VIERNES, 16 DE MAYO DE 2014
Obama, ¿presidencia fallida?

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El punto sobre la i
“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
Othmar K. Amagi


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“Se trata de la presidencia más partidista y dogmática que ha gobernado EU en mucho tiempo, con una ferviente fe en la intervención del gobierno en todos los ámbitos de la actividad humana como la solución a los problemas de la sociedad.”


La elección de Barack Obama en 2008, sustentada en una retórica sublime, prometió un cambio radical en el futuro de Estados Unidos, inmerso en la peor recesión económica en setenta años y a la mitad en dos guerras de creciente impopularidad. Su reelección en 2012, frente a un candidato opositor que nunca generó entusiasmo, fue más bien un ejercicio demagógico de guerra de clase y campaña ultra negativa.

Obama, cuya popularidad se desploma, se acerca a los seis años de su mandato y a las elecciones intermedias el próximo noviembre, en las que según las encuestas más recientes, triunfarán sus adversarios Republicanos en retener el control de la Cámara de Diputados y pueden alcanzar también la mayoría en el Senado.

¿Qué pasó entre la transformación redentora prometida y la realidad de una economía amodorrada, una política exterior en ruinas y escándalos que revelan la mendacidad y el desaseo político del gobierno? A mi juicio, el principal defecto de Obama y su equipo es la falta de oficio: no se puede pasar impunemente de ser un “organizador comunitario” y dos años escasos en el Senado, a la Presidencia de EU.

En adición, se trata de la presidencia más partidista y dogmática que ha gobernado EU en mucho tiempo, con una ferviente fe en la intervención del gobierno en todos los ámbitos de la actividad humana como la solución a los problemas de la sociedad.

El desastre del programa de cobertura médica conocido como “Obamacare,” por el que el gobierno se apropia del control de un segmento importante de la economía, ha sido una de las razones de la caída en la aprobación del gobierno.

Millones de personas que creyeron la reiterada promesa de Obama de que “si estaban satisfechos con su cobertura médica, podían quedarse con ella,” confrontan hoy la dura realidad que solo fue una mentira útil para ganar la elección de 2012 y que las primas de su seguro médico aumentaron en forma notable.

¿Por qué no se ha recuperado la economía con mayor vigor? La respuesta se halla en la creciente incertidumbre de los empresarios respecto al futuro de su país, razón que los impele a no invertir y a mantener montones de efectivo en sus tesorerías.

Tal inseguridad se basa en la exorbitante explosión de las regulaciones del gobierno, que se estima han crecido en 16 mil páginas en los casi seis años de Obama, para un total de 175 mil hojas de ordenamientos burocráticos, y cumplir con ellos le cuesta a la economía de EU casi dos billones de dólares anuales (two trillion, como los cuentan ellos). Sólo comprar el Código Federal de Regulaciones cuesta 1,804 dólares.

Dado que la Cámara de Diputados, controlada por los adversarios de Obama, ha puesto en la congeladora buena parte de su agenda legislativa, el Presidente presumió en su último informe de gobierno que “él tenía su pluma y su celular” y que gobernaría por decreto, lo que la oposición ha denunciado como ilegal y que seguramente terminará en los juzgados para determinar su validez.

Mientras tanto, el poder y la influencia internacional de EU se encogen, víctimas de un Obama alelado frente a acontecimientos en Siria, Ucrania, el Mar de China, entre otros, en los que EU ha postulado, prometido y amenazado, para acabar no haciendo nada. Los aliados de EU observan con recelo y pena ajena las torpezas diplomáticas del Presidente y de su ingenuo secretario de Estado John Kerry.

Pero lo más complicado está aún por venir. Varios de los escándalos que el gobierno de Obama, apoyado mayoritariamente por los medios genuflexos ante su gobernícola agenda, calificó como frívolos y partidistas, como el linchamiento del embajador de EU en Libia y el escrutinio ilegal de la autoridad tributaria a grupos opositores, se están calentando ante la evidencia, obtenida a regañadientes, que el gobierno mintió.

Estos casos “tienen patas” como se dice en la jerigonza periodística, pues hay indicios que conducen a que las órdenes para inventar explicaciones absurdas, en el caso de Libia, y para usar a la autoridad impositiva para investigar a opositores políticos, salieron de la Casa Blanca, donde está aún por determinarse a qué nivel se dieron.

Si se suma a esto el último escándalo relacionado con el pésimo servicio médico para los veteranos de guerra que se ha detectado en numerosos hospitales de la agencia pública responsable, tenemos una situación bien difícil para el gobierno y sus aliados en las próximas elecciones y para sus últimos dos años de gobierno.

• Estados Unidos

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