Todo gobierno dispara contra su gente la pistola de la Gran Finanza y exprime al pueblo para sanear sus malas cuentas y fallidos negocios, sus deudas y latrocinios, sus corrupciones y desvaríos. Y para rescatar a los culpables de las debacles.

Acá seguimos pagando el Fobaproa, que costó en su tiempo $552,300 millones de aquellos pesos, unos 63,000 millones de dólares: 42% de los ingresos fiscales federales, triplicando la deuda interna de entonces. Seguimos pagando ese oceánico quebranto y lo seguirán pagando nuestros nietos y los suyos.

Todo gobierno (siguiendo a los bancos) es como Jalisco: nunca pierde, pero si pierde arrebata. Lo hace al argentino estilo del Corralito chipriota, del lopezportillato declarando contrabando a los dólares, de Roosevelt confiscando oro, o con cosas más politicorrectas como el nefando e inmoral impuesto sobre la renta.

De que los gobiernos sacan dinero, lo sacan. Son dueños del monopolio legal de la violencia (hablo de la violencia financiera). Para eso sirve su diferencial de poder: los ciudadanos producen pero el gobierno tiene la fuerza pública, las cárceles y sus leyes. Si le estorba la ley, cambia la ley. Si la constitución estorba, cambia la constitución. En Estados Unidos el impuesto sobre la renta era anticonstitucional pero en 1913 enmendaron su constitución. (Y en ese terrible año inventaron —también contra su constitución— la Reserva Federal, gracias a la cual un dólar que valía lo mismo en 1913 que en 1776, vale hoy menos de 5 centavos.)

Pero ¿habrá moral en los impuestos, si obligan a pagar las cuentas malas en que incurrieron los gobernantes, confiscando el fruto de nuestro trabajo? Claro que hay un juicio moral en extraer dinero así.

Hay que decirlo claramente: el impuesto sobre la renta es fundamentalmente inmoral. No puede ser decente meter mano en el producto del esfuerzo ajeno, en su trabajo, su inteligencia, su talento, su sudor, su creatividad, su propiedad privada, su libertad. Hay un atraco en ello, diga lo que diga una ley a modo para legitimarlo. ¿Será difícil entenderlo? ¿No se ve que lo ocurrido en Chipre es en esencia lo mismo?

Es profundamente inmoral, aunque toda la vida hayamos pagado impuestos sobre el producto de nuestra labor. No es imposible liberarnos de una noción con que nacimos, así como en otros tiempos la gente nacía con la noción de que era buena la esclavitud. (Es esclavitud que el gobierno se arrogue el derecho de quedarse con parte del mucho o poco dinero que tú y yo produzcamos.)

Siempre al gobierno le faltará dinero pero la necesidad no justifica la inmoralidad. Y no es raro que le falte. En toda historia, tiempo y lugar, los gobiernos están cortos. Pero también los ciudadanos, porque la escasez es condición vital en este mundo, cuyo estado natural es la pobreza.

El gobierno de México pretende ampliar la base de contribuyentes (lo cual es sensato porque no se vale que todo se nos cargue siempre a los mismos), pero no para bajarnos la carga sino para recaudar más del 11% del PIB. Curioso: en la emproblemada Europa la recaudación se parece más al 40%. Y en todo país totalitario donde el gobierno goce del 100% de la abundancia (Cuba, Corea del Norte, la antigua URSS y sus satélites) hay brutal escasez y pobreza. ¿Será casualidad? ¿O más bien querrá decir que todo gobierno es peor administrador, y que más vale que sea él quien modere su apetito por lo ajeno?

Salir de la pobreza siempre implica un esfuerzo, pero desde hace ya siglo y medio dicen que la puede remediar fácilmente el gobierno metiendo mano en los bolsillos de su gente. En 1921 decretó Álvaro Obregón el impuesto sobre la renta. Quién sabe entonces por qué siga en México habiendo pobres…

Algunos pensamos que ya es hora de poner un tope a tantos impuestos: directos, impuestos a futuro (deudas) y devaluaciones (impuestos por falsificar el valor de la moneda). Aparte de una moneda sólida (por ejemplo, el oro o la plata) hace falta un límite constitucional inalterable a lo que el gobierno pueda recaudar: un 10% de la actividad económica, ni un tlaco más. Bastaría un Iva sin excepciones. Si al gobierno y sus agencias no les alcanza (porque NO les alcanzará el 100% ni el 800%) que sea para ellos el “sacrificio fiscal”. De un plumazo México sería uno de los países más competitivos del mundo.

¿Sueño? En otros tiempos los peones detestaban las tiendas de raya, y los esclavos soñaban con ser libres…

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