VIERNES, 8 DE AGOSTO DE 2014
¿Se repite la historia?

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Encuentro interesantes paralelismos entre personajes y circunstancias que llevaron a la Primera Guerra Mundial con lo que ocurre hoy en el escenario político mundial.”


La lectura de la copiosa literatura, vieja y nueva, alrededor de la Primera Guerra Mundial iniciada hace cien años, me ha llevado a encontrar interesantes paralelismos entre personajes y circunstancias que llevaron a ese conflicto con lo que ocurre hoy en el escenario político mundial.

En primer término llama la atención el talante pacifista de los presidentes de Estados Unidos entonces y ahora, Woodrow Wilson y Barack Obama, respectivamente. Los dos fueron elegidos por sus radicales agendas progresistas para transformar el perfil de la sociedad mediante acción gubernamental.

En ambos casos fueron precedidos por mandatarios que veían a su país como una potencia que anhelaba extender su poder para “propagar la democracia” en el resto del mundo, y de paso beneficiar sus intereses nacionales anexando territorios de imperios en decadencia o emprendiendo guerras de desagravio y castigo.

En el primer caso Theodore Roosevelt incitó la guerra con España para apropiarse de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, y el cercenamiento de Colombia para construir el canal de Panamá. En el segundo, George W. Bush inició conflictos con Afganistán e Irak en el afán de castigar a terroristas culpables de los ataques a su país en el 2001.

Pero las circunstancias en el resto del mundo obligaron a Wilson a involucrarse en asuntos extranjeros. La Revolución Mexicana, la defensa de los intereses de sus empresas en México y las supuestas ofensas cometidas contra sus marinos en Tampico, culminaron con la toma de Veracruz.

Poco después, la ocupación del pueblo de Columbus en territorio de EU cerca de la frontera con México por parte de Pancho Villa, llevó a Wilson a enviar un ejército a perseguir al invasor, al que nunca encontraron, pero acabaron batallando con las fuerzas constitucionalistas de Carranza, casi provocando una nueva guerra.

En este clima de exaltación, la Alemania imperial de Guillermo II tenía el mayor interés en incitar un conflicto en gran escala entre nuestro país y su vecino del norte, con el ingrediente adicional de una supuesta alianza con Japón, y con el ostensible fin de evitar que EU se uniera a los aliados en la guerra que se había atorado en las interminables trincheras en Francia.

Los diplomáticos alemanes le ofrecieron una alianza formal a Carranza, a cambio de que les otorgara permiso para construir bases para sus submarinos, arma letal con la que pensaban finalmente derrotar al Reino Unido hundiendo todos los cargueros que se dirigieran  a ese país, independientemente de la bandera que portaran.

Para que esta estrategia tuviera éxito, era indispensable que EU estuviera ocupado en su propio conflicto con México y Japón, pero no contaron con que los ingleses ya habían descifrado todos los códigos secretos de Alemania y tenían su comprometedora correspondencia.

El reto para los ingleses era cómo mostrarles a los estadounidenses el contenido del célebre telegrama Zimmermann, que para inducir el conflicto bélico ofrecía a México restaurar los territorios perdidos frente a EU, sin que los alemanes pensaran que habían penetrado sus códigos, lo que los obligó a inventar que el telegrama había sido interceptado en EU.

Así es que entró EU en la Primera Guerra Mundial a pesar de la oposición a ultranza de Wilson. Hoy Obama se encuentra en una situación similar ante la provocación de Vladimir Putin en Ucrania, en especial después del derribo del avión malasio por parte de separatistas ucranianos apoyados por Rusia.

Obama abandonó atropelladamente la guerra en Irak y se limitó a observar la debacle en Siria, territorios en los que ahora ya se ha constituido un nuevo califato de fanáticos musulmanes, mientras se apresta a desmantelar su intervención en Afganistán, que previsiblemente caerá de nuevo en manos de los talibanes.

La precepción de que EU ha renunciado al papel protagónico que venía jugando en la escena mundial y que pretende refugiarse en el aislamiento de su territorio, como si tal cosa hoy fuera viable, ha llevado a otros países como Rusia y China, a llenar esos vacíos geopolíticos y a asumir un rol mucho más activo de liderazgo internacional. ¿Se verá Obama obligado a enmendar su rumbo como lo hizo Wilson?

A diferencia de hace un siglo, la buena noticia es que nuestro país no se encuentra en el centro de una peligrosa intriga mundial, aunque preocupa que su territorio sea camino de paso para miles de refugiados y que se concreten presiones para “que hagamos algo” para impedir que lleguen a su destino en Estados Unidos.

• Política internacional • Estados Unidos

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