Pesos y contrapesos
Dic 20, 2013
Arturo Damm

La reforma más importante ¿Por qué? (II)

¿Por qué es importante la reforma de la que hablo –la reforma de los dos primeros párrafos del artículo 25 constitucional– y para quién es importante?

Retomo lo dicho en la primera entrega de esta serie. ¿Qué supone –tal y como se propone en el artículo 25 de la Constitución– que el Estado, que para tales efectos prácticos es el gobierno, planee, conduzca, coordine y oriente la actividad económica nacional? Supone que el gobierno planee, conduzca, coordine y oriente las actividades económicas de los particulares, lo cual violaría la libertad individual y la propiedad privada. Para entenderlo hay que tener en cuenta que la actividad económica nacional es una abstracción y que lo que existe son las actividades económicas de los particulares, de tal manera que la única forma de planear aquella es planeando estas. Si así fuera, ¿dónde quedaría el ejercicio de la libertad individual para trabajar, emprender, invertir, producir, intercambiar, consumir, ahorrar, etc., y el uso de la propiedad privada para ahorrar, consumir, intercambiar, producir, invertir, emprender, trabajar, etc.?

Cierto: hoy el gobierno, en términos generales, no planea, conduce, coordina y orienta las actividades económicas de los particulares, mismos que en México gozamos de una relativa libertad económica (para entender lo de relativa véase el Índice 2013 de Libertad Económica de la Fundación Heritage[1]). ¿Pero qué puede pasar si llega a la Presidencia de la República alguien convencido de que el camino al progreso económico no es el de la libertad individual, la propiedad privada y la responsabilidad personal, sino el de la planeación, conducción, coordinación y orientación gubernamental de las actividades económicas de los particulares, única manera de planear, conducir, coordinar y orientar la actividad económica nacional, que no pasa de ser una abstracción? Lo que puede pasar es que, en el mejor de los casos, podríamos volver a los tiempos de Echeverría y López Portillo y, en el peor, terminar como está terminando Venezuela, con su economía, literalmente, deshecha.

Mi lector pregunta ¿por qué es importante la reforma de la que hablo –la reforma de los dos primeros párrafos del artículo 25 constitucional– y para quién es importante? Es importante porque, de llevarse a cabo la reforma que propongo, se eliminaría la amenaza, ¡contenida en la Constitución!, de un sistema económico basado en el marxismo, que es injusto (viola la libertad individual y la propiedad privada) y, precisamente por ser injusto, resulta, en términos económicos, ineficaz (el ejercicio de la libertad individual y el uso de la propiedad privada, con fines de lucro, y con la posibilidad de que cada quien asuma la responsabilidad, tanto por su éxito –ganancias– como por su fracaso –pérdidas–, son condiciones necesarias del progreso económico). ¿Para quién es importante la reforma que propongo? Para todos los ciudadanos, dado que la misma supondría el reconocer plenamente, definir puntualmente y garantizar jurídicamente el ejercicio de la libertad individual, el uso de la propiedad privada, y la asunción de la responsabilidad personal, todo ello con dos, y solamente dos, condiciones: 1) que no se violen los derechos de terceros; 2) que no se reciba ningún privilegio del gobierno. Por ello es importante. Por ello hay que insistir.



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