Pesos y contrapesos
Jul 30, 2014
Arturo Damm

Populismo salarial (I)

El salario no depende de las necesidades del trabajador o, dicho de otra manera, al trabajador no se le remunera en función de sus necesidades.

El PAN, para vergüenza de los panistas sensatos (que supongo que los hay), ha iniciado, al grito de “Salario digno al trabajador”, una campaña a favor del aumento en el salario mínimo, por considerar, acertadamente, que con el salario mínimo actual, que en promedio es de 65.58 pesos diarios (67.29 área A y 63.77 área B), no alcanza para hacer realidad lo que se establece en el artículo 123 constitucional, en el sentido de que esa remuneración debe alcanzar para que el trabajador, y su familia, satisfagan correctamente “las necesidades normales (…) en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”, todo lo cual –lo dicho en la Constitución y lo propuesto por el PAN– no pasa de ser, sobre todo si por salario digno se entiende el que alcanza para satisfacer correctamente las necesidades de una familia, una buena intención, sin sustento en la realidad. Lo explico.

El salario no depende de las necesidades del trabajador o, dicho de otra manera, al trabajador no se le remunera en función de sus necesidades. Sí así fuera simple y sencillamente no habría pobres: a cada trabajador se le pagaría lo suficiente para que, con ese salario, pudiera adquirir todos los bienes y servicios necesarios para satisfacer correctamente sus necesidades, por lo menos las básicas, que son aquellas que, de quedar insatisfechas, atentan en contra de la salud y la vida del ser humano, tal y como es el caso, uno entre muchos, de la necesidad que tenemos de alimentarnos: si no la satisfacemos atentamos contra nuestra salud y, si persistimos en ello, atentamos contra nuestra vida.

El salario no depende de las necesidades del trabajador, sino de su productividad, es decir, de su capacidad para aportar trabajo eficaz a la creación de riqueza (producción de bienes y servicios); de la justicia del patrón a la hora de remunerar, de tal manera que el salario que pague sea el que corresponde a la productividad del trabajador, y, ¡muy importante!, de la relación, en el mercado laboral, de la oferta de, y demanda por, el tipo de trabajo del que se trate, nada de lo cual tiene que ver con las necesidades del trabajador.

Lo que la Constitución afirma, idea que recoge la campaña del PAN, es que el salario debe ser tal que el trabajador y su familia satisfagan correctamente, por lo menos, sus necesidades básicas en lo material, social y cultural, lo cual no pasa de ser, dados los tiempos demagógicos que vivimos, lo políticamente correcto, sin olvidar que cuando en economía se actúa según lo políticamente correcto el resultado económico siempre es incorrecto. Por lo general sale el tiro por la culata.

Continuará.



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