VIERNES, 28 DE MARZO DE 2014
Los derechos sociales, ¿derechos? (II)

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“Derecho es todo aquello que exige el cumplimento de una obligación de parte de un tercero, obligación que puede ser negativa (no hacer daño), o positiva (sí hacer el bien).”


Derecho es todo aquello que exige el cumplimento de una obligación de parte de un tercero, obligación que puede ser negativa (no hacer daño), como en el caso de los derechos naturales (aquellos con los que el ser humano es concebido: a la vida, a la libertad, a la propiedad), o positiva (sí hacer el bien), como sucede en el caso de los derechos contractuales (aquellos que la persona, estableciendo una relación convenida con otra persona, adquiere voluntariamente)[1]. El problema surge cuando, tal y como sucede una y otra vez, sobre todo con los gobiernos hada madrina[2], se confunden los derechos de obligación negativa con los derechos de obligación positiva, lo cual da lugar a los llamados derechos sociales, cuya práctica da como resultado, ¡paradójicamente!, la violación de derechos, momento de recordar lo que decía Ayn Rand: “Cualquier supuesto “derecho” de alguien, que suponga la violación del derecho de alguien más, no puede ser un derecho”, y eso es lo que sucede con los llamados derechos sociales, que  implican la potestad[3], de parte de quien los posee, de disponer de los satisfactores necesarios para llevar una vida digna, tal y como sería el caso, paradigmático, del derecho a la alimentación, al cual, para los proponentes y defensores de los derechos sociales, le corresponde, no una obligación negativa, sino una positiva, la cual, al hacerse válida, viola derechos de terceros.

El derecho a la alimentación de A (siendo A una persona adulta, responsable, de entrada, ante sí misma por sí misma), ¿supone la obligación positiva de B de darle de comer? No, claro que no. Entonces, ¿qué tipo de obligación supone, de parte de B, el derecho a la alimentación de A? Una doble obligación negativa. Frente al derecho a la alimentación de A la primera obligación de B es no impedirle (obligación negativa) hacer lo que tenga que hacer para, con la única condición de no perjudicar a terceros, conseguir alimentos. La segunda obligación de B frente al derecho a la alimentación de A es no robarle (nuevamente obligación negativa) sus alimentos.

El derecho a la alimentación de A supone, para B, las dos obligaciones negativas mencionadas, de tal manera que el derecho a la alimentación de A es, en primer lugar, derecho a la libertad individual para poder hacer lo que tenga que hacer con el fin de conseguir alimentos y, ya conseguidos, es entonces derecho a la propiedad privada sobre dichos alimentos. Estrictamente hablando no existe el derecho a la alimentación, paradigma de los “derechos” sociales, sino el derecho a la libertad para conseguir alimentos, y el derecho de propiedad sobre los alimentos conseguidos, derechos que suponen obligaciones negativas, no positivas.

Continuará.

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[1] Para una mejor comprensión de esta diferencia véase la primera entrega de esta serie.

[2] Aquellos que creen que su tarea es, por lo menos, satisfacer las necesidades básicas de los ciudadanos.

[3] Estrictamente hablando no es la palabra exacta, pero sí la que, al no existir otra, se acerca más a lo que quiero expresar.

• Problemas económicos de México • Intervencionismo

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