MARTES, 26 DE MARZO DE 2019
La construcción y evolución de los tiranos

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“Del salvaje nace el neurótico que, sin habilidad para adaptarse a su ambiente, nunca logra conjugar su visión con los hechos reales. Pero la realidad es algo más allá de su poder para ignorar el deseo de otros y acomodar todo a su conveniencia. La tierra de sus sueños es donde solamente su voluntad decide; un espacio en donde nada más él da las órdenes y todos obedecen. ”


En la cinta mexicana “La Ley de Herodes” hay un pasaje de gran significado. Ante el asesinato de un presidente municipal, el gobernador pedía le presentaran candidatos para sustituirlo. Se inicia un desfile de currículos listando las virtudes de los posibles: “Este es economista y tiene 20 años en el partido”, y el gobernador diciendo, “no, ese no”. “Este es abogado y fue secretario del ayuntamiento”, pero sigue afirmando, “no, ese no”. Así transita la información de muchos cuando el encargado de este rito toma uno de los expedientes y lo deshecha sin presentárselo. El mandatario molesto grita “¿qué pasó, por qué este no?” El ayudante le responde; “no, Sr. gobernador, este es muy pendejo”. El gobernador eufórico le revira, “ese es el que necesitamos”. ¿La forma de elegir a nuestros servidores públicos es midiendo su nivel de pendejez?

En medio de estas confusiones aparece el hombre que llega para seducir. Se enamora de esas multitudes saturadas de conflictos. Se ofrece con gran espíritu de sacrificio para llevarles soluciones pues él conoce las rutas de la sabiduría. Conoce problemas semejantes y la forma en que se han resuelto en otros países (Cuba, Venezuela, Nicaragua) y asegura puede repetir las recetas. Y, como afirmara Monroy: “El pan que ofrezca lo salpicará con diálogos de cruces y timbres de hoz y martillo”. Porque carece de grandeza interior y su enanismo mental lo habrá premiado con lo que había vislumbrado en la harapienta multitud. El poder total para dominar un país.    

El ser humano nace como un ser antisocial. Los recién nacidos son animales salvajes y su naturaleza es el egoísmo. Solamente la experiencia y las enseñanzas de sus padres los fuerzan a entender las ventajas de la cooperación social y, de acuerdo con eso, “algunos cambian sus conductas”. El salvaje se involucra en la civilización para convertirse en ciudadano. Aprende que lo que él quiere no es lo supremo y debe ajustarse a otros para acomodar sus acciones en una sociedad, y los objetivos de otros es algo con lo que tiene que lidiar, no simplemente hacerlas a un lado para continuar con lo que él quiere lograr.

¿Cuál es la receta para convertir ese salvaje en un psicópata?

Cuando los padres le conceden todo lo que quiere y aplauden sus conductas antisociales, desarrolla sus estrategias para estar al timón de su casa. Esa tolerancia de sus padres provoca sienta merecer todo y lo puede conseguir, no por sus buenas conductas, sino porque él cree es su derecho y sabe lo puede obtener a través de abusar a otros (arrebatando, asaltando o robando) jamás piensa estar haciendo algo malo y tampoco le produce sentimiento de culpa. No conoce emociones como la empatía, generosidad. Es lo que Ayn Rand describiera como un egoísmo irracional y cruel. Alguien descrito con la frase de que, “si pierde arrebata”. Cuando esos niños se convierten en hombres y llegan a adquirir poder, son más peligrosos que una plaga de fiebre bubónica. ¡El animal herbívoro fue convertido en feroz carnívoro!   

Sin habilidad para adaptarse a su ambiente; nace el neurótico que nunca logra conjugar su visión con los hechos reales. Pero la realidad es algo más allá de su poder para ignorar el deseo de otros y acomodar todo a su conveniencia. La debilidad, la falta de entereza para seguir adelante y enfrentar esa realidad, lo lleva a sumergirse en sueños de adquirir poder para dominar el mundo. La tierra de sus sueños es donde solamente su voluntad decide; un espacio en donde nada más él da las órdenes y todos obedecen. El paraíso donde solo sucede lo que él quiere que suceda. Todo es perfecto y razonable, todo corresponde a una celestial visión desde el punto de vista de su perversidad. Mantiene una autoestima sobrevalorada de convicción Mesiánica que lo hacen sentirse superior esperando que los demás se sometan a su voluntad. No escucha opiniones ni acepta consejos. Conflictivo de nacimiento, abre frentes de batalla innecesarios por su beligerante fiador.

El contenido de su juicio es aparentemente lógico, aunque mantiene rasgos paranoides evidentes. Vive bajo la sensación de que lo amenaza un complot y se siente maltratado. Su pensamiento está lleno de ideas destructivas, perjuicio y persecución. Tiene una obsesión fanática que nubla su juicio lógico. Es obsesivo y suspicaz en extremo, sin llegar a confiar jamás en nadie. Aparenta hacerlo solo por conveniencia y mientras le sirva ese garante, para posteriormente desecharlo y tratar de destruirlo. De una terquedad majestuosa, obsesionado al grado que persigue sus intereses durante muchos años. Nunca acepta la derrota y si aparece, siempre culpa a alguien más. Rencoroso y vengativo, poco tolerante con las críticas, con tendencia a menospreciar a las personas y con violentas explosiones donde la causa no corresponde al efecto.

Intolerante y prepotente necesita imponer su voluntad. Necesita resaltar; ser el centro de atención sin compartir espacios ni ceder protagonismos. No soporta que alguien le haga sombra y se da a destruir a quien, según él, así le falta el respeto. El único que sabe lo que se necesita. Anárquico por naturaleza es inadaptado a los sistemas y solo acepta las reglas impuestas por sí mismo. Vive de acuerdo con su propio código moral convencido es el único poseedor de la verdad. Mantiene nula tolerancia a la frustración y sus deseos deben ser satisfechos inmediatamente. Tiene resentimientos sociales profundos por traumas psicológicos infantiles, por lo que ataca todo aquello que lo ligue a la raíz de sus odios. Puede fácilmente llegar a la crueldad y nunca perdona. 

Su pensamiento funciona con el mecanismo de proyección, contagiando a otros sus propias frustraciones y temores. Siempre busca a culpables de sus fracasos, ve enemigos en todas partes, se siente perseguido y piensa que lo quieren destruir. Está convencido de que, los que no están con él; están en su contra. Su actividad intelectual es desbocada, sin ideología y va destruyendo todo lo que toca. Puede funcionar de manera racional, pero, en condiciones de estrés, sus percepciones se distorsionan y esto se refleja sobre sus irracionales acciones. Esto suele ocurrir cada vez que pierde o incluso cada vez que gana. Y el único público que cuenta es… el espejo. 

¿Nos viene alguien a la mente? Pregunto porque esto es una mezcla de los perfiles psicóticos de Hitler y Stalin que llevara a cabo el Dr. Henry Murray de Harvard.

¿Por qué aparecen estos hombres? Por el hartazgo de la gente para luego despojarse del disfraz, y atornillarse al poder que le otorga la debilidad política de las estructuras. Les entregan un poder absoluto utilizando estructuras existentes con aroma a dictadura. Los constitucionalistas americanos sabían que el ser humano tiende a sucumbir ante el poder. Por eso establecieron mecanismos para su reparto, controles y contrapesos operando como una muralla contra los abusos de una estructura que ahora los demócratas quieren destruir.

Solamente el tirano debe tener el derecho de desear, solamente un plan debe ser ejecutado, el suyo, el más razonable, el único. Todos los obstáculos se deben de remover, el poder de otras gentes se debe eliminar, nada debe prevenir al perverso neurótico arreglar el mundo de acuerdo con sus caprichos. Cualquier medio es aceptable si ayuda su razón y permanecer en el trono.

• Totalitarismo

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