VIERNES, 26 DE DICIEMBRE DE 2014
Cuba

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“Disquisiciones sobre Cuba después de 55 años de bloqueo económico por parte de Estados Unidos.”


Barack Obama, el “hombre del celular y la pluma” como él mismo se calificó ante la actitud insumisa del Congreso de su país para apoyar políticas que distan mucho de contar con la aprobación mayoritaria, una vez más utilizó su debatible autoridad ejecutiva para restablecer relaciones diplomáticas con Cuba.

La historia del desencuentro entre la gran potencia y su virtual colonia isleña la conozco bien pues muchos en México vimos con gusto el derrocamiento del corrupto dictador a manos de un puñado de guerrilleros barbones que llegaron de México asistidos por uno de esos gobiernos priistas que tanto deprecia la “izquierda” de hoy.

En plena celebración de Año Nuevo, hará 55 años el próximo miércoles, los guerrilleros, con el Ché Guevara al frente, batieron al ejército cubano. El indecente dictadorzuelo Fulgencio Batista, siendo informado del triunfo de los alzados, se escapó de la Habana a la Republica Dominicana con maletas llenas de billetes.

En aquel momento la victoria de Fidel Castro, indiscutido líder de la guerrilla, fue bien vista no solo por la predecible izquierda, que sigue abyectamente postrada a sus pies sin reparar en sus lacras, sino por personas de diverso plumaje ideológico pero creyentes en la democracia liberal como gobierno, ignoto en la historia de Cuba.

En Washington, los siniestros hermanos Dulles que tripulaban la política exterior de su país en la administración del General Eisenhower (1953-61), John Foster la oficial en el Departamento de Estado y Allen la subterránea desde la CIA, no estaban nada contentos con la pérdida de un manipulable peón como Batista.

La dupla Dulles –hoy conocidos sólo por el nombre del principal aeropuerto de la ciudad de Washington- había tenido gran éxito en organizar golpes de estado contra regímenes de izquierda problemáticos para su país, como fue el caso de Mossadegh en Irán en 1953 y Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954.

En el caso de Cuba, Estados Unidos procedió a planear, ahora sólo con un inestable mentalmente Allen Dulles –su hermano John Foster murió en 1959-, una invasión  con refugiados cubanos avecindados en Florida, apoyados logísticamente, en secreto, por las fuerzas armadas de EU, lo que culminó en la debacle de Bahía de Cochinos.

Predeciblemente, la posición de EU contra Cuba se endureció  y el recién inaugurado presidente John Kennedy, quien sufrió las consecuencias políticas de la derrota en la Bahía de Cochinos, adoptó medidas coercitivas contra Cuba conforme Fidel definía crear un Estado Marxista-Leninista a las puertas de la potencia capitalista.

Kennedy, quien recién había ordenado crear un ambicioso programa de ayuda para el desarrollo económico y social de Latinoamérica, la Alianza para el Progreso (AP), con una positiva visión para el continente americano, súbitamente lo tornó en la prueba de fuego de “quien está conmigo o quien está contra mí.”    

El gobierno de EU exigió a los países de América Latina que si querían seguir gozando de los dineros de la AP, tenían que romper relaciones diplomáticas –y de paso, comerciales, financieras, etc.- con Cuba, país que ya había adoptado el régimen comunista, como Fidel Castro lo anunció en 1961.

Entre los países de la región, el único que se negó a romper relaciones diplomáticas con Cuba fue México. El Presidente Adolfo López Mateos decidió que nuestro país de ninguna manera acataría la exigencia de EU y expulsó a AP de México, que no habría de recibir “ayuda” del gobierno de EU sino hasta finales de los 1990s.

La decisión de López Mateos fue enormemente popular, en parte por nuestra arraigada costumbre de culpar a los gringos de todo lo malo que pasa en el mundo, y también porque indicaba una política independiente que retaba a la gran potencia en un asunto con implicaciones de importancia global.

La razón de fondo que animó la decisión de López Mateos fue la de asegurarse que Castro no apoyara movimientos guerrilleros en nuestro territorio, como lo hizo en el resto del subcontinente, como parte del gran conflicto global entre la Unión Soviética y su sistema político autoritario y Estados Unidos y su economía de mercado.

Cuba jugó un papel central en el gran conflicto entre las potencias cuando se detectó que los soviéticos habían instalado armas nucleares en la isla, a sólo 90 kilómetros de EU, situación que culminó con el bloqueo naval por la marina estadounidense y la decisión del líder soviético Nikita Krushchev de retirar sus misiles nucleares, contra la voluntad de Castro quien realmente quería usarlos contra EU.

La semana próxima terminaré este recuento.

• Cuba • América Latina • Estados Unidos

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