MARTES, 23 DE ABRIL DE 2013
Impunidad

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“Al gobierno federal así como a los gobiernos estatales y municipales una cosa les debe quedar claro: la impunidad cuesta y mucho.”


Vivimos en un país en donde lo que impera es la trasgresión de las reglas del juego, misma que se comete en muchas ocasiones con la más absoluta impunidad. Estamos muy lejos de vivir efectivamente bajo el imperio de la ley y ello acarrea un enorme costo para la sociedad en su conjunto.

En Guerrero, los maestros bloquean carreteras y entradas a comercios, destruyen edificios públicos y secuestran con la más absoluta impunidad. Todos los actos cometidos por ellos son delitos y ahí siguen tan campantes, sabiendo que no importa qué acto vandálico cometan, en cuanto violenten los derechos de terceros, no serán penalizados. Más grave aún, en este caso, son dos fenómenos. El primero es la pérdida para los niños y jóvenes de clases, en un estado en dónde la educación impartida por los profesores está entre las peores del país. La segunda es la lección que esos mismos niños reciben de los actos ilegales cometidos por sus maestros. Lo que los niños perciben es que “está bien” salir a la calle con palos, tubos y hasta con un hacha para delinquir. ¿Qué podemos esperar de su actitud en el futuro? Con un capital humano notoriamente deficiente, sus perspectivas de mejora en el bienestar son claramente negativas pero además carecerán de la cultura cívica necesaria para poder vivir en sociedad, requisito indispensable para el progreso. Lo que están aprendiendo es que pueden cometer actos ilegales impunemente. También en este Estado, normalistas asesinan a un empleado de una gasolinera y quienes lo hicieron no reciben ningún castigo.

En Michoacán, normalistas secuestran camiones y autobuses y bloquean calles y, al igual que en Guerrero, lo hacen impunemente y el gobierno, ante estos delitos lo que ofrece es instalar mesas de diálogo. Una burla para la ciudadanía.

En la UNAM, pseudo estudiantes que habiendo destrozado las oficinas de la dirección general de los CCH y que por lo mismo deberían estar encarcelados, regresan a destrozar la Rectoría. ¿Serán, ahora sí, penalizados por estos delitos?

En la Ciudad de México, la capital mundial de las manifestaciones, prácticamente todas las semanas, se atenta en contra de los derechos de terceros sin ninguna consecuencia para los manifestantes pero sí con consecuencias muy negativas para las empresas e individuos.

Y éstos son solo cuatro de los ejemplos más recientes y más vistosos por la difusión mediática que han recibido pero hay muchos más que acontecen diariamente y que no reciben mayor atención. Alrededor de 95% de los delitos del fuero común son cometidos con impunidad. Sigue persistiendo una alta incidencia de corrupción en los tres niveles de gobierno, actos que también se cometen impunemente. La piratería de productos y marcas tampoco recibe ningún castigo. Etcétera.

Violentar, como se hace en México, la leyes no es gratis. El costo de la impunidad es enorme. Miles de millones de pesos que se pierden anualmente por ventas no realizadas, por la cantidad acumulada de horas–hombre perdidas en las manifestaciones, por negocios que cierran por esta misma causa, por negocios que cierran por no poder pagar las extorsiones a las que son sujetos y más, representa un enorme costo para la sociedad en su conjunto.

El gobierno apuesta a que con las reformas estructurales la economía logrará tener mayores tasas de crecimiento, pero difícilmente lograremos alcanzar un alto nivel de desarrollo económico si no transitamos rápidamente hacia un íntegro estado de derecho. Al gobierno federal así como a los gobiernos estatales y municipales una cosa les debe quedar claro: la impunidad cuesta y mucho.

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