LUNES, 1 DE MAYO DE 2006
Apuntes de campaña electoral

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“1. Intolerancia y menosprecio por la libertad, 2. Promesa de favorecer a todos menos al consumidor, 3. Deseperación que lleva a apelar a la lujuria en lugar de a la inteligencia de los votantes y, 4. Quejarnos por tener que votar por el "menos peor".”


1. La intolerancia de la izquierda mexicana. La intolerancia y desdén que ha mostrado López Obrador a las críticas que recibió durante su paso por el gobierno del Distrito Federal y que ahora recibe como candidato a la presidencia, además de ser una característica personal de alguien que le atribuye todos sus males a los complots y a las conspiraciones, no es más que un nuevo ejemplo de la intolerancia que tradicionalmente ha mostrado la izquierda mexicana, anquilosada en el dogma marxista – leninista – staliniano. La intolerancia a las críticas muestran también el absoluto desprecio que tienen de la libertad individual, ya que sus ideas políticas y económicas no pueden darse en un ámbito en el cual los individuos sean efectivamente libres para elegir. Qué mejores ejemplos de lo anterior que las diatribas lanzadas por el propio López Obrador y los “intelectuales progres” que lo rodean y cobijan cuando alguien que no comulga con sus ideas se atreve a criticar al mesías y a los planteamientos que hace en diversas áreas de política pública. Esta intolerancia y ese menosprecio por la libertad es lo que efectivamente representan un peligro, más allá de si lo que está postulando en materia de política económica es inconsistente e incongruente mismas que, de llevarse a cabo, prácticamente garantizarían un grave retroceso en el desarrollo económico del país.

 

2. El consumidor: el gran ausente. Lo he mencionado anteriormente y vale la pena repetirlo: en prácticamente todas las propuestas de política económica que han hecho los diferentes candidatos a la presidencia de la República, el gran ausente ha sido el consumidor, ausencia paradójica si suponemos que el fin último de la política pública es sentar las condiciones para que cada individuo en lo particular, siendo libre para utilizar los recursos de su propiedad, busque maximizar su nivel de bienestar y el de su unidad familiar, proceso que de darse en un contexto de mercados competitivos de bienes y de factores de la producción, también llevarían a la maximización del bienestar social. En las campañas de los diferentes candidatos lo que hemos escuchado, prácticamente en casi todas las ocasiones, es la promesa de favorecer a tal o cual sector de actividad económica, a sindicatos, a escritores y a artistas, a jóvenes y a viejos, etcétera. Un discurso que únicamente atiende los intereses de grupos que buscan a toda costa que el gobierno diseñe mecanismos para que ellos se apropien de rentas, sin importar que éstas provengan de quitarle parte de su riqueza e ingreso al resto de la población.

 

3. “Apelar a lo sexy”. Lorena Villavicencio, Alejandra Barrales y Brenda Arenas, tres políticas mexicanas, las dos primeras del PRD y la tercera del Partido Alternativa Social y Campesina, decidieron posar ligeras de ropa en una revista cuyo mercado es el de los hombres. Independientemente de si están guapas o no, son sexy o no, ya que ello es totalmente subjetivo y a gusto del consumidor, uno podría preguntarse si ya en la desesperación electoral, ante la falta de propuestas serias y viables de política pública apelan a la lujuria en lugar de a la inteligencia de los votantes para ser favorecidas por el voto ciudadano. Pero en fin, que cada quién acuda a los mejores atributos que tenga. Eso es la libertad, valor supremo que siempre debe guiar nuestros actos.

 

4. El debate. Un titiritero, un títere, un dinosaurio, la bella y el fantasma. Un debate con pocas propuestas concretas y viables y un sinnúmero de ataques y descalificaciones. El titiritero, lo mejor; el títere, agresivo y cobrándole las facturas al dinosaurio; el dinosaurio, rígido como fósil; la bella apelando a todo aquél que se sienta discriminado; el fantasma, ausente por estrategia o por miedo, pero que con certeza no sabe debatir y menos aun defender sus incongruencias. Y luego nos quejamos de que cuando tengamos que votar lo haremos por el “menos peor”.


Falta un poco más de dos meses para el día de las elecciones y lo que con certeza vamos a observar en lo que resta de las campañas van a ser pocas propuestas serias de política económica, descalificaciones continuas, la risa nerviosa del Superpeje cada vez que baje en las encuestas y más. Urge que llegue la final del torneo de futbol mexicano y sobretodo el mundial.


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