MIÉRCOLES, 14 DE AGOSTO DE 2013
La reforma: primer comentario

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“La reforma apunta en la dirección correcta, pero se queda corta.”


El presente artículo no puede ser más que un primer comentario a la propuesta de reforma energética de la Presidencia de la República, con la intención de responder a la pregunta por los alcances de la misma, pregunta cuya respuesta supone tener claros cuáles eran, en esencia, las opciones en materia de reforma, sobre todo en materia de petróleo.

Cuatro eran las opciones: 1) no hacer nada, es decir, mantener a PEMEX como monopolio gubernamental, sin ningún tipo de participación del capital privado; 2) mantener a PEMEX como monopolio gubernamental, pero dándole la oportunidad de asociarse con capital privado, para explotar de mejor manera el petróleo; 3) mantener a PEMEX como empresa gubernamental, dándole la oportunidad de asociarse con capital privado, para explotar de mejor manera el petróleo, y sujetarlo a la competencia de otras empresas petroleras; 4) dividir PEMEX en varias empresas y venderlas, poniéndole fin al monopolio gubernamental, sujetando a la competencia a las empresas surgidas de tal privatización, todo ello (dado que el petróleo es un recurso natural) a cambio del pago de una renta al gobierno, que se usaría para beneficio de los mexicanos. Desde mi punto de vista la opción correcta es la cuarta -privatización, competencia, renta- punto de vista que, ¡obviamente!, no compartieron nuestros gobernantes, quienes, en líneas generales, eligieron la segunda: mantener a PEMEX como monopolio gubernamental, dándole la oportunidad, con el fin de explotar de mejor manera el petróleo, de asociarse con capital privado, opción que, La Presidencia de la República no se ha cansado de decirlo, es la que originalmente contempló Lázaro Cárdenas.

La propuesta de reforma energética, en materia de petróleo, contempla la modificación de los artículos 27 y 28 constitucional, con el fin de hacer posible la participación del capital privado, por medio de contratos de utilidad compartida, en las siguientes áreas de la industria petrolera: exploración y extracción de petróleo y gas, así como refinación, transporte y almacenamiento, todo lo cual, resumiendo, deberá traducirse, uno, en más y mejores inversiones; dos, en más y mejores empleos y, tres, en mayor bienestar para los consumidores, vía mayor calidad y menores precios de los productos de la industria petrolera.

Por su parte en la industria eléctrica se da un paso importante al proponerse la participación de particulares, utilizando la red gubernamental ya existente, para producir y vender electricidad, paso importante porque con él se reconoce que el monopolio del gobierno, en la provisión de un bien estratégico, como lo es la electricidad, puede y debe ser cuestionado, primer paso para que algún día se elimine.

La reforma apunta en la dirección correcta, pero se queda corta. No sólo no se propone la desaparición de PEMEX y, por ello, el surgimiento de una industria con empresas privadas compitiendo entre sí, sino que ni siquiera se propone el sujetar a PEMEX a la disciplina de la competencia, tal y como sería el caso con la tercera opción, que vendría a ser la salomónica, entre el monopolio gubernamental y la competencia entre particulares.

• Competencia • Petróleo • Problemas económicos de México • Reforma energética

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