LUNES, 1 DE MAYO DE 2006
Impuestos = Robo

¿Usted cree que es una buena idea que sean Pemex y la Secretaría de Energía quienes construyan una refinería?
No
No sé



“Si se viola una ley injusta lo único que se viola es esa ley, no algún derecho de alguien. Por el contrario, si se viola una ley justa se viola la ley y algún derecho de alguien.”
Othmar K. Amagi

Arturo Damm







“¿Cómo conciliar el cobro de impuestos, sobre todo para fines redistributivos, con lo establecido en el artículo 5 constitucional, en el cual se afirma que “nadie puede ser privado del producto de su trabajo”?”


Afirma Robert Nozick (1938 – 2002), autor de la obra más importante de filosofía política del siglo XX, Anarquía, estado y utopía (1974), que lo que no debemos hacernos de manera directa, no lo debemos hacer, tampoco de manera indirecta, por medio de terceros. Por ejemplo: si no debemos robarnos unos a otros, directamente, a punta de pistola, tampoco debemos hacerlo utilizando como intermediario al gobierno. Usted, lector, se preguntará, ¿y cuándo usamos al gobierno de tal manera? Cada vez que el gobierno redistribuye, es decir, cada vez que le quita a unos para darle a otros, lo cual sucede todo el tiempo, por una razón muy sencilla: gobernar se ha vuelto sinónimo de redistribuir. Hoy todos los gobiernos son socialistas.

 

¿De qué manera les quita el gobierno a unos? Cobrando impuestos. ¿De qué manera les da a otros? Por medio del llamado gasto social destinado a alimentación, atención médica, educación, etc. Esa redistribución, ¿se justifica? No, de ninguna manera, mucho menos si tenemos claro lo que supone la propiedad, así como su relación con la libertad: la primera es la condición de posibilidad de la segunda: la reducción de la propiedad limita la libertad.

 

¿Cuál es la diferencia entre el ladrón que, a punta de pistola, roba para darle de comer a sus hijos, y el gobierno que le cobra impuestos a unos para darle de comer a los hijos de otros? Los agentes, ¡obviamente!, son distintos, pero la naturaleza de la acción es la misma: el uso de la fuerza para redistribuir de unos a otros, violando el derecho de propiedad.

 

Aprovechando que es 1 de mayo, día del trabajo, pregunto quién de mis lectores no está de acuerdo con la siguiente afirmación: “Todo ser humano tiene derecho al producto íntegro de su trabajo”. Hasta el momento, y la pregunta la he hecho cientos de veces a miles personas, no he encontrado a alguien que no esté de acuerdo con lo afirmado. Si ello es así, entonces ¿qué justifica el cobro de impuestos, por medio del cual el gobierno se queda con parte del fruto de nuestra labor, sobre todo cuando buena parte de los impuestos de destinan a la redistribución? Es más, ¿cómo conciliar el cobro de impuestos, sobre todo para fines redistributivos, con lo establecido en el artículo 5 constitucional, en el cual se afirma que “nadie puede ser privado del producto de su trabajo ...”?

 

Si el gobierno cobra impuestos con fines redistributivos, ¿lo nuestro es realmente nuestro? El derecho de propiedad sobre nuestros ingresos y patrimonio, ¿está plenamente reconocido, puntualmente definido y jurídicamente garantizado? Si el gobierno cobra impuestos, quitándole a unos para darle a otros, ¿no termina haciendo aquello que debería evitar: robar? Y si lo hace entonces entendemos por qué Bastiat (1802-1850) definió al gobierno como la gran ficción por medio de la cual todo el mundo pretende vivir a expensas de todo el mundo.

 

Lo anterior lo escribo porque el 30 de abril se terminó el plazo para que las personas físicas (curioso nombre) acabáramos de pagar los impuestos del 2005, y para que el gobierno consumara lo que es un robo con todas las de la ley: el cobro de impuestos con fines redistributivos, lo cual me lleva, por enésima vez, a preguntarle a nuestros gobernantes, y sobre todo a los candidatos a la Presidencia, qué justifica que el gobierno le quite a unos para darle a otros. Para intentar una respuesta sugiero volver a Nozick: lo que no debemos hacernos de manera directa, no lo debemos hacer, tampoco de manera indirecta, por medio de terceros, ¡mucho menos utilizando como tercero al gobierno!


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