JUEVES, 18 DE ABRIL DE 2013
Marchas y consecuencias

A un año del comienzo del gobierno de López Obrador, usted cree que hemos mejorado en...
Economía
Seguridad
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Ninguna de las dos



El punto sobre la i
“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
Othmar K. Amagi


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“En México todavía tenemos que construir un sistema que permita la libre manifestación sin abrir las puertas a los abusos contra los ciudadanos o los policías.”


Este pasado 9 de abril los miembros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero, la CETEG, se manifestaron por enésima vez en el tramo de la Autopista del Sol que atraviesa la ciudad de Chilpancingo. Lo hicieron como un reto a los gobiernos federal y estatal. Apenas el viernes 5 de abril, y después de varias horas de bloqueo, la Policía Federal intervino por primera vez para liberar la vialidad. Pero los líderes de los maestros sabían cuatro días después que si solamente se manifestaban durante un tiempo, sin plantarse en un bloqueo, los comandantes de la Policía Federal no se atreverían a intervenir.

Ese mismo día la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal dio a conocer pruebas de los abusos cometidos por policías capitalinos en el operativo del 1ro de diciembre de 2012, el día de la inauguración del presidente Enrique Peña Nieto, para detener a activistas que presuntamente habían realizado destrozos y ataques a policías, edificios y monumentos en la Avenida Juárez. Los videos que se exhibieron no dejan lugar a dudas. Los policías capitalinos actuaron con excesiva violencia y detuvieron a personas que aparentemente no estaban cometiendo ningún acto ilegal. Pero ni la Comisión de Derechos Humanos ni ninguna otra autoridad recordó los ataques que durante horas realizaron los militantes contra la Policía Federal con piedras, palos e incluso con un camión de basura al que prendieron fuego y usaron como ariete.

Así son las cosas en nuestro país. Los policías tienen que aguantar todos los ataques y agresiones aunque éstos se alarguen durante horas. Los ciudadanos deben también soportar que los activistas corten las vías de comunicación y agredan sus propiedades y vehículos. Los únicos que no pueden ser tocados ni con el pétalo de una rosa son los activistas políticos, aunque ellos inicien las agresiones.

Es falso suponer que en los países con mayor tradición democrática se viva una situación similar. Para empezar, en esos países no se puede hacer una manifestación en el momento y por la ruta que los organizadores decidan. Las marchas y mítines deben ser aprobadas por la autoridad, la cual autoriza las rutas de las protestas para minimizar las afectaciones a los ciudadanos. Los bloqueos de autopistas o vías de comunicación, tan comunes en México, o las agresiones a policías, como las del 1ro de diciembre, simplemente no se aceptan.

En México todavía tenemos que construir un sistema que permita la libre manifestación sin abrir las puertas a los abusos contra los ciudadanos o los policías. Nadie piensa que deban prohibirse las marchas, pero hay buenas razones para pensar que debemos incorporar las limitaciones que se aplican en los países democráticos. Esto significaría que habría que prohibir los bloqueos y plantones y que las rutas de las manifestaciones deberían ser aprobadas por las autoridades para reducir afectaciones a los ciudadanos. De la misma manera debe considerarse un delito grave agredir a los policías.

Es importante que se castiguen los abusos de los policías y que se obligue a los altos mandos a tener protocolos de actuación en protestas masivas. Pero no podemos cargar la mano a los policías y después permitir que éstos sean agredidos por los manifestantes.

• Impunidad

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