SÁBADO, 17 DE AGOSTO DE 2019
Rigidez laboral en México (II)

¿Usted cree que es buen momento para realizar inversiones en México?
No
No sé



El punto sobre la i
“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
Félix de Jesús


Más artículos...
Luis Pazos
• Pemex: ideologías contra aritmética

Arturo Damm
• Afirmaciones falaces

Ricardo Valenzuela
• Unión de Estados Americanos Socialistas (II)

Arturo Damm
• ¿Otra tenencia?

Víctor Hugo Becerra
• El gobierno de López Obrador, un fracaso

Arturo Damm
• Noticias: una buena, una mala

Manuel Suárez Mier
• Destierro a los expertos


Pulsaciones...
• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Erika Donjuán y Miguel A. Cervantes







“Quitemos el estigma de que la flexibilidad laboral permitirá que las empresas despidan por despedir a la gente; por lógica empresarial ninguna empresa contrata a alguien para despedirlo sin ningún motivo.”


Las micro, pequeñas y medianas empresas son siempre las que más temen a los riesgos de tener un trabajador y sobre todo de dar formalidad legal al trabajo. Por otra parte, las grandes empresas siempre pueden sortear mejor los problemas de las regulaciones laborales, su tamaño y crecimiento generalmente permite dar formalidad al empleo que generan, pero enfrentan otro tipo de complicaciones, si bien se enfrentan también a las regulaciones laborales en México, éstos son agravados por un régimen sindical: líderes de estas organizaciones laborales no han comprendido cuál es la razón de ser de un sindicato. Nadie pide la abolición de los sindicatos, ya que en muchos casos es más fácil negociar con todo el sindicato que con cada trabajador. Lo que se critica es la falta de transparencia para la toma de decisiones, y la falta de libertad sindical. En muchos casos se les deduce la cuota sindical a todos los trabajadores, aunque no sean miembros de la misma. De esta manera se han convertido en un monopolio y se crean comportamientos de mafia. Muchos dirigentes sindicales se convierten en los nuevos burgueses. Una de sus armas es la organización de "huelgas generales" para cambiar el rumbo de las políticas económicas que no les gusta o simplemente para demostrar su prepotencia. Los sindicatos se han estancado en la ideología de la “lucha de clases”, creen que deben mantener un ambiente de conflicto contra las empresas en lugar de cooperación mutua para lograr armonía laboral. El sindicalismo en México se ha pervertido de su función original de defensa del trabajador.

Para acabar con las desgracias en Ciudad Juárez, y en varias fronteras opera una red de abogados, ocultándose tras la bandera de “activismo social”, utilizando la estrategia de confrontación contra las maquiladoras. Los abogados ejercen presión constante contra alguna maquiladora para luego obligarla a despedir a los trabajadores y pagarles indemnizaciones, y los abogados cobrar honorarios por asesoría laboral.

Estos abogados se basan en la tesis marxista que afirma el fin que persiguen las empresas es la explotación de los trabajadores y piensan que hay una conspiración de los capitalistas para explotarlos. Si bien es cierto hay algunas empresas deshonestas, pero de ahí a extrapolar la tesis marxista a todo un sector de la manufactura de exportación o a todo el sector empresarial, es un error conceptual y grosero. Los abogados tienen mentalidad de corto plazo, toman como trofeo ganar un juicio a las maquilas transnacionales. Lo que no alcanzan a comprender es que las maquiladoras incluirán en sus costos de operación, costos por demandas laborales, y eso repercutirá en menos empleo e inversión marcando al país como un riesgo de inversión, perjudicando a la clase obrera que dicen defender, debilitando la cohesión social, marcando a los trabajadores en futuras contrataciones.

Hay un deseo generalizado para que suban los salarios en México, alcanzar salarios de países desarrollados, sin embargo, eso no se logra con demandas laborares frívolas. Los salarios son directamente proporcionales a la productividad de una nación, ahuyentar inversiones no es el camino correcto.

Es necesario que el mercado laboral aumente la demanda de trabajadores atrayendo más inversiones y elevando las habilidades y el nivel de competencia de los trabajadores se ve favorecido, dando mayor capacitación y adiestramiento provocará una mejora del mercado, reflejándose en aumento de salarios. Un obrero capacitado es más productivo y puede desempeñar distintos puestos en la organización. Es necesario que los trabajadores se capaciten más, para lograr movilidad laboral y puedan escalar puestos de mayor responsabilidad, y no se queden anclados como obreros. Se requiere inversión en capacitación del recurso humano.

Si en México queremos aumentar el empleo, mejorar los salarios y reducir las altas tasas de empleo informal, entonces debemos perder el miedo a la flexibilidad laboral y ponerlo en la mesa del debate de la legislación laboral; quitemos el estigma de que la flexibilidad permitirá que las empresas despidan por despedir a la gente, porque la lógica empresarial es muy distinta ya que ninguna empresa contratará a alguien para despedirlo sin ningún motivo, porque para las empresas la capacitación es una inversión, la experiencia del empleado es importante, los costos de rotación no son deseados pues impactan las ganancias, si tienen un buen trabajador haran todo por garantizarle el empleo y todas las prestaciones que marque la ley… pero el miedo a no poder achicarse en momentos de crisis y los costos que esto implica puede hacer que una empresa no contrate un trabajador o lo contrate pero sin prestaciones de ley, llevando a la creación de empleo informal.

• Empleo • Socialismo • Sindicatos • Reforma laboral • Economía informal

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus