MARTES, 5 DE AGOSTO DE 2014
Informalidad

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“El reciente estudio del INEGI sobre el sector informal en la economía mexicana para el periodo 2003–2012 contiene información de mucha relevancia para explicar el mediocre crecimiento que hemos experimentado.”


El INEGI dio a conocer un nuevo estudio sobre el sector informal en la economía mexicana para el periodo 2003 – 2012 y que contiene información de mucha relevancia para explicar el mediocre crecimiento que hemos experimentado.

La Organización Internacional del Trabajo considera informal a aquellas unidades económicas que no cuentan con los registros básicos para operar (por ejemplo estar registrada ante el SAT y el IMSS) así como otras modalidades de informalidad como son la agricultura de subsistencia, el servicio doméstico remunerado de los hogares así como todas las variedades de trabajo que, aunque ligadas a unidades económicas registradas o formales, desempeñan su labor bajo condiciones de desprotección laboral es decir, no tienen acceso a un sistema formal de seguridad social.

De acuerdo a la información, para el año 2012, el 59.8% de la población ocupada se encontraba en estas condiciones y contribuyeron a generar el 25% del PIB de la economía. El restante 75% del PIB fue generado por el 40.2% de la población ocupada formalmente. Asimismo, para el periodo 2004 – 2012, mientras que la productividad por empleado en el sector formal de la economía creció en promedio en 1.21%, la correspondiente al sector informal decreció en 0.22%, lo que arroja como resultado de la productividad total en la economía solo aumentó, en promedio, en 1.21%. Que casi el 60% de la población ocupada labore en la informalidad y con una productividad no solamente muy baja (en promedio para el periodo 2003 – 2012, la productividad en el sector formal fue 2.3 veces que en el informal) sino decreciente, arroja como resultado el mediocre desempeño de la economía.

La composición sectorial dentro del sector informal es la siguiente: comercio, 32.5%; industria manufacturera, 16.5%; sector agropecuario, 12.5%; construcción, 4.8%; transportes y almacenamiento, 8.1%; servicios personales, reparaciones y mantenimiento, 6.4%; otros sectores, 19.2%.

Por otra parte, para el año 2012, la contribución porcentual del valor agregado bruto de la economía informal en el PIB, por sector de actividad fue: agropecuario, 93.1%; construcción, 14.6%; industria manufacturera, 23.1%; comercio, 52.1%; transportes y almacenamiento, 32.5%; servicios personales, reparación y mantenimiento, 78.7%; otros sectores, 10.3%.

En el sector agropecuario, que el 93% del PIB sectorial sea producido en la informalidad es el resultado del pésimo diseño institucional de la tenencia de la tierra (mayoritariamente ejidos, comunas y minifundios), una que deriva en que una parte muy significativa de la actividad en ese sector sea una de subsistencia. En el resto de los sectores, la relativamente alta participación del sector informal se deriva, principalmente, del entramado legal y regulatorio al que se enfrentan las unidades económicas productivas. Una regulación excesiva e ineficiente de los mercados que deriva en altas barreras de entrada y salida, una enorme incidencia de corrupción entre los servidores públicos encargados de administrar todo esta maraña de regulaciones que les permite extraer rentas, una legislación laboral que al hacer muy caro el despido encarece simultáneamente la contratación formal de trabajadores, un sistema de cuotas de seguridad social que actúa como un impuesto a la formalidad y que opera en paralelo con el esquema del Seguro Popular que es un subsidio a la informalidad, un diseño del sistema tributario ineficiente y costoso de administrar que incentiva la evasión tributaria, inseguridad jurídica de la propiedad y del cumplimiento de contratos, etcétera, son todos ellos elementos que inducen a la informalidad y que deriva, en consecuencia, en muy bajos niveles de productividad y bajas tasas agregadas de crecimiento económico.

¿Y así aspiramos a crecer más rápido? Ni de broma.

• Economía informal

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