MARTES, 28 DE JUNIO DE 2016
Brexit

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“Ingresos relativamente estancados, un rechazo a la inmigración y lo que se percibe como una extraordinaria transferencia de recursos fiscales a la Unión fueron, al parecer, los principales determinantes.”


El origen de la Unión Europea lo podemos situar en el Tratado de Roma, firmado en 1957 por Alemania Federal, Francia, Luxemburgo, los Países Bajos, Bélgica e Italia, que crearon la comunidad europea. A partir de entonces, ésta ha evolucionado para conformar una unión de 27 países cuyas características principales son tres: una unión aduanera con libertad de comercio internacional dentro de la Unión, libertad de movimiento de individuos y un gobierno supranacional (la Comisión Europea y el Parlamento Europeo).

El jueves pasado, en un sinsentido convocado por el primer ministro británico, David Cameron, se llevó a cabo el referéndum entre la población con una sola pregunta: permanecer o no en la Unión Europea. Ganó, por 52% vs 48%, el voto a favor de salirse. Es interesante notar que la mayor parte de aquellos que se inclinaron por el "Brexit" fueron individuos de mayor a 50 años, de ingresos bajos y sin educación media superior y superior, mientras que el mayor índice de abstención se dio entre los menores de 30 años de edad, quienes paradójicamente serán los grandes perdedores de la decisión. Ingresos relativamente estancados, un rechazo a la inmigración y lo que se percibe como una extraordinaria transferencia de recursos fiscales a la Unión fueron, al parecer, los principales determinantes. Las preguntas relevantes de la decisión son al menos cuatro.

Primera, bajo el artículo 50 del Tratado de Lisboa, el proceso para abandonar la Unión puede durar hasta dos años. Mientras tanto, las reglas de la Unión siguen aplicándose a Gran Bretaña, incluida la obligación de las aportaciones fiscales. La apuesta de Gran Bretaña es que, habiendo culminado el proceso, se pueda lograr un acuerdo similar al que tiene Noruega, país que sin ser miembro la Unión, tiene acceso comercial preferencial. De no lograrse, Gran Bretaña estaría sujeto a restricciones arancelarias lo cual derivaría en una caída de sus exportaciones y presiones recesivas y menores empleos; una pérdida neta. Además, dos consideraciones: la pérdida de ser Londres el principal centro financiero de Europa y la posibilidad de que el Tratado Transatlántico de Libre Comercio entre la Unión y Estados Unidos fracase.

Segunda, el peligro del desmembramiento de Gran Bretaña. Tanto los escoceses como los de Irlanda del Norte votaron mayoritariamente a favor de permanecer en la Unión. Ello podría derivar en movimientos independentistas y la desaparición, después de tres siglos, de Gran Bretaña.

Tercera, el peligro de un efecto dominó en la Unión. Movimientos de  euroescépticos en varios países pueden aprovechar el "Brexit" para fortalecerse y acabar con la Unión. Esto tiene que ser tomado en cuenta por la Comisión Europea y empezar desde ya y eliminar todas aquellas regulaciones excesivas e ineficientes que han hecho de la Unión un grupo de países anquilosados que se ha reflejado en un largo estancamiento en el crecimiento económico.

Cuarta, lo que pasará dentro de Gran Bretaña con la elección de un nuevo primer ministro en octubre de este año. El gran peligro es que gane un populista xenófobo,  populista, proteccionista e irresponsable fiscal (como era el Partido Laborista al que Margaret Thatcher venció en 1979). De ser éste el resultado, los británicos serán los grandes perdedores del "Brexit". Ahora, el que tiene mayor posibilidad de ser electo es Boris Johnson, ex alcalde de Londres, xenófobo, populista y mentiroso (como cualquier populista).

Los efectos de corto plazo se han visto: movimientos abruptos de los tipos de cambio, caída de los mercados bursátiles, presiones sobre las tasas de interés, etcétera. A más largo plazo, una incógnita.

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