VIERNES, 20 DE MARZO DE 2015
El peso y el ombligo

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“Hago votos porque la comentocracia de nuestro entorno deje la aldeana y obsesiva inspección de su ombligo, y abra las ventanas al mundo para enterarse de lo que en realidad ocurre con nuestro peso, el dólar de EU y las demás monedas del mundo.”


La depreciación de 15% del peso mexicano en los últimos cinco meses ha suscitado un diluvio de opiniones donde la mayoría de los comentaristas se desgarra las vestiduras, pinta un futuro dantesco con un país en llamas, y con dedo flamígero culpa a Enrique Peña Nieto, el pasatiempo nacional predilecto en estos días.

Sólo algunos analistas que se salvan de la obsesiva contemplación de sus ombligos, se han percatado que el descenso de nuestro peso frente al dólar de EU tiene, sin duda, algunos ingredientes particulares como la caída en el precio del petróleo, pero es esencialmente la historia de una vigorosa apreciación del dólar a nivel global.

La devaluación del euro frente al dólar desde su punto más alto del año pasado es del 40%, casi tres veces superior a la de nuestro peso, y la misma historia se repite en buena parte del resto del mundo. Frente al yen japonés el dólar ha ganado 20% mientras que el real brasileño se ha desplomado en casi 50%.

Hay varios argumentos para explicar tal tendencia, que muchos expertos consideran durará buen rato, entre los que sobresalen:

  1. La relativa fortaleza de la recuperación de la economía de EU y el ritmo al que se han creado fuentes de trabajo, abatiendo su tasa de desempleo a 5.5%, generan expectativas que el Sistema de la Reserva Federal (el Fed) está cada vez más cerca de revertir su política monetaria, que ya había moderado desde octubre pasado, e iniciar el alza de sus tasas de interés.
  2. Por el contrario, las economías de Europa y Japón se mueven en la dirección opuesta, hacia el estancamiento o inclusive la recesión, lo que ha motivado a sus bancos centrales a emular el previo comportamiento expansivo del Fed, e inundar de liquidez sus mercados financieros para revertir la caída en su crecimiento económico y abatir un desempleo que en la Unión Europea es de 11.5%.
  3. La revolución en la explotación de fuentes no tradicionales de petróleo redujo en forma notable la dependencia de EU del combustible importado, mejorando en la misma proporción su déficit en balanza comercial. Es de esperar que el colapso en los precios del petróleo, que comenté la semana pasada, resulte en un menor crecimiento en esta fuente de energía pero ello operará en el mediano plazo.

La robusta tendencia alcista del dólar, tiene repercusiones, negativas y positivas, que hay que estudiar:

  1. Caen los rendimientos de los activos de EU en el resto del mundo, ya sea inversión directa o en instrumentos financieros, pues se convierten en dólares caros al repatriarse. Tales ganancias pueden, inclusive, tornarse negativas. En años recientes las empresas del índice S&P 500 que reportan en detalle sus ventas, indicaron que casi el 50% de las mismas se realizaban fuera de EU, lo que resultará en una caída en las utilidades correspondientes.
  2. Los exportadores ya empezaron a quejarse que la apreciación del dólar los saca de competencia, por lo que se prevé que en el mediano plazo caerán sus ventas al exterior, mientras que lo opuesto ocurrirá con las importaciones de EU del resto del mundo, que con la fortaleza de su moneda se tornan más baratas. Ello, a su vez, conlleva menores presiones inflacionarias, que hasta ahora han sido invisibles lo que da argumentos a quienes desean que el Fed no eleve sus tasas.
  3. La deuda en dólares de empresas y gobiernos de países emergentes se ubica en cerca de 6 billones (trillion en EU), cuyo servicio se tornará más caro conforme se eleven las tasas de interés y, peor aún, se corre el eventual riesgo que sea cada vez más difícil renovar tales pasivos, lo que puede traducirse en problemas de iliquidez que con facilidad se transmutan en crisis de insolvencia.

En este escenario, nuestra situación es de las más benignas pues gracias al buen trabajo de las autoridades financieras, a la política del banco central de acumulación de reservas e intervención en el mercado de divisas para neutralizar su volatilidad y moderar expectativas cambiarias, el declive del peso se considera temporal y no se ha traducido en expectativas de mayor inflación o en más altas tasas de interés.

Hago votos porque la comentocracia de nuestro entorno deje la aldeana y obsesiva inspección de su ombligo, y abra las ventanas al mundo para enterarse de lo que en realidad ocurre con nuestro peso, el dólar de EU y las demás monedas del mundo.

• Problemas económicos de México • Tipo de cambio • Crisis / Economía internacional

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