MIÉRCOLES, 23 DE DICIEMBRE DE 2015
México, ¿un barco? (I)

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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“¿No se dan cuenta, quienes conciben al país como un barco y al presidente como el timonel, lo que tal visión supone en términos de la libertad individual?”


Hace unos días leímos, en la cuenta de Twitter @DiputadosPRI, el siguiente mensaje: “Los mexicanos hemos puesto al país en movimiento, hay timón y timonel. La nave llegará a buen puerto liderada por @EPN”, tuit que muestra la visión que los legisladores priístas tienen del país: un barco, que avanza en la dirección que elige el timonel. Los priístas, por lo menos los diputados de ese partido, creen en el proyecto de nación, representado por medio de la analogía del barco y el timonel, barco en el cual vamos todos, todos que vamos en la dirección elegida por el timonel, analogía que dice mucho de la visión que los priístas, y muchos otros políticos, tienen de la libertad individual, realidad que los tiene sin cuidado.

Cada vez que alguien habla de la necesidad de un proyecto de nación para que un país salga adelante me vienen a la cabeza, por mencionar a algunos, Stalin, Hitler, Mao y Castro. ¿Qué tienen en común estos personajes? Que cada uno concibió un proyecto de nación, que intentó imponer por la fuerza en su país y, por lo tanto, a cada uno de sus habitantes. ¿Los resultados? Están a la vista: millones de vidas sacrificadas a la visión del guía (que eso, guía, quiere decir Fuhrer), la única válida.

Muchos, y no necesariamente políticos, creen en la necesidad de un proyecto de nación, y conciben al país como un barco y al presidente como un timonel (en algún momento del sexenio foxista Martha Sahagún se expresó en esos términos de México y de Fox), lo cual plantea la siguiente pregunta: en esa concepción, ¿qué papel jugamos los ciudadanos? Cada vez que me hago la pregunta me viene a la mente la imagen de Ben Hur, condenado como galeote, encadenado al banco, y obligado a remar a punta de latigazos.

¿No se dan cuenta, quienes conciben al país como un barco y al presidente como el timonel, lo que tal visión supone en términos de la libertad individual?

Continuará.

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