LUNES, 23 DE MARZO DE 2015
Agua, ¿mercancía o derecho?

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“No confundamos necesidades con derechos. No seamos demagogos.”


Ayer fue el Día Mundial del Agua, y no faltaron las llamadas de atención para que nosotros, los consumidores, hagamos un uso racional de la misma, y pongo como botón de muestra éste, proveniente de la cuenta de Twitter de la Presidencia de la República: “Si te gusta cantar mientras te bañas, elige una melodía corta. ¡No dejes correr el agua! ¡Cuídala!”

¿Hasta qué punto los llamados de conciencia para hacer un uso racional del agua (y de muchos otros recursos escasos) son eficaces? Esos llamados, ¿son incentivos suficientes para que usemos, sin desperdiciar ni una sola gota, el agua estrictamente necesaria? No tengo la respuesta, pero lo que sí sé es que, si el objetivo es hacer un uso racional del agua, y si por tal entendemos usar nada más la estrictamente necesaria, sin ningún desperdicio, condición necesaria, ¡al margen de los llamados de conciencia!, es que el consumidor pague el precio real del satisfactor en cuestión, entendiendo por precio real el que alcance para cubrir todo su costo de producción, lo cual supone tratar al agua como lo que es, un bien escaso (que no alcanza para todos, y menos en las cantidades que cada uno necesita) y una mercancía (que se produce para su venta), y no , tal y como se establece en la Constitución, como un derecho de la población, lo cual supone la obligación de alguien más de hacer valer, ¡gratuitamente (como debe ser con los derechos)!, ese derecho. Cito del artículo 4to. de la Constitución: “Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible. El Estado garantizará este derecho…”

Todo derecho de A supone como contrapartida la obligación de B, misma que debe cumplirse sin esperar nada a cambio, es decir, gratuitamente. Esto, ¿no complica enormemente el concebir al agua como un derecho de la población y no como una necesidad de la persona? No confundamos necesidades con derechos. No seamos demagogos.

• Demagogia • Agua

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