LUNES, 22 DE JUNIO DE 2015
Lo peor de tres mundos (I)

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“¿Qué es mejor: lo que vale por sí mismo o lo que no vale por sí mismo; la competencia o el monopolio; la libertad o la imposición?”


En los últimos Pesos y Contrapesos afirmé, en más de una ocasión, que nuestro sistema monetario, como el de muchos otros países, sintetiza lo peor de tres mundos: 1) el mundo del dinero fiduciario, sin respaldo de ningún tipo, sin ningún valor intrínseco; 2) el mundo del dinero fiduciario, ofrecido de manera monopólica por una entidad estatal, el banco central; 3) el mundo del dinero fiduciario, ofrecido monopólicamente por bancos centrales, e impuesto por ley (es decir: por la fuerza), como único dinero de curso legal, todo lo cual hace posible los excesos en la producción de dinero, que es la principal tarea de cualquier banco central -imprimir billetes y acuñar monedas-, excesos que tienen como resultado la inflación.

Para entender por qué afirmo que ese sistema monetario, relativamente nuevo en términos históricos (la creación del Banco de México data de 1925 y su operación como banco central de 1932), sintetiza lo peor de tres mundos preguntémonos qué es mejor: 1) lo que tiene valor intrínseco, lo que vale por sí mismo, o lo que no vale por sí mismo por no tener ningún valor intrínseco; 2) lo que se ofrece de manera competida por dos o más oferentes, o lo que se ofrece de manera monopólica, sobre todo cuando ese monopolio es estatal; 3) la libertad de la persona para elegir, o la imposición gubernamental. ¿Qué es mejor: lo que vale por sí mismo o lo que no vale por sí mismo; la competencia o el monopolio; la libertad o la imposición?

La respuesta a cada una de estas tres preguntas es: 1) lo que vale por sí mismo; 2) la competencia; 3) la libertad, momento de preguntar si, en lo tocante a la producción de dinero, la principal tarea de un banco central, valen estas respuestas, o solamente son válidas para la producción de los bienes y servicios con los que satisfacemos nuestras necesidades. Para poder responder analicemos, una por una, cada una de estas tres características de nuestro sistema monetario.

Continuará.

• Competencia • Inflación / Política monetaria • Monopolios

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